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Más allá de lo binario: biología del sexo

Autor
Categoría
P.A.I.P.E.
Fecha de Publicación
2017/07/19
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La semana pasada, circul√≥ por Chile un curioso bus anaranjado, cubierto de mensajes como ¬ę#ConMisHijosNoSeMetan¬Ľ y ¬ęEn educaci√≥n, ¬°biolog√≠a, no ideolog√≠a de g√©nero!¬Ľ, seguido por un grupo de manifestantes gritando consignas contra el proyecto de Ley de Identidad de G√©nero que se est√° discutiendo en el Congreso Nacional.
Las personas que trajeron el bus se oponen a que se le ense√Īe a las ni√Īas y ni√Īos que ¬ęsu g√©nero no tiene nada que ver con su sexo biol√≥gico¬Ľ y a que puedan decidir si ser ¬ęhombres o mujeres seg√ļn la vivencia interna y c√≥mo se sientan respecto de s√≠ mismos¬Ľ. Seg√ļn postulan, el g√©nero de una persona no podr√≠a ser modificado porque estar√≠a determinado por la biolog√≠a y cualquier postulado que cuestione este supuesto ser√≠a en s√≠ una ¬ęideolog√≠a¬Ľ (y, por lo tanto, una falsedad).
Si bien en Etilmercurio‚ĄĘ nos alegra ver que la gente invoque la ciencia para argumentar, nos ha llamado profundamente la atenci√≥n este razonamiento en particular: ¬Ņes un hecho cient√≠ficamente comprobado que el sexo en humanos se define √ļnicamente por su dotaci√≥n cromos√≥mica?

Hija, siéntate: vamos a hablar de biología

Darle una connotaci√≥n binaria al sexo, si bien puede llegar a ser una forma f√°cil de entender diferencias gen√©ticas entre machos y hembras (aunque no funciona para todos los animales: vea el recuadro), es tremendamente simplista. De hecho, en la biolog√≠a existe evidencia de que hay un amplio espectro a la hora de definir el sexo. Afirmar que ¬ęequis equis y equis ye es la √ļnica verdad¬Ľ no tiene nada de cient√≠fico. Muy dif√≠cilmente la ciencia puede darse el lujo de decir cosas como esa: eso ser√≠a muy aventurado (aunque es verdad que la biolog√≠a siempre triunfa :D ).
En muchos animales no existen los sexos separados (como en los mam√≠feros). En este caso, la determinaci√≥n del sexo es a√ļn m√°s compleja y a veces no es posible establecer una l√≠nea divisoria. Piense en un osti√≥n. Eso a quienes algunos llaman ¬ęcoral¬Ľ es b√°sicamente una g√≥nada tanto femenina (ovario, ¬ęo¬Ľ en la foto) como masculina (test√≠culo, ¬ęt¬Ľ en la foto). Este tipo de organismos se denominan como hermafroditas secuenciales, lo que quiere decir que son capaces de cambiar de sexo a lo largo de su vida. Los ostiones en particular son hermafroditas secuenciales prot√°ndricos, es decir, nacen como machos y luego un gran porcentaje cambia a hembra. Por el contrario, est√°n los hermafroditas protog√≠nicos, que nacen hembras y se vuelven machos a lo largo de su vida reproductiva. Sea cual sea el caso, este tipo de animales nacen con ambos sexos. Tambi√©n hay organismos que son hermafroditas facultativos. Es decir, dependiendo de ciertas condiciones, la g√≥nada funcional es femenina o masculina (incluso en algunos organismos ambas g√≥nadas son funcionales al mismo tiempo). Tambi√©n existen otros ejemplos en crust√°ceos, insectos e incluso aves como los pinzones cebra, donde hay organismos con caracter√≠sticas tanto de machos como de hembras. Este tipo de organismos son conocidos como ginandrom√≥rficos (algo as√≠ como forma de macho y de hembra). Hace alg√ļn tiempo la prensa les dio su espacio: puede ver m√°s detalles aqu√≠ y aqu√≠.
Paul James, un genetista cl√≠nico, visit√≥ en el 2009 a una mujer embarazada de 46 a√Īos en su cl√≠nica, en el Royal Melbourne Hospital en Australia, luego de escuchar sobre los resultados de un examen llamado amniocentesis. Este examen consiste b√°sicamente en una punci√≥n para extraer l√≠quido amni√≥tico, evaluar los cromosomas del beb√© y buscar eventuales problemas. Todo estaba bien con el beb√©, pero luego de varios ex√°menes descubri√≥ algo sorprendente sobre su madre: su cuerpo estaba constituido por c√©lulas de dos individuos. Probablemente se trataba de dos embriones mellizos que se fusionaron en el vientre de su madre (si vieron Dr. House, recordar√°n que hay un cap√≠tulo muy bueno sobre eso, donde un ni√Īo alucina con que es abducido por extraterrestres y finalmente se descubre que... OK, sin spoilers).
Pero eso no es lo √ļnico. Un conjunto de c√©lulas llevaba dos cromosomas XX, lo que t√≠picamente se traduce en una hembra en humanos, y otro conjunto de c√©lulas llevaba cromosomas XY (o ¬ęequisy√©¬Ľ, como quiera llamarle). As√≠ es como esta madre de casi 50 a√Īos, que estaba ad portas de dar a luz a su tercer hijo, descubri√≥ que gran parte de su cuerpo era, cromos√≥micamente hablando, masculino (1). Algo que en ciencia se llama ¬ęquimerismo¬Ľ.
El caso descrito por Paul James y colaboradores es un peque√Īo ejemplo para ilustrar que definir el sexo es mucho m√°s complicado de lo que se cree. Aprender dos letras no nos convierte en expertos en biolog√≠a. De hecho, la ciencia est√° consciente de que en algunas personas sus cromosomas sexuales dicen una cosa, pero sus g√≥nadas (ovarios o test√≠culos) o su anatom√≠a sexual dicen otra. Esto nos plantea una decisi√≥n compleja, pues los padres de ni√Īos con estas caracter√≠sticas, conocidas como intersexualidad, se enfrentan a la disyuntiva de si criar a su hijo como ni√Īo o como ni√Īa (profundizaremos este tema m√°s adelante). Por cierto: esta situaci√≥n en medicina es conocida como ¬ętrastornos del desarrollo sexual¬Ľ o tambi√©n como ¬ędiferencias del desarrollo sexual¬Ľ (TDS o DDS, o DSD en ingl√©s). No obstante, consideramos que la connotaci√≥n negativa que tiene el t√©rmino ¬ętrastorno¬Ľ lo hace inadecuado para describir una una variaci√≥n natural de la genitalidad y corporalidad de las personas. De hecho, algunos datos indican que 1 de cada 100 personas tiene alg√ļn grado de DDS (2).
Por otra parte, diversas investigaciones (e.g 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10) han identificado una gran cantidad de genes involucrados en las principales formas de diferencias del desarrollo sexual y han descubierto incluso peque√Īas variaciones de estos genes que tienen efectos sutiles en el sexo anat√≥mico o fisiol√≥gico de una persona (Ver m√°s adelante). Es m√°s: estas √ļltimas d√©cadas se han desarrollado nuevas t√©cnicas de secuenciaci√≥n del ADN. Esto ha permitido revelar que casi todas las personas (s√≠, CASI TODAS), en diferentes grados, somos un gran mosaico de c√©lulas gen√©ticamente distintas, algunas con un sexo que podr√≠a no coincidir con el resto del cuerpo.
No, la cosa no es tan simple como mencionar un par de cromosomas. Existe una enorme diversidad en hombres y mujeres, y existe un área de superposición donde algunas personas no pueden definirse fácilmente dentro de esta estructura binaria de sexos.
En el caso de los mamíferos, es efectivo que ambos sexos tienden a ser físicamente distintos. O, al menos, resulta relativamente sencillo determinar alguna característica física que separe a ambos sexos. Pero en el estado embrionario, eso no es así.
Luego de la quinta semana de gestaci√≥n, un embri√≥n humano tiene el potencial de formar anatom√≠a tanto femenina como masculina. A un costado de los ri√Īones en desarrollo se forman dos protuberancias conocidas como ¬ęcrestas gon√°dicas¬Ľ. Estas emergen junto a dos pares de conductos, uno de los cuales puede formar el √ļtero y las trompas de falopio, y el otro los t√ļbulos genitales masculinos: epid√≠dimo, vaso deferente y ves√≠culas seminales. Luego de la sexta semana, la g√≥nada cambia para convertirse en un ovario o un test√≠culo. Si se desarrolla un test√≠culo, se secreta testosterona, que apoya el desarrollo de conductos masculinos en conjunto con otras hormonas que provocan un encogimiento del √ļtero y las trompas de falopio. Por el contrario, si la g√≥nada se convierte en un ovario se secretan estr√≥genos, y la falta de testosterona hace que los t√ļbulos masculinos se marchiten.
Es decir, las hormonas sexuales tambi√©n influyen en el desarrollo de los genitales externos y tienen un rol fundamental durante la pubertad. En esta etapa de desarrollo, las hormonas desencadenan el desarrollo de lo que en biolog√≠a se conoce como ¬ęcaracter√≠sticas sexuales secundarias¬Ľ (como las mamas, el vello facial o el vello p√ļbico).
Este es el camino b√°sico. Cualquier alteraci√≥n en alguna etapa de este proceso puede significar cambios dram√°ticos en el sexo de un individuo. Por ejemplo, existen mutaciones gen√©ticas (no necesariamente malas, en lo absoluto: es simplemente un cambio en un gen que puede traducirse o no en cambios en la prote√≠na que se codifica) que afectan el desarrollo de las g√≥nadas. En personas con cromosomas XY, estas mutaciones inducen al desarrollo de caracter√≠sticas t√≠picamente femeninas; en personas con cromosomas XX, algunas alteraciones en la se√Īalizaci√≥n hormonal pueden provocar el desarrollo de caracter√≠sticas masculinas.
Probablemente usted alguna vez ley√≥ que el desarrollo femenino era algo as√≠ como nuestra ¬ęconfiguraci√≥n por defecto¬Ľ y que el desarrollo masculino se activa por la presencia de un gen en particular en el cromosoma Y. Esto se crey√≥ por muchos a√Īos.
Ya en la d√©cada de 1990, diversos investigadores lograron descubrir la identidad de este gen (3, 4) al que llamaron SRY. Este √ļnico gen es capaz de cambiar la g√≥nada desde un ovario a un test√≠culo. Por ejemplo, individuos XX que llevan fragmentos del cromosoma Y con el gen SRY, se desarrollan como machos. A su vez, individuos XY cuyo SRY no se ¬ęactiv√≥¬Ľ por alguna raz√≥n se desarrollan como hembras. O sea, siendo muy expl√≠citos: existen mujeres de nacimiento con cromosoma Y. #Ah√≠Qued√≥TuEquisY√©
Adelant√©monos a la d√©cada del 2000. La idea de que la feminidad era la configuraci√≥n por defecto fue parcialmente derribada por el descubrimiento de genes que son capaces de promover activamente el desarrollo ov√°rico y suprimir el desarrollo testicular. Uno de estos genes es el llamado WNT4. Individuos XY con copias adicionales de este gen pueden desarrollar genitales y g√≥nadas at√≠picas, sumado a un √ļtero y trompas de falopio rudimentarias (11).
En el a√Īo 2011, Tomaselli y colaboradores (12) mostraron que si otro gen ov√°rico clave, el RSPO1, no funciona normalmente, puede hacer que personas XX desarrollen algo denominado como ovotestis. B√°sicamente, una g√≥nada con √°reas tanto de desarrollo ov√°rico como testicular.
¬ŅCu√°l es el punto de esta extensa revisi√≥n?
Con el correr de los a√Īos, la ciencia ha demostrado una y otra vez que la determinaci√≥n del sexo es un proceso complejo, en el que la identidad de la g√≥nada emerge de una batalla entre dos redes de actividad gen√©tica opuestas. Peque√Īos cambios en la cantidad o en la actividad de estas mol√©culas (como el gen WNT4 o el SRY) pueden inclinar la balanza a uno u otro lado, ya sea acerc√°ndonos o alej√°ndonos del sexo que aparentemente nos imponen los cromosomas. Dicho de otra forma: es muy posible que en muchas de sus c√©lulas usted tenga cromosomas que supuestamente deber√≠an ser del sexo opuesto al suyo y eso resultar√≠a imposible deducirlo s√≥lo observando sus √≥rganos sexuales.

La batalla de los sepsos

Parece melodramático llamarle batalla, pero muchos investigadores postulan que una vez que se alcanza un equilibrio en el desarrollo sexual este puede seguir variando. Por ejemplo, se ha descubierto que las gónadas de ratones pueden oscilar entre femeninas y masculinas a lo largo de su vida. Uhlenhaut et al (9) mostraron que al desactivar un gen ovárico llamado FOXl2 en ratones hembras adultas, las células granulosas que apoyan el desarrollo de los ovocitos se transforman en células de Sertoli, que apoyan el desarrollo de espermatozoides. ¡DESACTIVANDO UN SOLO GEN!
Luego, Matson et al (10) lograron hacer justo lo opuesto: inactivando un gen llamado DMRT1 lograron transformar células testiculares adultas en ováricas. Nuevamente: ¡UN SOLO GEN!
Ahora bien, la g√≥nada no es la √ļnica fuente de diversidad sexual. Muchas diferencias del desarrollo sexual (DDS) son provocadas por cambios en la maquinaria que responde a se√Īales hormonales y a otras gl√°ndulas. Por ejemplo, el S√≠ndrome de Insensibilidad a los Andr√≥genos (SIA o CAIS por su nombre en ingl√©s: hay otro cap√≠tulo de Dr. House donde se ve un caso de SIA... Pero si no quiere spoilers, no visite este v√≠nculo) surge cuando las c√©lulas de una persona no son capaces de responder a las hormonas sexuales masculinas, generalmente porque los receptores de estas hormonas no funcionan. Las personas con SIA tienen cromosomas Y y test√≠culos internos, pero sus genitales externos son femeninos y se desarrollan como mujeres en la pubertad. S√≠, ley√≥ bien: son anat√≥micamente mujeres, pero XY y con test√≠culos internos.
Este tipo de condiciones cumplen con la definici√≥n m√©dica de DDS, en la que el sexo anat√≥mico de un individuo tiene la tendencia a estar ¬ędesajustado¬Ľ del sexo cromos√≥mico o gonadal. No es una condici√≥n com√ļn: en promedio, se observa aproximadamente en 1 de cada 4.500 personas (13).
Desde la d√©cada de 1990 se han identificado m√°s de 25 genes implicados en las DDS y las t√©cnicas de secuenciaci√≥n de √ļltima generaci√≥n (s√≠, as√≠ se llaman: NGS por su sigla en ingl√©s) han permitido descubrir un amplio espectro de variaciones de todos estos genes. Dichas variaciones pueden producir efectos muy sutiles en los individuos sin llegar a provocar una DDS.
Existe otro tipo de DDS, llamada Hiperplasia Suprarrenal Cong√©nita (HSC), que induce al cuerpo a producir cantidades excesivas de hormonas sexuales masculinas. Personas XX que nacen con esta condici√≥n tienden a tener genitales ambiguos: agrandamiento del cl√≠toris y labios vaginales fusionados que asemejan a un escroto. Las mujeres que tienen una deficiencia leve desarrollan una forma distinta de HSC que afecta a 1 de cada 1000 individuos. Esta HSC leve se traduce en cabellos faciales y corporales t√≠picamente masculinos, ciclos menstruales irregulares o problemas de fertilidad, o pueden incluso no tener ning√ļn s√≠ntoma evidente.
Muchas personas desconocen que presentan este tipo de condiciones hasta que buscan ayuda por problemas de fertilidad, o lo descubren accidentalmente durante otros procedimientos m√©dicos. El a√Īo 2014, por ejemplo, cirujanos informaron que al estar operando una hernia en un hombre descubrieron que ten√≠a ovarios (14) y, de hecho, se le practic√≥ una histerectom√≠a. Se trataba de un individuo de 70 a√Īos y sin problemas de fertilidad, pues ya hab√≠a tenido cuatro hijos.
Además de las mencionadas, existen más anomalías asociadas a los cromosomas sexuales, como el síndrome de Turner y otras polisomías de cromosomas sexuales, como el síndrome de Klinefelter (vea el apéndice, no se arrepentirá).

M√°s all√° de Ad√°n y Eva

Ahora que sabemos que la biolog√≠a ha estado desde hace d√©cadas construyendo una visi√≥n mucho m√°s matizada sobre el sexo, como sociedad debemos ponernos al d√≠a. Nos queda el peque√Īo consuelo de que m√°s de medio siglo de activismo de las y los miembros de la comunidad LGBTI+ han logrado reducir -aunque menos de lo que nos gustar√≠a- las actitudes sociales negativas hacia las distintas orientaciones sexuales e identidades de g√©nero.
Hay sociedades que han avanzado en la aceptaci√≥n de hombres y mujeres que cruzan los l√≠mites ¬ęconvencionales¬Ľ en las elecciones tanto de sus apariencias, carrera y pareja sexual. Pero si se trata de sexo, a√ļn existen tremendas presiones sociales (y legales) para ajustarse al modelo binario regular.
Estas presiones se traducen en que personas nacidas con variaciones en el desarrollo sexual sean a menudo sometidas a cirug√≠as para poder ¬ęnormalizar¬Ľ sus genitales. Este tipo de cirug√≠as son controvertidas porque se aplican en beb√©s que no pueden consentir y conllevan el riesgo de asignar un sexo en desacuerdo tanto con la identidad de g√©nero final del ni√Īo como de incluso su propio g√©nero.
Por ello, los grupos defensores de la intersexualidad han argumentado que tanto m√©dicos como padres deber√≠an esperar a que el ni√Īo tenga la edad suficiente para comunicar su identidad de g√©nero (algo que t√≠picamente se manifiesta alrededor de los 3 a√Īos). Otra opci√≥n es esperar a que sea lo suficientemente mayor como para poder decidir si requiere alguna cirug√≠a. Sin embargo, las leyes actuales no permiten esto, exigiendo identificar lo antes posible al reci√©n nacido como ¬ęfemenino¬Ľ o ¬ęmasculino¬Ľ.
Un ejemplo interesante ocurri√≥ en mayo del 2013 en Carolina del Sur, con una demanda iniciada por los padres adoptivos de un ni√Īo de iniciales M. C. Este hab√≠a nacido con una DDS ovotesticular (o sea, ten√≠a genitales ambiguos y g√≥nadas tanto con tejido ov√°rico como testicular) y cuando ten√≠a 1 a√Īo y 4 meses fue sometido a una cirug√≠a para asignarle sexo femenino. A la edad de 8 a√Īos, M. C. continu√≥ desarrollando su identidad de g√©nero como masculina. Dado que estaba en estado de cuidados al momento del tratamiento, la demanda argumentaba no s√≥lo que la cirug√≠a era una negligencia m√©dica, sino tambi√©n que el Estado le estaba negando su derecho constitucional, su integridad corporal y su derecho a reproducirse.
La preocupación por estos casos tiene en alerta a médicos y científicos. De hecho, el caso de M. C. incomoda bastante ya que, en general, las y los legisladores tienen mucho que aprender sobre biología del sexo (15). Como la medicina se ve presionada legalmente a realizar cirugías en estos casos, la comunidad científica se está encargando de recopilar la mayor cantidad de datos posibles sobre los efectos de la intervención (tanto en la calidad de vida como en las funciones sexuales del sujeto) para ayudar a que las personas con DDS tomen una mejor decisión.
Los diagnósticos de DDS se han basado en pruebas hormonales, inspecciones anatómicas e imágenes, además de minuciosas pruebas de los genes relacionados con el sexo. Una a la vez: no es algo simple. Sin embargo gracias a los avances tecnológicos ahora somos capaces de mirar varios genes al mismo tiempo, apuntando directamente a un diagnóstico genético y haciendo que el proceso sea sin duda menos estresante para las familias.
Un grupo de investigadores, por ejemplo, est√° usando como herramienta la secuenciaci√≥n de todo el exoma (que es la parte del genoma completo de una persona donde est√°n aquellos genes que codifican para prote√≠nas) en personas XY con DDS. Los estudios recientes (16) sugieren que este tipo de t√©cnicas permiten diagnosticar el origen de las DDS en al menos un 35% de los casos (lo que es poco a√ļn, pero es un avance).
En resumen, la biolog√≠a demuestra a√Īo tras a√Īo que el sexo es un espectro, que no podemos decir simplemente ¬ęXX y XY¬Ľ. Desde las familias, las comunidades educativas, los medios de comunicaci√≥n y las leyes debemos ser capaces de lidiar con esta situaci√≥n para poder determinar d√≥nde y c√≥mo trazar esta l√≠nea (o c√≥mo borrarla bajo ciertas circunstancias). Sin embargo, iniciativas como el llamado ¬ęBus de la Libertad¬Ľ no ayudan en esta discusi√≥n, ya que su visi√≥n simplista choca con la realidad m√©dica, ps√≠quica y biol√≥gica de un grupo de personas. Es cierto que se trata de un grupo de personas minoritario, pero eso no justifica estigmatizar, discriminar, realizar intervenciones quir√ļrgicas sin consentimiento o despojar del derecho a vivir la identidad de g√©nero con la que se sienten m√°s c√≥modas.

We have a dream

En Etilmercurio tenemos la convicci√≥n de que el sexo de una persona es irrelevante para su desempe√Īo en todo orden de cosas. No obstante, y como la ley requiere que una persona sea identificada como hombre o mujer, nos preguntamos cu√°l es el criterio para asignar esta categor√≠a. ¬ŅDeber√≠a asignarse el sexo por anatom√≠a, hormonas, c√©lulas o cromosomas? ¬ŅQu√© hacer si se contraponen? ¬ŅQu√© hacer si no coinciden? ¬ŅDeber√≠amos definir categor√≠as adicionales?
Eric Vilain, a quien ya mencionamos, postula que ¬ęcomo no hay un par√°metro biol√≥gico que se apodere de todos los dem√°s par√°metros, la identidad de g√©nero pasa a ser el par√°metro m√°s razonable¬Ľ: esa ser√≠a la verdadera libertad.

Agradecimientos

Queremos agradecer a Constanza Vald√©s (@conivaldesc), asesora jur√≠dica de la asociaci√≥n Organizando Trans Diversidades (OTD Chile), Fernanda Mar√≠n Rey (@fenamarinrey), cientista pol√≠tica de la Pontificia Universidad Cat√≥lica de Chile, y a Francisca Mill√°n, abogada de derechos humanos por darse el tiempo de revisar y comentarnos esta peque√Īa contribuci√≥n al debate sobre la variaci√≥n de la genitalidad y la corporalidad del ser humano.

Referencias

1.
James PA, Rose K, Francis D, Norris F. High-level 46XX/46XY chimerism without clinical effect in a healthy multiparous female. American Journal of Medical Genetics Part A. octubre de 2011;155(10):2484‚Äď8.
2.
Arboleda VA, Sandberg DE, Vilain E. DSDs: genetics, underlying pathologies and psychosexual differentiation. Nature Reviews Endocrinology. 5 de agosto de 2014;10(10):603‚Äď15.
3.
Sinclair AH, Berta P, Palmer MS, Hawkins JR, Griffiths BL, Smith MJ, et al. A gene from the human sex-determining region encodes a protein with homology to a conserved DNA-binding motif. Nature. julio de 1990;346(6281):240‚Äď4.
4.
Berta P, Hawkins JB, Sinclair AH, Taylor A, Griffiths BL, Goodfellow PN, et al. Genetic evidence equating SRY and the testis-determining factor. Nature. noviembre de 1990;348(6300):448‚Äď50.
5.
Jordan BK, Mohammed M, Ching ST, D√©lot E, Chen X-N, Dewing P, et al. Up-Regulation of WNT-4 Signaling and Dosage-Sensitive Sex Reversal in Humans. The American Journal of Human Genetics. mayo de 2001;68(5):1102‚Äď9.
6.
Pevny LH, Lovell-Badge R. SOX genes find their feet. Current Opinion in Genetics and Development, 1997, 7:338‚Äď344.
7.
Cameron FJ, Sinclair AH. Mutation in the SRY and SOX9: testis-determining genes. Human Mutation, 1997, 9:388‚Äď395.
8.
J√§ger RJ et al. A human XY female with a frame shift mutation in the candidate testis-determining gene SRY. Nature, 1990, 348:452‚Äď454.
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Thangaraj K et al. A 47, XXY female. Lancet, 1998, 352:1121.
10.
Tomaselli S, Megiorni F, Lin L, Mazzilli MC, Gerrelli D, Majore S, et al. Human RSPO1/R-spondin1 Is Expressed during Early Ovary Development and Augments ő≤-Catenin Signaling. Lee S, editor. PLoS ONE. 28 de enero de 2011;6(1):e16366.
11.
Uhlenhaut NH, Jakob S, Anlag K, Eisenberger T, Sekido R, Kress J, et al. Somatic Sex Reprogramming of Adult Ovaries to Testes by FOXL2 Ablation. Cell. diciembre de 2009;139(6):1130‚Äď42.
12.
Matson CK, Murphy MW, Sarver AL, Griswold MD, Bardwell VJ, Zarkower D. DMRT1 prevents female reprogramming in the postnatal mammalian testis. Nature. 20 de julio de 2011;476(7358):101‚Äď4.
13.
Hughes IA. Consensus statement on management of intersex disorders. Archives of Disease in Childhood. 14 de junio de 2005;91(7):554‚Äď63.
14.
Sherwani AY, Shah AQ, Wani AM, Bashir AC, Bashir AK, Sofi FA, et al. Hysterectomy in a male? A rare case report. International Journal of Surgery Case Reports. 2014;5(12):1285‚Äď7.
15.
Warne GL. Long-Term Outcome of Disorders of Sex Development. Sexual Development. 2008;2(4‚Äď5):268‚Äď77.
16.
Baxter RM, Arboleda VA, Lee H, Barseghyan H, Adam MP, Fechner PY, et al. Exome Sequencing for the Diagnosis of 46,XY Disorders of Sex Development. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. febrero de 2015;100(2):E333‚Äď44.

Apéndice 1:

Adicional a las ya mencionadas, hay otras condiciones relacionadas con el sexo cromosómico. En general, se trata de condiciones que han sido descritas desde hace mucho tiempo.
S√≠ndrome de Turner: a este tipo de s√≠ndrome se le conoce como ¬ęmonosom√≠a X (45X)¬Ľ y ocurre en individuos que tienen un cromosoma X, no tienen cromosoma Y, pero son fenot√≠picamente hembras. Aunque este tipo de condiciones (45X) son relativamente frecuentes, la esperanza de vida de quien lo padece es de 1:3000 (1). S√≥lo 1 de 40 zigotos afectados llega al t√©rmino de su desarrollo (1). Los individuos que logran sobrevivir, tienen patrones anormales de crecimiento, tienen a ser de baja estatura, generalmente carecen de caracter√≠sticas sexuales secundarias femeninas prominentes y son est√©riles. En algunos casos, algunos tienen problemas cognitivos.
Hembras XXX: son mujeres con tres cromosomas X (47XXX) que experimentan un normal desarrollo de sus características sexuales y no tienen problemas de fertilidad. Generalmente tienden a ser mucho más altas que el promedio y su estructura corporal tiende a ser delgada. La frecuencia de mujeres con un cromosoma X extra es de aproximadamente 1:1000. Además de las diferencias leves mencionadas, no hay una característica externa típica asociada con estos tres cromosomas X, sin embargo hay evidencia de que podrían tener problemas de aprendizaje (2).
Síndrome de Klinefelter: El síndrome de Klinefelter (46XXY o mosaico XY/XXY) en donde el individuo tiene características masculinas, es una de las anomalías cromosómicas sexuales más comunes (3) y  afecta aproximadamente a 1:600 hombres (4). Los hombres con Klinefelter llevan consigo dos o más cromosomas X, lo que implica un desarrollo anormal de los testículos, traduciéndose en hipogonadismo e infertilidad (5). Aquellos individuos afectos a menudo tienden a ser más altos que el promedio y producen cantidades relativamente bajas de testosterona. Como resultado de este desbalance hormonal, estos individuos tienden a experimentar un desarrollo incompleto de sus características secundarias masculinas.
XYY Machos: aquellos hombres que tienen un cromosoma Y adicional son usualmente más altos que el promedio y son propensos al acné debido a que producen más testosterona que lo normal. Estos individuos son típicamente fértiles y muchos no saben que tienen alguna anomalía en sus cromosomas sexuales. La frecuencia de machos que nacen con un cromosoma Y adicional es de aproximadamente 1:1000.

Referencias

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Hook EB, Warburton D. The distribution of chromosomal genotypes associated with Turner‚Äôs syndrome: livebirth prevalence rates and evidence for diminished fetal mortality and severity in genotypes associated with structural X abnormalities or mosaicism. Human Genetics, 1983, 64:24‚Äď27.
2.
Lauritsen JG. The cytogenetics of spontaneous abortion. Research in Reproduction, 1982, 14:3‚Äď4.
3.
Klinefelter HF, Reifenstein EC, Albright F. Syndrome characterized by gynaecomastia, aspermtogenesis without a-Leydigism, and increased excretion of follicle stimulating hormone. Journal of Clinical Endocrinology, 1942, 2:615-627.
4.
Nielsen J, Wohlert M. Sex chromosome abnormalities found among 34, 910 newborn children: results from a 13-year incidence study in Arhus, Denmark. Birth Defects Original Article Series. 1990, 26:209‚Äď223.
5.
Bojesen A et al. Increased mortality in Klinefelter syndrome. Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, 1994, 89(8):3830‚Äď3834.

Apéndice 2

El espectro sexual

Un macho t√≠pico tiene sus cromosomas XY y una hembra t√≠pica XX. Pero debido a la diversidad gen√©tica o a eventos azarosos, algunas personas no pueden ser catalogadas en estas dos categor√≠as. Algunas de estas personas son clasificadas de acuerdo a alg√ļn tipo de diferencia del desarrollo sexual (DDS), en donde los cromosomas sexuales no se ajustan a su anatom√≠a sexual. A continuaci√≥n, una tabla con el completo espectro sexual humano (Ainsworth 2015):
Espectro Sexual Humano
Cromosomas
Gónadas
Genitales
Otras características
Variaciones sutiles
Open
XY
Testículos
Genitales masculinos internos y externos
Diferencias sutiles tales como baja producción de esperma. Algunas son provocadas por variaciones en genes durante el desarrollo sexual.
Variaciones moderadas
Open
XY
Testículos
Genitales externos masculinos con variaciones anatómicas tales como abertura uretral en la parte inferior del pene
Afecta a uno de entre 250 a 400 nacimientos
DDS 46,XY
Open
XY
Testículos
Frecuentemente ambiguos
El trastorno hormonal S√≠ndrome del Conducto M√ľlleriano Persistente resulta en genitales externos masculinos y test√≠culos, pero tambi√©n un √ļtero y trompas de falopio
DDS ovotesticular
Open
XY
XX o ambos
Tejido ov√°rico y testicular
Ambiguos
Reportes poco frecuentes de personas con cromosomas predominantemente XY capaces de concebir y dar a luz a un hijo sano
DDS 46 XX, testicular
Open
XX
Test√≠culos peque√Īos
Genitales externos masculinos
Usualmente causado por la presencia del gen SRY que determina el sexo masculino
Variaciones moderadas
Open
XX
Ovarios
Genitales femeninos internos y externos
Variaciones en el desarrollo del sexo tales como supresión prematura de la función ovárica. A veces causado por variaciones en los genes de desarrollo sexual
Variaciones sutiles
Open
XX
Ovarios
Genitales femeninos internos y externos
Diferencias sutiles tales como exceso de hormonas masculinas u ovarios poliquísticos
Hembra típica
Open
XX
Ovarios
Genitales femeninos internos y externos
Características sexuales secundarias femeninas