Vacunas y vacuotras

Vacunas y vacuotras

Autores
Andrea Aguila
Cristina DoradorPamela Breguel SerranoMaria Bertoglia ArredondoAlejandro SophilaNicolas SegoviaSoledad MIRANDAAlvaro ManterolaVictoria Elena León Porath
Categoría
BiologíaCienciaEspecial CoronavirusMedicinaMoléculaQuímicaSalud PúblicaTecnología
Fecha de Publicación
Feb 3, 2021

Hay de varios países, de distintas marcas y presentaciones. La prensa dice que a nadie le dejan indiferente. Muchas celebridades ya se han sumado a la nueva tendencia, ya sea para alabarla o criticarla. Y mientras algunos gobiernos celebran su llegada, algunas personas las miran con desconfianza, dudando de su calidad.

Por supuesto, estamos hablando de las vacunas contra Covid-19.

Al momento de escribir esta entrada, ha pasado poco más de un año desde que comenzó la pandemia de Covid-19 y desde entonces distintos investigadores de todo el mundo se abocaron no solo a comprender el nuevo virus, sino también a buscar algún tratamiento eficaz y una vacuna que permitiera reducir los contagios.

Virólogos, epidemiólogos y hasta numerólogos (?) decían que no nos hiciéramos ilusiones, que era poco probable tener una vacuna muy rápido, porque estas cosas toman tiempo. Pero, al parecer, todos fueron demasiado cautos (bueno, quizás los numerólogos no, esos estaban puro chamullando, como siempre): ni en los mejores pronósticos se podrían haber imaginado la posibilidad de tener una vacuna contra esta nueva enfermedad en menos de un año.

Y no solo UNA vacuna: ¡varias! Y basadas en diversas técnicas, algunas de última tecnología y otras con una aproximación más tradicional (1).

Pero, ¿cómo fue posible tal proeza? ¿No nos estarán metiendo el dedo en la boca y estas serán algo así como las vacunas McDonald's, rápidas y malitas?

"De las 75.000 personas que recibieron una de cinco vacunas probadas en un estudio clínico, ni una sola ha muerto de Covid"

The New York Times, 1 de Febrero , 2021

Pues no. Aunque siempre es importante entender por qué, ya que en Etilmercurio sabemos que no se debe creer ciegamente en nada: siempre se debe tener evidencia confiable a la mano. Así que, con el objetivo de explicarle cómo funcionan las vacunas y demostrarle que son seguras, hemos tratado de simplificar (sin banalizar) este complejo tema, para que así pueda prestar su brazo con confianza cuando le toque recibir una dosis de entrenamiento antiviral para sus anticuerpos.

Vamos allá.

Sars-CoV-2: la precuela

Como explicamos en profundidad en un post anterior, el Sars-CoV-2 es un virus (esas entidades que no se consideran ni vivas ni muertas, sino todo lo contrario) y, como él, hay millones en nuestro planeta.

¿Son malos todos los virus?

No. En realidad, debemos aclarar que los virus ni «son malos», ni pueden ser «buenas personas» y mucho menos entienden cuando les piden amablemente que «nos dejen tranquilos y se vayan del país».

Los virus simplemente buscan asegurar su existencia y, para ello, deben multiplicarse y buscar nuevos hospederos que los reciban. Algunos de esos virus, cuando llegan a los humanos, pueden causar enfermedades, aunque otros son más molestos que peligrosos (como los virus del herpes) para personas con un sistema inmune funcional. Pero recordemos que los virus no son exclusivos de los seres humanos: muchísimos virus eligen como hospederos naturales a animales no humanos.

Algunos virus se mantienen en sus hospederos favoritos. Otros, más duros de matar que el mismísimo Bruce Willis, dan el salto de una especie a otra e infectan a los humanos (en un proceso conocido como spillover). Estos virus pueden provocar síntomas más molestos que los provocados por el despertador el lunes o por tener más de 30 años. A esa colección de síntomas derivadas del salto de un virus de animal no humano a los humanos le llamamos enfermedad zoonótica (o zoonosis).

Eso significa que algunos humanos son más propensos a adquirir estas zoonosis. Por ejemplo, trabajadores en contacto con animales en granjas o gente con mascotas poco tradicionales, como nuestro amigo Nikola Tesla.

¿Quiénes somos nosotros para cuestionar el amor entre David Bowie y una paloma? Fuente:
¿Quiénes somos nosotros para cuestionar el amor entre David Bowie y una paloma? Fuente: https://www.likevillepodcast.com/articles/2019/12/23/teslas-pigeons-a-selection-from-nicholas-a-christakiss-blueprint-2019

Querido lector o lectora que aún no se ha dormido con todo esto, tenemos una pregunta para usted: ¿ha tenido alguna vez una zoonosis?

Debemos decirle que sí. La influenza (sí, esa de todos los años) es una zoonosis, cuyo hospedero natural son las aves silvestres. Esa zoonosis provocada por un virus no solo aprendió a saltar de pájaros a humanos, sino que también aprendió el mejor de los trucos: pasar fácilmente de humano a humano, lo que se transformó en un dolor de cabeza para nosotros. Literal y figurativamente.

Bueno, eso es lo que pasó con el Sars-CoV-2. Una vez que adquirió la habilidad de transmitirse fácilmente entre humanos (2) (ya sea por fomites, por aerosoles o por distribución de fluidos corporales) la cosa se pone complicada y una epidemia es inminente. Y si es realmente fácil de transmitirse entre humanos, puede conducir a una pandemia como la que estamos viviendo.

Esto es como un juego de interacciones, la vida (su base genética) va cambiando con el tiempo, los genes se transfieren, formando una red de contactos. Y, a veces, esos genes cambian, no nos reconocen y nos enferman. Por eso es tan importante reconocer la importancia de la biodiversidad en el planeta, ya que dependemos de ella y además, evita que estos genes que nos hacen la desconocida se cuelen por debajo de la puerta.

Las vacunas —en general, como invento— existen desde 1798, cuando Edward Jenner sentó las bases de la inmunización. Don Lalo se dio cuenta de que las mujeres que ordeñaban vacas solían desarrollar lesiones similares a las de la viruela en sus manos (sin síntomas graves), pero prácticamente no se enfermaban de viruela. Entonces se le ocurrió inocular extractos de esas lesiones en un niño de ocho años (3). Aunque don Lalo se pasó por el aro cualquier ética médica, consiguió inmunizar a ese niño de la viruela humana, altamente letal.

Jenner no tenía ni idea de por qué el proceso era efectivo, pero hoy sí lo entendemos: las mujeres que ordeñaban vacas solían infectarse con el virus de viruela bovina. Esta variante produce síntomas mucho más amables que la viruela humana, pero ambos virus se parecen tanto, que si una persona se infectaba con viruela bovina, «entrena» a su sistema inmunológico para eliminar tanto la viruela bovina como la viruela humana. Así, inoculando esta variante «buena persona» de la viruela, Jenner consiguió reducir drásticamente las infecciones y muertes por viruela. Y como el tratamiento venía de las vacas, tomó el nombre de «vacuna». ¡En serio!

Creada la vacuna, surgieron muchas dudas, mucho escepticismo, muchas preguntas y pocas respuestas sobre este magno descubrimiento. Recordemos que en ese entonces ni siquiera se sabía de la existencia de los virus. Y si hoy hay gente que se pregunta si las vacunas vienen con chips, en el siglo XVIII los rumores decían que, si una persona se vacunaba, se convertía en vaca (sospechamos que de ahí surgió la idea de Stan Lee de que la mordedura de una araña convertía a un hombre en Spider-Man, y bueno, el hombre vaca no resultó ser especialmente atractivo para el público juvenil).

Muy linda la historia de las vacas, pero, ¿qué pasa con las vacunas Covid-19? ¿Por qué se demoraron tan poco? ¡¿Ah?!

Es una pregunta muy válida. Llama mucho la atención que en apenas un año hayan podido desarrollar una vacuna efectiva contra una enfermedad nueva si hay tantas otras enfermedades contra las que aún no hay vacunas.

Y sí, un año es poco tiempo para investigar, testear y lanzar una vacuna nueva. Así que revisemos los tres grandes factores que permitieron esta hazaña científica.

Primero, las tecnologías para la fabricación de estas nuevas vacunas ya estaban estudiadas desde hace muchos años. Incluso con la innovadora vacuna de ARNm, la técnica se estaba desarrollando desde hace más de 20 años. También jugó a favor toda la investigación científica generada durante las epidemias de SARS y MERS en años previos, a la que tenían acceso los grupos de trabajo. Así que la investigación para la vacuna contra el Sars-CoV-2 no empezaba de cero, sino que se sostenía sobre una buena base de conocimientos.

Que cante la vida, en una canción Se junten las manos, se logre la unión

Ah, no. Cierto que el galardonado (?) cantautor de esa canción no cree en la vacuna contra la Covid-19. Pero compone unos jingles publicitarios muy buenos.

Y tercero, se ha avanzado exitosamente en las llamadas Fases III de los ensayos clínicos de vacunas y medicamentos con éxito. En cualquier investigación sobre vacunitas, en esta fase se busca obtener información adicional de la eficacia para aplicaciones específicas de la vacuna y una definición más precisa de los efectos adversos asociados a esta. Esta prueba generalmente se realiza en grupos no muy grandes de voluntarios, en países desarrollados y no tienen mucha diversidad interracial. Usualmente, un ensayo se considera muy exitoso si se prueba en 3.000 personas. Las vacunas Covid-19 que han mostrado resultados existosos y fueron aprobadas por la FDA y luego por nuestro ISP realizaron pruebas de Fase III simultáneamente en todos los continentes, con distintas poblaciones y tuvieron más voluntarios para probarlas de los que nunca antes se había visto en estos estudios. Algunos números de ejemplo para entender la magnitud de las pruebas: la vacuna Pfizer-BioNTech se probó en 43.500 personas y la vacuna SINOVAC se probó en 12.500 voluntarios.

Hola, guapo. ¿Cuál es tu tipo (de vacuna)?

Es cierto que el Sars-CoV-2 no es un virus muy letal, pero contagia muy rápido a muchísima gente y puede colapsar los servicios de urgencia, lo que a su vez puede provocar muertes que en circunstancias normales no ocurrirían.

Cuando empezó a revelarse la magnitud de esta pandemia, no había tiempo que perder: por ello fue que se desarrollaron en paralelo un montón de vacunas contra el Sars-CoV-2. Algunas se desarrollaron a partir de técnicas tradicionales (aunque no ancestrales), otras usando herramientas que hemos aprendido en los últimos años. Algunas funcionaron, otras quedaron en el camino. Porque así es la ciencia cuando se trata de vacunas: o demuestras que funciona y es segura, o mejor agarras tus cuestiones y te vas pa' la casa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene un registro público y detallado de cada una de las vacunas en desarrollo. En dicho registro, que usted puede revisar aquí, se pueden ver las vacunas en diversas etapas de desarrollo y de evaluación en pruebas en seres humanos. Al día martes 2 de febrero de 2021, había 61 (!!!) vacunas en estudios en seres humanos (había dos más cuyo desarrollo fue suspendido), lo que significa 61 equipos de investigación trabajando en paralelo en muchas partes del mundo. Cada equipo con sus respectivos laboratorios, personal científico, personal de apoyo y un largo etc.

Y aunque hay algunas vacunas en desarrollo que más parecen bautizadas en honor a algunos capítulos de la Star Trek original, la verdad es que representan puros métodos bacanes para entrenar al organismo humano y que este le pare los carros al Sars-CoV-2.

Cuando hablamos de «tipos de vacunas» estamos hablando de la tecnología utilizada para que la vacuna logre alertar a nuestro cuerpo y que estemos listos para enfrentar lo que se viene. Algunas de estas tecnologías son clásicas y se han usado desde hace décadas (como la del virus inactivo), otras son más modernas, pero todas tienen mucho sentido y son (eventualmente) efectivas para protegernos.

Como sabemos que a usted le gustaría tener más detalles, acá tenemos una explicación de cada uno de los tipos. Lamentamos si aquí nos ponemos demasiado técnicos, pero a este nivel de especificidad tenemos que entrar en el «área chica».

Virus inactivado [Inactivated Virus]

Una de las técnicas clásicas consiste en crear la vacuna a partir de un virus «muerto» (si es que se puede matar algo que no está vivo). Para ello, se inactiva el virus sometiéndolo a un calor intenso, productos químicos o radiación. Cuando nos inyectan este virus inactivo, el sistema inmunológico sigue reconociéndolo como amenaza y prepara defensas contra él, aunque la batalla está ganada de antemano. Posteriormente, si el organismo se infecta con la versión «viva» (y verdaderamente peligrosa) del virus, el sistema inmunológico ya conocerá la forma más efectiva de enfrentarlo.

Este tipo de vacunas son clasificadas a partir del método usado para inactivar el virus. Hay vacunas de virus enteros, que inoculan el virus completito, pero hecho fiambre después de que lo pasaran por el horno, lo destruyeran con químicos o lo sometieran a una radiación intensa. También hay vacunas de virus divididos (en las que se inocula el virus descuartizado) y vacunas de subunidades, en las que se inoculan solo los pedacitos del virus que mejor estimulan el sistema inmunológico mientras se desechan las partes del virus que le permiten replicarse y causar daño.

Subunidades protéicas [Protein subunit]

Las vacunas subunitarias, al igual que las vacunas con virus completo inactivado, no «entregan» ninguna estructura activa en nuestro cuerpo. Estas vacunas subunitarias para «coronavirus» ingresan al cuerpo mediante la inyección de algunas partes del virus Sars-CoV-2 que no nos causan daño (las proteínas), en lugar del virus completo. Una vez que estamos vacunados, nuestro sistema inmunitario se da cuenta de que esas proteínas son ajenas a nuestro organismo y comienza a crear linfocitos T y anticuerpos. Luego, en el futuro, si nos llegáramos a infectar con Sars-CoV-2, nuestras células de memoria reconocerán al virus y le darán pelea.

Vector viral [Viral Vector]

Este tipo de vacunas operan ingresando a nuestro cuerpo una versión atenuada de otro virus, que actúa como una especie de micro que lleva adentro un pasajero sorpresa. Ese virus vivo, modificado genéticamente para que no nos pueda enfermar, es diferente del que causa la Covid-19 (el que se usa frecuentemente es el adenovirus), y lleva material genético del Sars-CoV-2. Por eso se llama vector viral.

Una vez que el vector viral entra a nuestras células, ese material genético le da instrucciones a nuestras células para que produzcan una proteína que es exclusiva del Sars-CoV-2. Con estas instrucciones, nuestras células hacen copias de esa proteína. Esto despierta en nuestro organismo una respuesta en el sistema inmunológico, el que empieza a crear linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir el virus si nos llegamos a infectar en el futuro.

Las vacunas de vectores virales replicantes se parecen mucho a las de vector viral no replicante, pero con una diferencia importante: las primeras se replican (obviamente).

Como en el caso del vector viral no replicante, la vacuna contiene una versión modificada e inofensiva de otro virus (el vector) que le dará instrucciones importantes a nuestras células. Para las vacunas de vectores virales contra el Covid-19, el vector (no el virus que causa el Covid-19, sino otro virus, menos nocivo) ingresa a una célula dentro de nuestro organismo y usa la maquinaria celular para producir una porción inocua del virus Sars-CoV-2, la misma proteína Spike de la que hablamos antes. O sea, sería algo así como R2-D2 entrando a la base rebelde con los planos de la Estrella de la Muerte, diciéndole a la base rebelde que deben lanzar los cazas Ala-X en masa hacia el punto débil de la estación espacial para destruirla.

Como dijimos, esa proteína Spike solo está presente en la superficie del Sars-CoV-2. La célula despliega la proteína Spike sobre su superficie y nuestro sistema inmunitario reconoce que no pertenece al sistema. Esto desencadena una respuesta de nuestro sistema inmunitario, que, como en casos anteriores, comienza a producir anticuerpos y activar otras células inmunitarias para combatir lo que considera una infección (es decir, lanza los Ala-X hacia el supuesto virus invasor).

Al final del proceso, nuestros organismos habrán aprendido cómo protegernos de una infección futura por el Sars-CoV-2. El beneficio es que recibimos la protección de una vacuna sin tener que arriesgarnos a sufrir las consecuencias graves de contraer el COVID-19. Podrían desarrollarse algunas molestias temporales como dolor, hinchazón, y fiebre en algunos casos, pero estos eventos adversos son mínimos en comparación con los beneficios de la vacuna.

ADN [DNA]

La expresión del antígeno dentro de las células del huésped puede inducir una respuesta inmune completa y duradera que incluye anticuerpos, aunque es frecuentemente más débil que la que se puede obtener con vacunas recombinantes, así como una activación fuerte y duradera de células T cooperadoras y citotóxicas, o de respuesta celular.

ARN [RNA]

Las vacunas de ARNm contra el Sars-CoV-2 son vacunas que le dan instrucciones a nuestras células para que produzcan una porción inocua de lo que se conoce como «proteína Spike». La proteína Spike está presente en la superficie del virus que causa el Covid-19.

Las vacunas de ARNm contra el Sars-CoV-2 se aplican en el músculo del brazo (al igual que la mayoría de las vacunas). Cuando las instrucciones (ARNm) se introducen en algunas de nuestras células, estas la usan para producir una porción de la proteína del virus original. Cuando nuestro organismo crea esa porción de la proteína, la célula descompone las instrucciones para deshacerse de ellas (como si elimináramos un correo ya leído).

A partir de entonces, la célula muestra la porción de la proteína creada sobre su superficie. Entonces, nuestro sistema inmunológico reconocerá de inmediato que esa proteína es un cuerpo extraño, por lo que generará una respuesta inmunitaria y producirá los anticuerpos adecuados. Estos anticuerpos serán un ejército listo para la batalla cuando llegue una invasión de Sars-CoV-2 real. Algo así como si le explicáramos al sistema inmunológico que los zombis se «mueren» disparándoles a la cabeza y entonces prepararan un ejército de francotiradores, listo para el apocalipsis zombi.

Partícula que parece Virus [Virus Like Particle; VLP]

Las partículas que parecen virus o VLP son moléculas que se parecen mucho a las moléculas virales, aunque no son infecciosas, porque no contienen material genético viral. Estas moléculas tienen muchas ventajas, por lo cual están siendo utilizadas de muchas maneras y una de las más importantes es su uso en las vacunas, la introducción de un VLP en la carrocería accionará una respuesta inmune de parte de nuestro cuerpo, pero no se debiera experimentar ningún síntoma del virus contra el que se está siendo vacunado.

Una vez que la carrocería ha tenido una inmunorespuesta al VLP, el sistema inmune podrá ser capaz de reconocer el virus y prevendrá la infección en el futuro, dando inmunidad de la gente a ese virus determinado.

Un VLP consiste en una o más proteínas estructurales que se puedan arreglar en capas múltiples. Pueden también contener un envolvente exterior del lípido, que es la capa exterior que reviste un gran número de diversos virus. Esta capa exterior protege el material genético dentro de la partícula del virus. En algunos virus, los envolventes pueden contener el material de la persona que se ha infectado con el virus, que les ayuda para ir desapercibidos por el sistema inmune.

Crear una vacuna de VLP puede utilizar cualquier cultivo bacteriano, la levadura, el insecto, o las células mamíferas. El tipo de célula que se elija que depende de cuánto costará para producir una vacuna de esta manera, y de si el VLP necesitará ser modificado más adelante para accionar las modificaciones poste-de translación directas posibles más fuertes de la inmunorespuesta (PTMs).

Virus Vivo Atenuado [Live Attenuated Virus]

Una vacuna atenuada es una vacuna creada al reducir la virulencia de un patógeno, pero aun así mantenerlo viable (o “vivo”). La atenuación toma un agente infeccioso y lo altera para que sea inofensivo o menos virulento. Estas vacunas contrastan con las producidas al “matar” el virus (vacuna inactivada).

¿Y cuál es mejor?

En estos días, hemos visto a personas y grupos que han mostrado reticencia a vacunarse contra el Covid-19, especialmente con la vacuna CoronaVAC de Sinovac. Su desconfianza radica principalmente por el país donde son fabricadas: China, y lamentablemente la carga racista de algunos va más allá de su lógica. Lo cierto es que cada una de las vacunas que se irán autorizando en el país deben cumplir con altos estándares de seguridad y eficacia.

En Chile el Instituto de Salud Pública (ISP) ha autorizado el uso de emergencia de tres vacunas hasta la fecha.

¿Pero qué es el uso de emergencia? Una Autorización de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés), es un mecanismo para facilitar la disponibilidad y el uso de intervenciones médicas, incluidas las vacunas, durante las emergencias de salud pública, como la actual pandemia causada por el COVID-19. Y debido a que en los análisis interinos de las fases 3, han demostrado ser seguras y eficaces.

Acá las vacunas que han sido autorizadas en nuestro país:

La vacuna COVID-19 Pfizer-BioNTech (BNT162b2) que contiene una parte de material genético (mRNA) tuvo la autorización el 17 de diciembre de 2020, el 20 de enero de 2021, la vacuna CoronaVac de Sinovac de virus inactivado y el 27 de enero de 2021 se autorizó AZD1222 de la Universidad de Oxford y AztraZeneca. Para ello el ISP hizo uso de la autorización de emergencia para uso masivo en la población, sustentada en el artículo N°99 del Código Sanitario, así los laboratorios que crearon estas vacunas debieron presentar todos los antecedentes de avances de sus estudios preclínicos, clínicos y respecto a la fabricación de sus productos al ISP.

Estos antecedentes fueron revisados por grupos de expertos, como la Sociedad Farmacológica de Chile, la Comisión de Evaluación de Productos Nuevos del Departamento ANAMED y el Programa Nacional de Inmunizaciones. Las deliberaciones y votación de estos expertos se transmitieron en directo, con el fin de asegurar la transparencia del proceso y garantizar el acceso a vacunas de calidad, seguras y eficaces.

Además, en el caso de la vacuna CoronaVac de Sinovac, un grupo de dos profesionales pertenecientes al subdepartamento de Inspecciones de ANAMED del ISP, viajaron en el mes de diciembre de 2020 a China para realizar una fiscalización a la planta de Sinovac. El objetivo de esta inspección fue verificar el proceso de producción, control de calidad, almacenamiento y posterior proceso de transporte a Chile de esta vacuna contra SARS-COV2. Así, el ISP verificó satisfactoriamente en terreno el cumplimiento de las Buenas Prácticas de Manufactura del sitio de fabricación de la vacuna. Estas visitas también fueron realizadas por otras tres agencias reguladoras de Brasil, Turquía e Indonesia.

Además, en el caso de CoronaVac los estudios en fase 3 están siendo realizados en nuestro país, entre otras partes del mundo, por lo que tenemos datos de nuestro país en cuanto a respuesta a esta vacuna, lo que es aún más importante.

A las tres vacunas autorizadas, el comité asesor recomendó exigir antecedentes para robustecer el otorgamiento de esta autorización de emergencia, esto con el fin mantener un monitoreo constante de aspectos complementarios de calidad y ampliar los grupos etarios a los cuales vacunar.

También se exigirán requisitos de farmacovigilancia, como un plan de manejo de riesgos e informes periódicos de seguridad y tendrán un régimen de control de calidad lote a lote. Además, el ISP realizará una vigilancia activa durante el proceso de vacunación en conjunto con el Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud.

¿Y Por qué me van a poner esta vacuna y no la otra?

Otro tema que genera suspicacias es el por qué las autoridades han decidido cuáles grupos se vacunarán primero y qué vacuna se les pondrá. De esto han surgido las más insólitas teorías. La verdad es que el asunto es bastante más simple y tiene que ver cómo en salud se prioriza cuando los recursos son escasos.

En este caso, la producción de las vacunas y la demanda por comprarlas a nivel mundial, hacen que los países no cuenten con todo el stock necesario de una sola vez, ni menos de una sola vacuna. A esto debemos sumarle que algunas vacunas (como la de Pfizer-Biontech) deben conservarse a -70°C, por lo que la logística de almacenamiento y distribución es muy compleja. Mientras que las otras requieren dinámicas de almacenamiento bastante menos complejas.

Entendemos que todos quisieran ser los primeros en vacunarse, sin embargo debido a lo que contamos más arriba, esto se vuelve muy difícil, y debe cumplirse un plan de priorización basado en maximizar los beneficios, en la ética y la justicia sanitaria distributiva.

En Chile se ha decidido que la vacuna sea gratuita y no obligatoria. El que sea gratuita tiene un componente de justicia y equidad. Ningún chileno ni chilena, ni residente en nuestro país será discriminado por su nivel socioeconómico o nacionalidad y toda la población beneficiaria podrá acceder a ella.

Si bien el Gobierno no ha puesto a disposición un documento mas exhaustivo acerca de su Plan de Vacunación Covid-19, si conocemos los grupos que se irán vacunando a medida que lleguen las vacunas.

Aquí puedes mirar a que grupo perteneces:

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Es importante estar atentos y atentas a cuando nos toque o les toque a nuestros familiares, para que el proceso de vacunación que llevarán a cabo los vacunatorios públicos y privados con convenio Minsal no se convierta en un caos. Esperar a que nos informen cuando nos toca e ir al lugar, en la fecha y hora indicada, mantener informados a los adultos mayores de nuestras familias sobre cuando les tocara vacunarse, etc.

Para tener información y recursos para compartir en tus redes sobre este proceso, se creó la pagina web Yo me Vacuno ahí puedes ir consultando, viendo material complementario y mirando como avanza la vacunación en el país.

A lo largo de la historia han habido personas y organizaciones que han cuestionado el uso de vacunas, muchas veces basados en creencias, falta de conocimiento, temor, entre otros. La robusta evidencia demuestra que las vacunas son seguras y han sido una de las intervenciones más importantes para salvar vidas que ha utilizado la humanidad. Si en este momento estás leyendo esto es porque tus padres y abuelos se vacunaron contra las distintas enfermedades que eran frecuentes hace décadas y ahora están casi erradicadas. Esperemos que la pandemia de COVID-19 -que a la fecha ha causado más de 24.717 fallecidos en Chile- termine pronto gracias a la vacunación masiva de la población y a las medidas de distanciamiento social, uso de mascarillas y lavado de manos.

Vacúnate por ti y por quienes quieres.

Referencias