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Mujeres en ciencia: nuestra deuda con los talentos olvidados

Autor
Categoría
Etilmercurio
Fecha de Publicación
2017/01/04
Temas
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Imagen de portada: la doctora en ciencias de la computaci√≥n Jocelyn Simmonds¬†sabe de m√ļsica
En la d√©cada de 1940, una joven estadounidense postulaba a la Universidad de Swarthmore para estudiar astronom√≠a, que era su pasi√≥n desde ni√Īa. Se cuenta que la encargada de admisiones no se tom√≥ en serio la entrevista y le aconsej√≥ que se dedicara a pintar escenas astron√≥micas, ya que le gustaba la pintura (no, esto no es un chiste) (1). La postulante se llamaba Vera Cooper (luego de casarse ser√≠a conocida como Vera Rubin) y ella ser√≠a la astr√≥noma que mostrar√≠a con sus mediciones que para que las galaxias giren como lo hacen, se necesitar√≠a de un cambio en las leyes f√≠sicas de atracci√≥n a gran escala o de la existencia de una ¬ęmateria oscura¬Ľ (que, hasta donde sabemos, no tiene mucho que ver con el Lado Oscuro). Por cierto, Vera Rubin fue una v√≠ctima m√°s del maldito 2016 (un a√Īo que nos ha hecho llorar por m√°s muertes que cualquier temporada de Juego de tronos).
El caso de Vera Rubin no es algo aislado: recordemos, por ejemplo, todo lo que le costó a Marie Curie ganarse un puesto académico, o que la historia de la computación incluye a varias mujeres brillantes (Ada Lovelace, Margaret Hamilton y las mujeres del programa ENIAC), aunque actualmente exista una clara dominación de hombres en el área.
El hecho es que parece existir la idea generalizada de que ese √ļnico cromosoma Y (junto a las particularidades anat√≥micas que eso significa, incluyendo ese miembro que carece de baculum) dar√≠a, m√°gicamente, mejores aptitudes para las disciplinas cient√≠ficas. Una idea que no tiene sustento en evaluaciones internacionales como la que realiza el Programme for International Student Assessment (PISA) (2). Entonces, si no es por una diferencia de aptitudes, ¬Ņpor qu√© no hay m√°s mujeres haciendo ciencia?
Esa es una de las preguntas que intenta responder un estudio encargado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), que revela las dificultades que viven las mujeres que se dedican a investigar en áreas STEM (por sus siglas en inglés: Science, Technology, Engineering y Mathematics).El estudio se basó en 1.459 encuestas a directivos, estudiantes de Programas de Doctorado STEM, además de académicos y académicas de todo el país. Las encuestas fueron complementadas con metodologías cualitativas (revisión documental, entrevistas semiestructuradas y focus group).
¬ŅY a qu√© conclusiones llegaron? Pues bien, muchos de los resultados son esperables. Por ejemplo, el cuestionamiento de las competencias acad√©micas es m√°s frecuente en mujeres que en hombres (31% contra 11% en el caso de directivas vs. directivos, 36% contra 10% en el caso de acad√©micas vs. acad√©micos) y ellas siguen viviendo m√°s situaciones de acoso que ellos. Es chocante ver que el 31% de las directivas dice haber sufrido contactos f√≠sicos no deseados, vs. el 5% de los directivos; en el caso de las acad√©micas, un 13% dice haber vivido esa situaci√≥n vs. un 1% de los acad√©micos; en estudiantes, 16% de mujeres vs. 3% de hombres (3). De hecho, uno de los testimonios recogidos por el estudio es muy claro: una estudiante dice que denunciar el acoso sexual podr√≠a ¬ęmatar¬Ľ su vida acad√©mica.
Pero lo que (a nuestro juicio) resulta m√°s interesante es que los hombres en general ignoran estas dificultades vividas por las mujeres. As√≠, un 57,9% de los acad√©micos encuestados considera que la carrera acad√©mica avanza con igual rapidez para ambos sexos, a diferencia de las acad√©micas, que opinan que es m√°s r√°pido para los hombres con un 76,8%. En ese sentido, el principal obst√°culo identificado por las acad√©micas fue la ¬ęconciliaci√≥n de la vida familiar¬Ľ, con un 41%, muy por sobre los ¬ęrecursos econ√≥micos¬Ľ (19%) o incluso el ¬ępoco reconocimiento de sus pares¬Ľ (12%).

La ciencia es una mala madre (y padre)

Cerros y Ramos (4) afirman que las mujeres que laboran (y en especial las mujeres que laboran en √°reas de alta competitividad, como la academia) ¬ęenfrentan ¬†una ¬†serie ¬†de ¬†discursos ¬†en ¬†funci√≥n ¬†de ¬†los ¬†roles ¬†y ¬†estereotipos tradicionales¬Ľ. Quiz√°s uno de estos estereotipos m√°s potentes es el de la ¬ęmala madre¬Ľ: ¬ęuna ¬†mujer ¬†narcisista, ¬†sin empat√≠a, ¬†centrada en ¬†sus ¬†propios ¬†intereses, ¬†insensible a ¬†las necesidades de sus hijos¬Ľ. Socialmente, se considera que una mujer que trabaja fuera del hogar ser√≠a una ¬ęmala madre¬Ľ, y por este hecho podr√≠a provocar trastornos psicol√≥gicos o carencias emocionales a sus hijos (4).
El problema es que, al incorporarse al mundo del trabajo, la mujer contin√ļa desempe√Īando las tareas que se le asignan socialmente (labores dom√©sticas, cuidado de ni√Īos, ni√Īas y personas enfermas...). En ese sentido, los diversos estudios analizados por Cerros y Ramos muestran que muchas acad√©micas efectivamente se ven sometidas a estas presiones, pero otras tambi√©n dicen reconocer en la familia una fuente de apoyo importante ante el estr√©s laboral (4).
Pero lo que queda más que claro es que los obstáculos para desarrollar la carrera académica son muy distintos para hombres y para mujeres. Y, además, las mujeres experimentan en mayor medida el bajo reconocimiento de sus pares y la conciliación con la vida familiar. Por ello, resulta curioso que las directivas y directivos consideren en un porcentaje importante que no existen obstáculos a la carrera académica (3). Esto es preocupante porque son precisamente estos quienes lideran o dan visto bueno a las políticas de inclusión.
Es más: algunos estudios (5) demuestran que las mujeres son menos consideradas para dictar seminarios o participar como expositoras en conferencias internacionales (no olvidemos que la participación en estos eventos forma parte importante de la evaluación académica). Esta diferencia es aun mayor que la existente entre científicos y científicas de clase mundial, por lo tanto se trataría de la subrrepresentación de una subrrepresentación (muy Inception).
As√≠ lo explica la doctora Hannah Dugdale, quien ha publicado sobre el tema: ¬ęEs importante que entendamos por qu√© ocurre esto y qu√© podemos hacer para solucionarlo. La ciencia de alta calidad hecha por mujeres tiene una baja exposici√≥n a nivel internacional y esto est√° restringiendo el desarrollo de la biolog√≠a evolutiva¬Ľ... Y de la ciencia en general, podr√≠amos agregar: las mujeres acad√©micas ganan menos, son promovidas con menor frecuencia y publican menos estudios que sus pares hombres (5). O sea, una parte importante del cuerpo acad√©mico, que ha hecho aportes significativos a su disciplina, no est√° recibiendo la misma consideraci√≥n que sus colegas hombres.
Por otra parte, la percepción de las brechas de género difiere mucho entre hombres y mujeres. Así lo deja en evidencia el mayor porcentaje de académicas, directoras y estudiantes mujeres que consideran que el trato igualitario, la promoción de una cultura de igualdad de género o las estrategias de prevención de acoso sexual o discriminación no existen de manera efectiva en estas disciplinas (y esto se liga directamente con la idea que tienen directivas y directivos de que no existirían obstáculos a la carrera académica) (3).
El estudio de Conicyt tambi√©n nos dice que existe una menor proporci√≥n de mujeres en todos los estamentos, pero esta brecha se agranda a medida que se avanza en la carrera acad√©mica. Y, como existe un porcentaje no menor de directivos, directivas y acad√©micos que creen que no existen obst√°culos a la carrera acad√©mica, significa que subyace la idea de que quienes no triunfan en esta √°rea es porque no quieren. O sea, las mujeres no ser√≠an ¬ęgrandes¬Ľ investigadoras ni obtendr√≠an cargos directivos porque no les apetece, porque no les gusta la alta competitividad, o cualquier otra raz√≥n de √≠ndole personal. Lo extra√Īo es que esta visi√≥n ignora incluso asuntos b√°sicos de biolog√≠a. Obviemos el asunto de la crianza: si una acad√©mica ¬ędecide¬Ľ tener un hijo, es casi seguro que estar√° cerca de un a√Īo fuera de la academia, lo que ya la situar√° en una desventaja enorme con respecto a sus pares masculinos.
Pero las licencias pre y posnatales no son el √ļnico problema (y no son el m√°s grande): como hemos visto, existe un entorno muy adverso para que las mujeres ejerzan la investigaci√≥n cient√≠fica. Y este problema empieza en la ni√Īez.

Divisiones que da√Īan la ciencia

El Informe GET: G√©nero, educaci√≥n y trabajo, realizado por Comunidad Mujer da cuenta de un fen√≥meno muy interesante: si bien las ni√Īas y mujeres j√≥venes son quienes presentan mayor tasa de aprobaci√≥n y menor abandono escolar que los varones (tanto en educaci√≥n b√°sica como en media), existen est√≠mulos diferenciados para ni√Īos y ni√Īas. Es bien conocido que las estudiantes tienen menor desempe√Īo en matem√°ticas que sus compa√Īeros varones en pruebas estandarizadas y mejor desempe√Īo en lenguaje: lo que es menos conocido es que en 23 pa√≠ses que participan de la prueba PISA no hay brechas de g√©nero en los puntajes obtenidos. Esto significa que, si descartamos la peregrina idea de que en esos 23 pa√≠ses no habitan seres humanos sino reptilianos asexuados (?), la diferencia en el desempe√Īo de matem√°ticas no tiene que ver con ser mujer, sino con sesgos de g√©nero. O sea, es producto de una educaci√≥n sexista (6).
Es m√°s: una investigaci√≥n de Mizala, Mart√≠nez y Mart√≠nez (citada en el Informe GET) da cuenta de que las y los estudiantes de pedagog√≠a ya tienen expectativas distintas de los ni√Īos y ni√Īas: consideran que ellas tendr√°n peor desempe√Īo en matem√°ticas que ellos. O sea, aspirantes a la docencia que ni siquiera han entrado al aula ya creen saber el desempe√Īo de sus estudiantes bas√°ndose exclusivamente en si visten de celeste o rosado (6).
¬ŅNo se ha desmoralizado lo suficiente? Entonces le invitamos a revisar el informe de la prueba PISA que compara los desempe√Īos de diversos pa√≠ses en esta prueba estandarizada: en √©l, se ve c√≥mo Chile tiene un desempe√Īo mucho m√°s bajo que el promedio de los pa√≠ses evaluados en ciencias, matem√°ticas y lenguaje, pero adem√°s tiene una enorme brecha de g√©nero y socioecon√≥mica. De hecho, aunque otros pa√≠ses de Latinoam√©rica tambi√©n tienen un bajo desempe√Īo acad√©mico, al menos no est√°n tan mal en cuanto brechas de g√©nero y/o socioecon√≥mica. Curiosamente, pa√≠ses como Finlandia (muy alabados por su sistema educacional), tambi√©n tienen una brecha de g√©nero importante, aunque destacan en casi todo lo dem√°s. Ahora, el pa√≠s que tiene un desempe√Īo brillante en todos sus indicadores es... Canad√°. Otra raz√≥n m√°s para huir all√° si usted vive en Estados Unidos (7).

¬ŅY qu√© podemos hacer?

Esta es, quizás, la pregunta más difícil de responder. El estudio de Conicyt da algunas propuestas de corto y mediano plazo, y también destaca el hecho de que en la academia hay interés por aplicar este tipo de medidas. Pero con matices.
La experiencia de otros países indica que promover medidas pro igualdad en el área puede ayudar a suplir estas brechas. Sin embargo, el mismo estudio muestra que, ante preguntas sobre el tema, los hombres tienen menos disposición a incorporar becas especiales para mujeres en STEM (69% de las mujeres vs. 37% de los hombres) o a crear cupos especiales que aseguren un porcentaje mínimo de mujeres en las áreas STEM (54% de las mujeres a favor vs. un 28% de los hombres) (3). Y recordemos que son los hombres quienes dominan el ámbito directivo.
Los argumentos que dan para oponerse a esta becas y cupos especiales son muy conocidos.
Estos argumentos ignoran el hecho de que existen brechas de base, que empiezan en la infancia y se acent√ļan a medida que se suben pelda√Īos en el sistema educacional. O sea, si una mujer se siente interesada por la carrera cient√≠fica, no s√≥lo tiene que enfrentarse a una educaci√≥n sexista, a sesgos de g√©nero en evaluaciones, al acoso sexual en la universidad, al menosprecio de sus pares y a los costos de la maternidad, sino que adem√°s al hecho de que algunos directivos no quieren darle otra oportunidad para ¬ęevitar tensiones¬Ľ entre los estudiantes hombres o para no hacerlas sentir ¬ęinferiores¬Ľ.

¬ŅY por qu√© deber√≠a importarnos? ¬ŅAcaso no hay suficientes cient√≠ficos con los hombres?

Por una raz√≥n muy b√°sica: porque la ciencia se enriquece cuando en ella trabajan personas con talento, independiente de lo que tengan entre sus piernas. Si alguien tiene talento para la m√ļsica pero no tiene dinero para comprarse un instrumento y nunca ha tenido buenos profesores, ¬Ņusted le negar√≠a una beca en un instituto excelente s√≥lo porque no quiere hacerle sentirse ¬ęinferior¬Ľ ante otros estudiantes adinerados? ¬ŅEntonces por qu√© hacer algo similar con las mujeres que tienen talento para las ciencias?
Para concluir, y si aun no cree que romper estas brechas sea importante, deje que el científico y divulgador Neil DeGrasse Tyson se lo explique con manzanitas.
¬ęMi experiencia de vida me dice que cuando no encuentras gente negra o mujeres en ciencia, es porque estas fuerzas [de la sociedad, que intentan bloquearle las oportunidades a grupos discriminados] son reales, y yo tuve que sobrevivir a ellas para estar aqu√≠. As√≠ es que antes de hablar de diferencias gen√©ticas, debemos desarrollar un sistema que brinde oportunidades equitativas: s√≥lo entonces podremos tener esa conversaci√≥n¬Ľ.

Referencias

1.
Morr√≥n, Laura. ¬ęVera, la esp√≠a de las estrellas (I): los misterios del cielo nocturno¬Ľ. Disponible ac√°
2.
OECD (2012). PISA 2012 results: The ABC of Gender Equality in Education: Aptitude, Behaviour, Confidence. Disponible en http://www.oecd.org
3.
Comisi√≥n Nacional de Investigaci√≥n Cient√≠fica y Tecnol√≥gica (Conicyt, 2016). ¬ęRealidad nacional en formaci√≥n y promoci√≥n de mujeres cient√≠ficas en ciencia, tecnolog√≠a, ingenier√≠a y matem√°ticas¬Ľ. Disponible en¬†http://www.conicyt.cl/
4.
Cerros Rodr√≠guez, Elisa; Ramos Tovar, Mar√≠a Elena (2015). ¬ęDiscurso de g√©nero y emociones en mujeres acad√©micas de alto rendimiento¬Ľ. Disponible ac√°
5.
Rebolledo, Alexis (2016). ¬ęTodav√≠a existe una baja exposici√≥n del trabajo de las mujeres en la ciencia¬Ľ. Disponible en http://rebdo.org/
6.
Comunidad Mujer (2016). Informe GET: Género, educación y trabajo. http://www.informeget.cl
7.
OECD (2015). ¬†¬ęPISA 2015 results¬Ľ. Disponible en¬†https://www.compareyourcountry.org/pisa

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