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Con qué sueñan las niñas y mujeres investigadoras

Autor
Categoría
Biología
Ciencia
Medicina
Salud Pública
Tecnología
Fecha de Publicación
2019/02/11
Temas
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Fotografía de portada: Elías Villarroel, Universidad de Antofagasta
En este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, nos preguntamos cuáles son los sueños, ideas y aspiraciones de las mujeres que se dedican a la investigación en ciencias naturales, ciencias sociales, humanidades, tecnología y conocimiento.
Para ello, entrevistamos a 18 investigadoras de diversas áreas del conocimiento. Biología, geología, física, historia, arqueología, ciencias políticas y literatura son algunas de las disciplinas en las que cada una de estas mujeres sueña con hacer descubrimientos, generar conocimientos y, por qué no, cambiar el mundo. A cada una le hicimos las mismas preguntas: ¿Con qué sueña una niña investigadora? ¿Con qué sueña una mujer investigadora?
Comprender la belleza del mundo que nos rodea, entender el movimiento de los astros, hacer grandes descubrimientos, fomentar el diálogo entre disciplinas, cambiar la sociedad para hacerla más sustentable, justa e inclusiva, descubrir vida extraterrestre o navegar con el Nautilus para catalogar todas las especies marinas son algunas de las respuestas que nos dieron.

Olga Barbosa, ecóloga

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Sueña con sapos, culebras y estrellas. Y estas no son pesadillas, sino que tienen forma de aventuras. Una niña investigadora sueña mucho despierta también, sueña con poder hacer experimentos que no le están permitidos, sueña con poder ir un día a la universidad y entrar en un laboratorio, mirar por un microscopio el mundo invisible de bichitos que ella sabe que sí existen. Y si además esa niña ha tenido la oportunidad de estar en la naturaleza plena, en paisajes increíbles como el desierto, el bosque o el mar en solitario, entonces también sueña con comprender cómo es que tanta belleza existe, una belleza donde pareciera que cada ser viviente tiene una función y, al mismo tiempo, una peculiaridad que lo distingue del resto.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mmm... La verdad, entre nos... Sueño con un mundo más justo para todas y todos los investigadores. Un mundo de respeto a las ideas de todas y todos, un mundo en donde el discutir los resultados científicos, su importancia y el porqué te gusta hacer ciencia sean parte de la conversa diaria. A veces nos quedamos muy encerrados en este mundo administrativo académico que está muy dañado. Yo sueño con volver a soñar como niña científica todos los días, no solo cuando miro un bosque, un desierto o el océano. Y sueño, sobre todo, que un día los resultados de mi equipo de investigación sean un insumo para las políticas públicas que fomenten el desarrollo de la ciencia y contribuyan a proteger nuestra naturaleza que es tan única y maravillosa.

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Soy la primera en reconocer mis privilegios. Crecí en una familia donde la ciencia y el arte eran un ingrediente más de la crianza. Siempre supe que quería trabajar en salud, siempre soñé con estudiar para ayudar a las personas de alguna manera. Creo que el haber crecido en dictadura también marcó mucho mi rumbo y mis sueños.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Daría la vida por ayudar a construir un mundo más justo, con mayores accesos a salud y lograr disminuir las inequidades estructurales de la salud. Necesitamos ser más conscientes de lo mal que lo pasa la mayoría de las personas en este mundo, que se encuentran en una posición desventajosa, para poder construir una sociedad más justa, donde, por ejemplo, la esperanza de vida no dependa del lugar donde naciste.

Francisca Concha, astrónoma

¿Con qué sueña una niña investigadora?

La pequeña Fran investigadora soñaba con entender los movimientos y orígenes de la Luna, los planetas y el Sol.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mi sueño como investigadora no ha cambiado mucho: sigo queriendo entender cómo funcionan los sistemas planetarios, cómo funciona nuestro sistema solar. Sueño con poder aportar, aunque sea un poco, a ese conocimiento. Pero ahora también sueño con que todas las niñas investigadoras lleguen a ser excelentes mujeres investigadoras.

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Cuando era niña, jamás pensé en que me iba a terminar dedicando a la investigación, pero considero que lo más llamativo de este trabajo es la sorpresa, que es una cuestión que las niñas tienen muy incorporada. Entonces, creo que el factor que puede motivar a las niñas a querer investigar es precisamente la oportunidad de sorprenderse con cada descubrimiento, la oportunidad de soñar con grandes hallazgos. Es, al menos, la parte que a mí más me gusta del oficio.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mi sueño es que se valore nuestro trabajo y se nos trate con respeto e igualdad. El campo de la investigación es vasto y lo que falta son recursos. Falta también equidad en las aulas y en la academia: más espacio para que las mujeres desarrollemos investigaciones innovadoras, para que aportemos desde distintos campos de estudio y también mayores oportunidades para ocupar altos cargos en universidades y diversos espacios laborales. Sueño con que las malas prácticas contra la mujer sean erradicadas, con el fin de la brecha salarial, con el término del castigo impuesto a la maternidad, con una academia feminista, donde no exista ni el acoso ni la discriminación.

Cristina Dorador, ecóloga microbiana

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Mi mejor amiga fue la imaginación. Cuando una imagina, no tiene límites y eso se va configurando en el tiempo. Tuve la suerte de tener acceso a muchos libros y conocimiento de parte de mis padres y hermanos. Cuando veo a niñas investigadoras en Congresos escolares y ferias científicas, veo en ellas ese brillo en los ojos, esa alegría transparente del descubrimiento y el asombro que no debiésemos perder nunca.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Sueño con varias cosas. Una de ellas es que el conocimiento que generamos sirva para poder preservar y conservar nuestros frágiles ecosistemas, que conversemos más entre distintas disciplinas y que la creación en conjunto nos motive a transformar el mundo que vivimos. También sueño con que las niñas investigadoras no tengan trabas ni obstáculos para desarrollarse en plenitud y que sean felices siendo lo que quieran ser. Me gustaría también transmitir que el reconocimiento y valoración de la diversidad humana es crucial para que avancemos como sociedad y eso incluye la actividad científica y de investigación.

Carolina Gainza, literatura digital

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Cuando niña quería ser cantante. Inventaba canciones, con mis hermanos hacíamos actos para mis papás e inventábamos instrumentos con ollas y tarros de leche. También recuerdo que desde pequeña tenía una obsesión con la muerte y la posible existencia de un más allá. Siendo adolescente, hacía cosas para comunicarme con los muertos en incluso pensé en estudiar medicina forense y me metí al biólogo en el colegio. Pero tuve una profesora de historia y un profesor de filosofía que me marcaron y terminé estudiando sociología. La verdad es que era bien dispersa en mis gustos.
Si bien mi interés en investigación fue algo que descubrí en la universidad, la curiosidad es algo innato en todas las niñas y niños, y esa exploración, sin fin alguno, es algo que se debiera dejar fluir libremente.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Tengo varios sueños. Dentro de mi campo de investigación, la cultura digital, mi sueño es entender la conciencia y saber si las máquinas inteligentes pueden alcanzarla. Para entender el mundo de los algoritmos y otras formas de vida es importante dejar de lado la mirada antropocéntrica y fomentar el trabajo entre diversas disciplinas.
Otro de mis sueños es que el conocimiento circule libremente. Internet y las nuevas tecnologías han cambiado el paradigma de la propiedad sobre el conocimiento y la cultura, y creo firmemente que, en vez de buscar formas de restringir el acceso, el conocimiento abierto debiera ser fomentado por las políticas de investigación en nuestro país.
Finalmente, otro de mis sueños es que logremos que la investigación en artes, humanidades y ciencias sociales sea valorada en la sociedad, que no se le diga a una niña o niño que la literatura, la filosofía, el arte, o la historia son conocimientos «blandos», y que, por lo tanto, constituyen una especie de pasatiempo que se debe dejar en segundo plano frente a profesiones más «productivas». Las formas contemporáneas de privatización de los recursos naturales, saberes, educación, cultura, entre otros, la manipulación de la información y nuestros datos requieren más que nunca de investigadores, intelectuales de todas las áreas que analicen el mundo en que vivimos y que sean críticos y comprometidos. En este contexto, las disciplinas de las humanidades y las artes nos permiten reflexionar sobre nuestro lugar en el mundo y situarnos en él de forma consciente.

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Más que una niña investigadora, diría una potencial científica. Y desde mi punto de vista es poder satisfacer tu curiosidad sobre las cosas que te rodean, encontrar respuestas y entender el mundo.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Que las niñas y las mujeres tengamos igualdad de oportunidades para hacer lo nuestro. Existe una restricción social y ambiental sobre nosotras: se nos inculca que nuestro rol es apoyar, estar detrás, ser maternales y no tener una vida diferente a la que ya está previamente escrita para ti (madre, casada, en segundo plano) y eso no permite que una niña explote a fondo todas sus habilidades. No sólo en STEM, también en el deporte y el arte. Quiero que seamos respetadas y capaces de desarrollarnos sin el castigo social que eso conlleva.

Constanza Jorquera Mery, cientista política, relaciones internacionales

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Considero que los sueños de una niña que quiere dedicarse a la investigación en cualquiera de las ciencias parte de la base de cuestionarse constantemente la realidad en la cual está inserta e imagina otras realidades posibles, siempre haciéndose preguntas y buscando formas de comprender e interpretar el mundo. Una niña investigadora soñaría con tener las condiciones para poder hacerlo, a nivel familiar con el apoyo de quienes la rodean, con los recursos para poder acceder a las instituciones y herramientas necesarias para investigar, que sus investigaciones en cualquier área del conocimiento que elija sean respetadas, valoradas y difundidas de igual forma que como las de sus compañeros hombres, porque ser mujer no es impedimento para hacer lo que quiera. Esto la llevaría a sentirse segura de sí misma, con la motivación y los medios para buscar otros sueños.
No existe un solo sueño en la gran cantidad de ciencias existentes y es allí donde se debe trabajar: en que las niñas sepan y estén seguras de que pueden soñar sin límites y de que el solo hecho de convertirse en investigadora ya es muy valioso y necesario.
Si las comunidades científicas, las instituciones públicas y privadas y las sociedades en general no creamos y hacemos viables y eficientes estas condiciones, no podemos garantizar un piso mínimo para que más niñas puedan soñar y dedicarse a producir conocimiento.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Tengo múltiples sueños. A nivel más estructural, me gustaría que las relaciones internacionales y las ciencias sociales en general tengan mayor difusión, apoyo y espacio a nivel nacional, que más mujeres tengan los incentivos y las condiciones para dedicarse a las relaciones internacionales a nivel de investigación, docencia y en cargos directivos en las plantas académicas. Esto es un problema no solo nacional, sino que global en este campo de estudios. Como todas las disciplinas, las relaciones internacionales padecen del sesgo masculino: son ellos quienes producen teorías y conceptos, son los autores más citados y publican más. También hay sesgo en que todavía es bajo el número de mujeres en cargos claves en las instituciones educativas y centros de investigación.
A nivel personal, mi sueño es seguir mejorando y seguir especializándome en las áreas de las relaciones internacionales que me apasionan, particularmente los estudios asiáticos. Me gustaría producir conocimiento en la forma de teorías, conceptos e incluso métodos que aporten a la disciplina publicando mucho, seguir enseñando y compartiendo mi experiencia y las herramientas que he obtenido y desarrollado a mis estudiantes en Chile y, ojalá, en universidades extranjeras. Realizar un posdoctorado, viajar a congresos para conocer, debatir e intercambiar visiones con académicas y académicos alrededor del mundo.
Últimamente, me he interesado más en conocer y leer la obra de autoras internacionalistas, pues me di cuenta de que durante toda mi formación las obras que leí y me marcaron fueron escritas por hombres y estaba reproduciendo el mismo patrón de forma inconsciente en mis cursos, por lo que quiero mejorar en eso. También he estado estudiando las problemáticas de género en Asia Pacífico y deseo investigar sobre eso en el futuro.

Judit Lisoni, física y nanotecnóloga

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Yo creo que, más que investigadoras, las niñas deberían soñar con poder ser quienes ellas desean ser, lo que quieran, sin sesgos, sin que nadie les corte las alas. Y si quiere ser investigadora en ciencias, como por ejemplo física,  que lo hagan porque quieren entender cómo funciona la naturaleza, el mundo, el cosmos, todo... y que se emocionen con ello.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Trabajar con la industria chilena. Sí, poder ayudar a dar valor agregado a nuestra materias primas y que esto se traduzca en un motor de desarrollo económico y social. Si este, mi trabajo como investigadora, ayudara a la movilidad social para construir un Chile mejor, esto me haría muy feliz.

Cindy Mora Stock, geofísica y vulcanóloga

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Cuando niña no tenía definido qué quería estudiar. En el colegio no enseñaban placas tectónicas así que no sabía acerca de cómo y por qué tenemos terremotos en Chile. Ya en la universidad, motivada por la imagen y pasión de una de mis mentoras, decidí seguir sismología y encantarme por los terremotos.
Una investigadora cuando niña no necesariamente sueña desde pequeña con serlo o con hacer algo que tenga que ver con ciencia, pero sueña con ser y hacer un cambio en la sociedad en que le toque vivir a ella y en la sociedad futura.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mi sueño actual como investigadora es que se validen y reconozca a las mujeres en ciencia y sus aportes. Que la sociedad las conozca y aquellas que recién parten sus carreras conozcan más pares con quienes motivarse en sus avances. En términos de país, me gustaría que hubiese más cooperación entre geocientistas chilenos y chilenas, menos competencia de egos y mayor apertura a colaborar.

Erika Mutschke, bióloga marina

¿Con qué sueña una niña investigadora?

En realidad, lo que soñaba una niña hace 45 años es probablemente muy distinto al sueño de hoy, pero en mi caso soñaba con que podría recolectar todo. Tenía muchas colecciones: estampillas, flores, insectos, latas, monedas, piedras... En realidad, cuando niña tenía bastante libertad de pensamiento y la confianza para pensar que este coleccionismo ecléctico por curiosidad serviría para entender mejor el mundo.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Uy, mi sueño como investigadora... ¡Tener un Nautilus como el del capitán Nemo y conocer todas las especies que viven en el fondo del mar! Conocer y explorar lo que no somos capaces de ver. Tomar una especie de cada una y guardarla, para que las generaciones futuras conozcan. Tener un museo virtual donde puedas caminar como si en realidad fuera el fondo del mar, donde los humanos realmente podamos entender que somos solo una especie más, donde podamos entender que las formas modernas de apropiación y explotación de los recursos naturales —que actualmente nos tienen cerca de un punto crítico de no retorno o colapso— no son las adecuadas y han desvalorizado la naturaleza. Ojalá esto nos permitiese entender la naturaleza y utilizarla no solo como producto de consumo, sino bajo el entendimiento de que es elemento indispensable para nuestra subsistencia como especie.

Priscilla Nowajewski, científica planetaria

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Supongo que lo que se espera de una niña que se convirtió en investigadora es que haya pasado toda su infancia entre libros. Mi infancia no fue así: fue la de una niña normal que jugaba todo el tiempo. Buscando fotos, me di cuenta de que siempre salía con cara de estar haciendo algo, así que entiendo a mi mamá cuando me compró mi primera consola, fue su salvación: por fin había encontrado el método que me lograba mantener quieta más de un segundo.
Supongo que mucho de lo que soy ahora se debe a que desde pequeña siempre viajé con mi mamá. Ella se crió entre bosques vírgenes y animales, así que me inculcó todo ese amor por la naturaleza. Para mí es natural nadar en un río o salir a explorar con mis perros. Mi mamá me hizo romper esquemas, con su apoyo aprendí a ser independiente. Toda esa curiosidad y la necesidad de estar siempre ocupada, me convirtió en una persona creativa, soñadora y sin miedo de hacer lo que me gusta. Creo que de niña soñaba con la naturaleza y cada nuevo lugar representaba una nueva aventura.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Hacer investigación en Chile no es fácil, son muchas las barreras a derribar: desde temas de género hasta temas de financiamiento. Me encantaría que no solo existieran las áreas prioritarias de la investigación, si no que también se pudiera generar investigación pensando en el largo plazo, acorde a lo que se estudia en el extranjero, sobre todo para que comencemos a ser un país que vende tecnología y que seamos conocidos por nuestro desarrollo en innovación. Que de una vez dejemos de ser un país chaquetero, que comencemos a llamarnos chilenos con orgullo para que protejamos lo que es nuestro y que abramos nuestra mente a nuevas posibilidades, que lo que suena a ciencia ficción comience a ser investigación.
Sueño con que todo aquel que se sienta atraído por las ciencias se atreva a estudiarlas y que no le tenga miedo a las matemáticas. Por muy contradictorio que parezca, yo juré cuando chica que no iba a estudiar nada relacionado con matemáticas, porque me iba pésimo. Finalmente, estudié física. Gracias a que mi hermana se daba el tiempo de enseñarme, entendí que no eran tan complicadas y que solo había que atreverse. Es nuestra responsabilidad como investigadores lograr que las ciencias sean parte de la cultura general, inclusivas, que se hable de ciencias en familia, que nadie quede excluido de aprender, que no solo los niños y jóvenes, sino también los adultos mayores sean incluidos en las actividades de divulgación. Sueño con que Chile sea un país referente en investigación, ya que tenemos todas las capacidades para hacerlo. Y sueño también con que podamos contribuir a las problemáticas mundiales que nos enfrentamos actualmente.

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Creo que una niña investigadora sueña con tener momentos en que pueda explorar y descubrir por su cuenta. Sueña con estar afuera de la sala de clases, con todas sus reglas y normas, y poder salir a explorar "el mundo", que en ese momento de la vida es su casa, su jardín, la plaza, la casa de los abuelos, etc. Es en esos momentos en que una, como niña, puede descubrir sus gustos y motivaciones, más allá de aquellas que nuestra sociedad trata de imponernos.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mis sueños como investigadora van cambiando, se van transformando. En el día a día, sueño con poder seguir haciendo exactamente lo que hago: ir a mi oficina y escribir, trabajar en el laboratorio, intercambiar ideas con colegas y estudiantes, ir a terreno, etc. Me considero una gran afortunada por poder hacer lo que me gusta y vivir de ello.
A mediano plazo, sueño con  nuevos proyectos, con diseñarlos y poder llevarlos a cabo. En ciencia es similar a lo que pasa cuando estamos pensando en hacer un viaje, la etapa de planificación es tan entretenida como el viaje en sí mismo.
Y, a más largo plazo, y pensando no solamente en mí misma sino en todas las futuras niñas investigadoras, mi sueño es que algún día todas las personas tengamos igualdad de oportunidades y espacios para desarrollar nuestros intereses. Y para cumplir ese sueño lo más importante es despertar y actuar.

Bárbara Rojas Ayala, astrónoma y cazadora de exoplanetas

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Ella sueña con conocer el mundo que la rodea, experimentarlo sin que nadie le imponga sesgos o prejuicios.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mi sueño como investigadora es que mi ciencia y mi trabajo sean evaluados sin ningún sesgo de género. Sueño con no escuchar más frases del tipo «tu trabajo es bueno, es increíble lo que has logrado siendo mujer».

Mariel Rubio Araya, historiadora

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Con descifrar un misterio, encontrar un objeto oculto. Yo, por ejemplo, quería ser arqueóloga porque amaba a Indiana Jones. Mezclaba aventuras, libros y misterios.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mi sueño actual es poder contribuir desde la disciplina de la historia a tener una sociedad más respetuosa y consciente del pasado para explicar el presente y proyectar el futuro. El oficio de la historia finalmente es un medio para levantar puentes entre vivos y muertos, para que se pueda construir una identidad comunitaria.

Francisca Santana, antropóloga

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Creo que una niña investigadora sueña con poder llevar a cabo sus planes e ideas, cumplir sus metas sin mayores obstáculos, siendo feliz y apasionada con lo que hace. Veo como ejemplo a mi sobrina Emma, quien, a pesar de tener solo seis años, podría hablar por horas sobre lo que sabe del origen de la Tierra, de dinosaurios e incluso de arqueología. No sabe leer aún, pero guarda con mucho cariño los libros que le han regalado sobre paleontología. Cuenta los días para poder entrar al colegio y aprender a leer. Disfruta al máximo de cada museo de ciencias o historia natural que visita. Cada vez que hablo con ella presta mucha atención a mi trabajo en bioarqueología, retiene la información y la comparte con sus amigos y amigas. Ella sueña con hacer ciencia, con ser una investigadora, con realizar nuevos descubrimientos.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Mi sueño como investigadora es poder trabajar en bioarqueología y bioantropología en forma libre, siendo feliz. Deseo poder realizar mi investigación en un contexto de apoyo y colaboración entre colegas, con mucho respeto y sororidad, en el cual el machismo no exista.
Sueño con continuar mis proyectos para así lograr aportar con un granito de arena al conocimiento de los pueblos originarios que habitaron el Norte y otros lugares de Chile.

Macarena Valdés Salgado, epidemióloga ambiental

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Fui muy afortunada porque desde que tengo memoria siempre quise ser científica. Cuando era niña, me imaginaba en un laboratorio con guantes y antiparras, rodeada de tubos de ensayo. Soñaba que descubría la cura para enfermedades como el sida y que descubría el origen de la vida.

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Actualmente, creo que mis sueños son un poco más fantasiosos. Sueño con que la investigación sea un espacio democrático, de entendimiento y tolerancia que le permita a la sociedad elevarse a un nivel de armonía y conocimiento. Si todos pudiésemos entender e incorporar la evidencia que muchos científicos generan con amor — y, ocasionalmente, con recursos estatales— en nuestro diario vivir, estoy segura de que disminuiría nuestra ignorancia, aumentarían nuestros grados de libertad y también seríamos más felices.

Millarca Valenzuela, geóloga y cazadora de meteoritos

¿Con qué sueña una niña investigadora?

Mi sueño más recurrente de niña era que podía volar. Era tal mi convicción, que me tiré del techo de la casa para verificarlo. El hecho de que no volé y caí pesadamente a un montículo de arena me lanzó en la dirección de entender mi mente con respecto a la realidad, lo que me sigue apasionando hasta ahora. En mi mente de sueños vuelo y tengo experiencias fuera de las leyes que nos rigen en el mundo cotidiano, ¡ahí soy una chica superpoderosa! Y esas experiencias las traigo a la realidad, y pienso que así como Da Vinci logró materializar el superpoder de volar utilizando su imaginación y tenacidad para encontrar la solución en el mundo real, mis sueños también pueden hacerse realidad, utilizando la mente, el corazón, el espíritu que animan mi existencia. Eso, sumado a todas las herramientas que el mundo tiene disponible para quien va tras una pregunta, para quien busca resolver un problema. Y, entre esas herramientas, ¡está el poder que proviene de aliarse con otros que buscan lo mismo que uno!

¿Con qué sueña una mujer investigadora?

Estar aún viva cuando encuentren algún signo de vida fuera de la Tierra, ya sea como vida fósil en una capa de sedimento en otro planeta como Marte, o la evidencia química de los procesos de la vida fuera de nuestro planeta.

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