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Disparar a la cara

Autor
Fecha de Publicación
2019/12/05
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Por Scott A. Reynhout
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Créditos de la fotografía: Rayuela
Esta es la traducción al castellano del artículo original de Scott A. Reynhout, publicado el 27 de noviembre de 2019. Al final, se incluye un apéndice realizado por el equipo de Etilmercurio y el mismo Scott con información actualizada.
El 21 de noviembre pasado, Amnist√≠a Internacional public√≥ un duro informe sobre la respuesta policial a las protestas en Chile. Espec√≠ficamente, acusan a Carabineros de usar la violencia intencional ‚ÄĒincluyendo disparos a la cara‚ÄĒ como parte de una estrategia de intimidaci√≥n cuyo prop√≥sito ser√≠a disuadir futuras protestas. Las acusaciones levantan serios cuestionamientos sobre la voluntad y capacidad de Carabineros para realizar su labor de mantener el orden p√ļblico sin violar los derechos humanos, lo que es un verdadero tiro por la culata para la instituci√≥n. En una movida quiz√°s poco sorprendente, el gobierno inmediatamente rechaz√≥ el informe de manera categ√≥rica, espec√≠ficamente debido a la acusaci√≥n de que ¬ęen Chile hay una pol√≠tica de violaci√≥n de los derechos humanos con la intenci√≥n de da√Īar a los manifestantes y neutralizar la protesta social¬Ľ.
Alej√°ndome un poco de este debate, quiero adoptar una mirada m√°s cient√≠fica sobre un aspecto de la discusi√≥n que permanece poco claro hasta ahora: ¬Ņla polic√≠a est√° disparando al rostro de manera intencional o solamente accidental? En este texto demuestro que es casi seguro, en t√©rminos estad√≠sticos, que Carabineros ha estado apuntando a la cabeza de los manifestantes.

Un n√ļmero inusualmente alto de personas ha recibido disparos de una munici√≥n misteriosa directamente en la cara.

Para comenzar, una gran cantidad de manifestantes en Chile han necesitado atenci√≥n de emergencia por heridas de disparos en la cara. Siendo m√°s espec√≠fico, muchas organizaciones han dado cuenta de un n√ļmero inusualmente alto de heridas oculares severas causadas por armas ¬ęmenos letales¬Ľ que, supuestamente, disparan munici√≥n ¬ęde goma¬Ľ.
En un art√≠culo anterior demostr√©, desde una perspectiva bal√≠stica, que los perdigones ¬ęde goma¬Ľ parecen ser mucho m√°s peligrosos de lo que se inform√≥ previamente y afirm√© que Carabineros demuestra una profunda ignorancia sobre los principios m√°s b√°sicos de las armas de fuego. Mi an√°lisis estaba motivado por un estudio de la Universidad de Chile que suger√≠a que la densidad y composici√≥n de los perdigones ¬ęde goma¬Ľ usados por Carabineros era inconsistente con perdigones hechos de goma sin adulterar, incluso en estado vulcanizado. Estas conclusiones fueron reforzadas por an√°lisis posteriores hechos por la Universidad Austral y por la Universidad de Valpara√≠so, que confirmaron la presencia de plomo, bario y silicio en perdigones que adem√°s presentaban una densidad inusualmente alta.
Mucha informaci√≥n adicional ha salido a la luz respecto a los problem√°ticos cartuchos. En primer lugar, Carabineros public√≥ una ficha t√©cnica elaborada por la Direcci√≥n de Log√≠stica de la instituci√≥n con la composici√≥n de los perdigones. Esta ficha ‚ÄĒtal como detall√© en la versi√≥n en castellano de mi an√°lisis anterior‚ÄĒ muestra que los perdigones son incluso m√°s peligrosos de lo que se pod√≠a inferir de los datos presentados en el informe de la Universidad de Chile y, adem√°s, alimenta dudas sobre el conocimiento de la instituci√≥n policial sobre las armas de fuego que ellos mismos utilizan.
En segundo lugar, se publicó una ficha de especificaciones técnicas dada a conocer por el proveedor de los cartuchos, que advertía específicamente que debían ser disparados solo a las piernas de sus objetivos a distancias no menores a 20 metros.
En tercer lugar, se dio a conocer un informe interno elaborado por Carabineros que reporta los efectos balísticos de los perdigones y advierte que el uso a menos de 25 metros puede perforar la piel y provocar heridas de gravedad, e incluso a distancias mayores pueden causar traumas oculares severos. El reporte concluía indicando que las armas no debían ser usadas a distancias menores a 30 metros, e incluso en esta situación, solo apuntando al tercio inferior del cuerpo del objetivo.
En respuesta, Carabineros adopt√≥ una nueva estrategia y sugiri√≥ que la cantidad de heridas oculares se deb√≠a a la imprecisi√≥n inherente de este tipo de municiones. ¬ęEl que la usa [la escopeta] no controla la trayectoria de los perdigones¬Ľ, afirm√≥ el jefe de Fuerzas Especiales. Otro general compar√≥, de manera poco afortunada, el uso de escopetas en manifestaciones con la quimioterapia: ¬ęSe matan c√©lulas buenas y c√©lulas malas¬Ľ. El mismo general tambi√©n afirm√≥ que ¬ęlos tiros de perdigones [...] no tienen una posibilidad de hacer una punter√≠a directa¬Ľ, dichos que fueron repetidos por el Director General de Carabineros, Mario Rozas.
Al no haberse descubierto √≥rdenes escritas expl√≠citas de disparar a la cabeza de los manifestantes, es casi imposible demostrar (salvo en casos excepcionales) que los efectivos de Carabineros est√°n a prop√≥sito apuntando a la cara a distancias que podr√≠an destrozar los ojos. Lo que se puede hacer, en cambio, es evaluar la hip√≥tesis nula: ¬Ņel elevado n√ļmero de heridas oculares puede ser explicado por simple azar?

FI1001: Introducción a las escopetas

Para dimensionar la posibilidad de que las heridas oculares puedan ocurrir por mera casualidad, primero es necesario saber un poco sobre el funcionamiento de las escopetas.
Las escopetas son armas de fuego dise√Īadas para disparar cartuchos de pl√°stico llenos de peque√Īos proyectiles (esferas conocidas como perdigones), aunque tambi√©n pueden disparar proyectiles individuales. Los proyectiles pueden ser de distintos tama√Īos y pesos dependiendo del uso para el que fueron pensados, pero en todos los casos la ventaja que tienen los perdigones por sobre las balas es su dispersi√≥n: cada perdig√≥n sigue una trayectoria individual al salir del ca√Ī√≥n, lo que produce una ¬ęnube¬Ľ de proyectiles que abarcan un √°rea mayor a la que tendr√≠a una sola bala.
Los perdigones contin√ļan separ√°ndose a medida que viajan por el aire, es decir, su dispersi√≥n aumenta junto con la distancia que cubren. Esta dispersi√≥n puede ser reducida mediante el uso de un ¬ęestrangulador¬Ľ, un aparato instalado en el ca√Ī√≥n de la escopeta que altera las dimensiones de la nube de perdigones, haciendo que cubra un √°rea menor cuando impacta su objetivo (el patr√≥n de disparo). El largo del ca√Ī√≥n tiene un peque√Īo efecto en la velocidad de los proyectiles al salir del ca√Ī√≥n y tambi√©n afecta indirectamente la precisi√≥n del disparo dada la configuraci√≥n de la mira de las escopetas, pero no tiene efecto en el patr√≥n.
La dispersi√≥n ayuda cuando se est√°n cazando presas peque√Īas, cuando la menor energ√≠a cin√©tica de los perdigones individuales se compensa por una mayor probabilidad de impactar el objetivo. De hecho, es precisamente la menor energ√≠a cin√©tica de los perdigones lo que ha llevado a la proliferaci√≥n de escopetas en la fuerza p√ļblica, donde la menor capacidad de penetraci√≥n de cada perdig√≥n significa menor probabilidad de provocar heridas serias a los transe√ļntes.
La dispersión es mucho menor en el mundo real que la que vemos en los videojuegos. A unos nueve metros (alrededor de 30 pies), el diámetro de un círculo que circunscribe el patrón de disparo de una escopeta de orificio cilíndrico (sin estrangulador) es de aproximadamente 50 cm (19 pulgadas). El diámetro del patrón de disparo aumenta casi linealmente hasta una distancia aproximada de 40 metros, donde alcanza unos 150 cm. La alta dispersión, así como la disminución de la energía cinética, vuelve las escopetas progresivamente menos efectivas a partir de esa distancia.
Fuente: [Montana Hunter’s Ed
Aunque es posible predecir las tendencias generales de los patrones de los disparos, un cierto grado de incertidumbre es inevitable cuando se habla de la precisi√≥n de las escopetas. Es decir, si apuntas con una escopeta, estar√°s razonablemente seguro de que algunos de los perdigones dar√°n en el blanco, pero algunos de estos proyectiles no se comportar√°n necesariamente como quisieras. Nuevamente, esto es parte integral de la experiencia de usar escopetas y es lo que distingue las escopetas de los rifles o pistolas. Sin embargo, tambi√©n introduce un cierto grado de ambig√ľedad cuando se discute sobre impactos potencialmente ¬ęaccidentales¬Ľ en la cara. Por ejemplo, es dif√≠cil afirmar que 170 disparos a la cara con balas de rifle son todos resultados de un simple condoro, pero no es tan f√°cil descartarlo cuando hablamos de escopetas.

Simulando 5.000 disparos al cuerpo

Quiero determinar de forma estad√≠stica si es veros√≠mil que Carabineros NO ha apuntado a la cara de los manifestantes cuando usan las escopetas llenas de perdigones ¬ęde goma¬Ľ. Al momento de escribir esto, 163 personas han sufrido heridas oculares graves por proyectiles de un total de 1.737 personas heridas por proyectiles. Esto nos da una tasa de, aproximadamente, 1:10. Es decir, m√°s o menos uno de cada diez proyectiles que ha sido disparado por Carabineros y ha impactado en una persona ha da√Īado un ojo.
Pensando solamente en escopetas, si las heridas oculares ocurrieran solo por la dispersión natural de las municiones, entonces deberíamos poder replicar esas probabilidades usando simulaciones de disparos que no apunten a la cabeza. Si no puedo replicar esas probabilidades, significaría que Carabineros debe estar apuntando a la cabeza.
En espec√≠fico, quiero responder la siguiente pregunta: la tasa de disparos que llegan a los ojos versus el total de disparos que llegan al cuerpo, ¬Ņes significativamente distinta de la tasa generada por la dispersi√≥n natural de un tiro de escopeta apuntado hacia el centro de masa de una persona?
Para estudiar esto, escrib√≠ un c√≥digo que simula el disparo de un cartucho de 12 perdigones apuntado al pecho de una persona ubicada a una distancia espec√≠fica. Entonces procedo a ¬ędispararle¬Ľ a esta persona 5.000 veces para determinar cu√°ntas de estas veces el resultado es un proyectil que impacta en los ojos. . Los resultados se ven m√°s o menos as√≠:
Resultados de un modelo de prueba para un disparo de 12 perdigones a 20 m de distancia. El anillo interior corresponde a un c√≠rculo de 50 cm de di√°metro y el anillo exterior corresponde a un c√≠rculo de 100 cm (1 m) de di√°metro. La figura humana es un blanco de tama√Īo humano est√°ndar usado por la International Practical Shooting Confederation (Confederaci√≥n Internacional de Pr√°ctica de Tiro, IPSC). Las cajas para los ojos, que no forman parte de un blanco est√°ndar de la IPSC, corresponde a las dimensiones promedio de las √≥rbitas oculares humanas, que se ubican a una distancia de unos 29 cm del centro de masa definido por la IPSC. En este contexto, no es realmente significativo determinar probabilidades a partir de un solo disparo.
Escog√≠ el centro de masa del cuerpo como el blanco porque no hay evidencia (al momento de escribir esto) de la existencia de √≥rdenes espec√≠ficas de Carabineros para disparar a alguna parte espec√≠fica del cuerpo. Los cursos de uso de armas de fuego convencionales ense√Īan a apuntar al centro de masa (el pecho, m√°s o menos a la altura del estern√≥n), as√≠ que escog√≠ este punto como referencia para realizar los experimentos. De todas formas, si los efectivos de Carabineros ten√≠an instrucciones de apuntar hacia las piernas, esto har√≠a que la tasa de incidencia de heridas oculares fuera aun m√°s dif√≠cil de explicar como resultado de un accidente.
Los resultados completos est√°n presentados abajo.
La probabilidad de un impacto en un ojo en las pruebas varía entre 1:499 hasta 1:29. En comparación, como veíamos anteriormente, las probabilidades reales de recibir un impacto en un ojo en la calle a partir del 18 de octubre son de 1:10, de acuerdo con los datos que tenemos. Los datos más conservadores para la tasa de impactos en el ojo comparados con la tasa observada en la realidad de impactos en el ojo (simulados a 30 metros de distancia) es de 2,96 (con un 95% de intervalo de confianza 2,37-3,70), lo que significa que si usted participa en una protesta, tiene al menos el triple de probabilidades de recibir un disparo en un ojo que en una situación de control donde los disparos de escopeta siempre apunten al pecho.
Con esto concluyo que, estadísticamente, es casi seguro que los efectivos de Carabineros han estado apuntando al rostro.
Esto va a sonar extra√Īo, pero todav√≠a no estoy totalmente convencido de que los carabineros hayan estado apuntando a la cara a prop√≥sito. Veamos: el problema m√°s importante asociado a simular disparos de escopeta es que, al igual que en cualquier otra disciplina, los modelos computacionales no pueden capturar bien el factor humano. En el ejercicio de modelamiento que present√© antes, yo supuse que este factor no exist√≠a al suponer que todos y cada uno de los tiros eran hechos apuntando de manera precisa y perfecta. En el mundo real, esto es bastante cuestionable y tengo serias dudas de la habilidad de los carabineros para mantener sus objetivos en la mira.
Para ilustrarlo, consideremos el informe interno de los efectos de los cartuchos en cuesti√≥n. El estudio consisti√≥ de un an√°lisis bal√≠stico de la habilidad de los perdigones ¬ęde goma¬Ľ para penetrar en un objetivo de madera terciada de 50x50 cm y alrededor de 0,9 cm de grosor. Se hicieron pruebas con disparos a distancias de 5, 10, 15, 20, 25 y 30 metros. De inmediato queda claro que el tirador tuvo grandes dificultades para conseguir que el patr√≥n de disparo cayera dentro del objetivo. A 10 metros, el tirador fue incapaz de impactar la plancha de madera con la totalidad de los perdigones: el disparo err√≥ hacia arriba. A 15 metros, err√≥ muy a la izquierda, a 20 metros es imposible saber qu√© sucedi√≥ y, por milagro, a 25 metros se convirti√≥ en Guillermo Tell y 10 de 12 de los perdigones impactaron en el objetivo. A 30 m (la distancia recomendada de uso) solo dos de 12 perdigones impactaron el blanco. Todo esto dentro del entorno controlado de un campo de tiro.
Aqu√≠ intent√© reconstruir el patr√≥n de disparo de un tiro a 15 m de un blanco de 50x50 cm, tal como se hizo en el informe interno de Carabineros de 2012 sobre la bal√≠stica de los perdigones ¬ęde goma¬Ľ. Incluso sin los proyectiles parece claro que el tirador fall√≥ hacia la izquierda en el entorno controlado de un pol√≠gono de tiro techado.
Image from the 2012 report, showing the shooting stance used for the 15-m test.
Image from the 2012 report, showing the shooting stance used for the 15-m test
¬ŅQui√©n fall√≥ aqu√≠? ¬ŅLa escopeta o el tirador? Yo sugiero que es el tirador: no hay ninguna tendencia que pueda deducirse al observar a los patrones de disparo y, en cualquier caso, ser√≠a un problema igual de serio el que Carabineros est√© usando en terreno armas de fuego que no pueden disparar con precisi√≥n a 10 metros de distancia. As√≠ que, aunque es posible que los efectivos de Carabineros hayan estado apuntando a prop√≥sito al rostro, es igualmente posible que una pobre punter√≠a ‚ÄĒcombinada con una mala elecci√≥n de la munici√≥n para la distancia en que los disparos son efectuados‚ÄĒ est√© jugando un rol significativo en el alto n√ļmero de lesiones oculares.
P√≥ngase en las botas de un joven carabinero: est√° en el centro de Santiago, siendo ampliamente superado en n√ļmero por manifestantes furibundos que le gritan toda clase de insultos. Le tiran piedras y otros proyectiles, est√° medio enceguecido por el gas lacrim√≥geno o bien drogado o bien totalmente exhausto. ¬ŅEstar√≠a usted en condiciones para recordar el protocolo indicado en un reporte de siete a√Īos de antig√ľedad que quiz√° ni siquiera se distribuy√≥ mucho internamente para apuntarle justo a las piernas de un manifestante a precisamente 30 metros de distancia con una escopeta relativamente corta (y, por lo tanto, menos precisa) que va a dispersar sus proyectiles en un √°rea de m√°s de un metro cuando impacten en su objetivo?
Quiero ser enfático en que esto no es una defensa del actuar de Carabineros, ni como individuos ni como institución. Si los oficiales son incapaces de usar correctamente las armas menos-letales en la vida real, entonces simplemente no deberían usarlas.
O, m√°s espec√≠ficamente, estas municiones. Las municiones especializadas de escopeta, como las beanbag son tambi√©n muy problem√°ticas y pueden causar heridas potencialmente mortales. Pero su gran ventaja es que son un proyectil √ļnico y, por lo tanto, pueden ser disparadas de forma mucho m√°s precisa que una nube de proyectiles. Imagino que esta es una de las razones para la completa ausencia de perdigones ¬ęde goma¬Ľ en los arsenales de las fuerzas de seguridad estadounidenses en favor de las municiones beanbag porque, incluso en circunstancias ideales, el riesgo de errar el tiro es muy alto para justificar el uso de perdigones ¬ęde goma¬Ľ como armas antidisturbios. En cualquier caso, es mucho m√°s f√°cil identificar los casos de negligencia cuando un √ļnico disparo impacta en la cabeza, lo que, a su vez, eliminar√≠a los titubeos que han dilatado la restricci√≥n de uso de perdigones ¬ęde goma¬Ľ en las calles.
Munición del tipo beanbag que se encontró alojada en el cráneo de un civil en Santiago (imagen del reporte de Human Rights Watch sobre la respuesta policial a los disturbios en Chile). Un análisis balístico de estas municiones está más allá del alcance de este artículo pero, en principio, para que una munición beanbag penetre el cráneo debería haber sido disparada casi a quemarropa y directamente a la cara. Lo que he hecho aquí es un ejercicio numérico que sugiere que Carabineros ha estado disparando a la cara, pero la gente en la calle ya sabe la verdad.
Independientemente de si existe o no mala intenci√≥n, resulta claro que Carabineros es incapaz de controlar el uso de estas municiones para evitar causar da√Īo permanente a sus objetivos (y, potencialmente, a civiles a su alrededor). Aunque tarde, el general director de Carabineros, general Mario Rozas, mostr√≥ cautela suficiente cuando decidi√≥ retirar estas municiones de las calles. Solo espero que el liderazgo de Carabineros contin√ļe mostrando flexibilidad doctrinal y disponibilidad a comprometerse con los cambios que vendr√°n.
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Por Equipo Etilmercurio y Scott Reynhout
Seg√ļn datos de la Direcci√≥n Nacional de Orden y Seguridad de Carabineros, hasta el 24 de noviembre, en 6.100 eventos violentos, los efectivos de Carabineros han utilizado 161.489 cartuchos de escopeta, 98.223 bombas lacrim√≥genas calibre 37 y 18.032 granadas de mano. Suponemos que estos datos se refieren solamente a las jornadas de protesta (~38 d√≠as), por lo que esto significar√≠a que han disparado 4.250 cartuchos de escopeta diarios o 177 por hora, o 3 por minuto, cada minuto de cada hora de cada d√≠a desde el inicio de las manifestaciones. En el caso de las bombas lacrim√≥genas, significar√≠a que han lanzado 2.585 bombas diarias o 108 por hora, o 1,8 por minuto.
De todos modos, seg√ļn consigna La Tercera, ¬ęlas cantidades [de municiones menos letales] que se adquieren no son p√ļblicas, pues es considerada informaci√≥n que se relaciona con la seguridad nacional¬Ľ.
No tenemos antecedentes suficientes para afirmar que las cifras de disparos consignadas por Carabineros son exageradas o no. Pero, a modo de comparaci√≥n, podemos afirmar que en Hong Kong se han usado 3.000 cartuchos antidisturbios y 6.000 bombas lacrim√≥genas durante los 150 d√≠as (aproximados) de protesta entre el 1¬ļ junio y el 31 octubre de este a√Īo.
Por otra parte, y pese al anuncio del general director de Carabineros, los casos por heridas de perdigones siguieron aumentando entre el 21 y el 25 de noviembre y actualmente llega a 29 personas heridas por d√≠a, seg√ļn cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). Despu√©s del anuncio de Rozas, disminuy√≥ el n√ļmero de heridas oculares por perdigones, pero aumentaron las heridas oculares por lacrim√≥genas: ¬ęHa aumentado el n√ļmero de pacientes proporcionalmente que han sido da√Īados por las bombas lacrim√≥genas que han ca√≠do directamente a sus ojos¬Ľ, dijo a Cooperativa el vicepresidente del Colegio M√©dico, Patricio Meza. De estos casos, el m√°s emblem√°tico es sin duda el de Fabiola Campillay, quien recibi√≥ un impacto de lacrim√≥gena directamente en los ojos y qued√≥ totalmente ciega. Al tratarse de un √ļnico proyectil y no ser el √ļnico caso, a nuestro entender queda aun m√°s claro que, con protocolos o sin ellos, los efectivos de Carabineros est√°n disparando al rostro.
Notas:
1.
Ocupo con precauci√≥n 1:10 como la tasa actual de lesiones oculares versus personas impactadas por perdigones, teniendo en cuenta que hay ciertos grados de incertidumbre. No tengo acceso al n√ļmero exacto de lesiones oculares por perdigones, porque es muy probable que las lesiones por ¬ębalines¬Ľ tambi√©n correspondan a lesiones por los mismos perdigones ¬ęde goma¬Ľ. Adem√°s, la gran cantidad de heridos por ¬ęarmas de fuego no identificado¬Ľ es otro factor desconocido. A nivel conceptual, si los perdigones fuesen menos responsables de las lesiones oculares por proyectiles, sugerir√≠a con mayor fuerza que se ha apuntado hacia el rostro.En conversaciones que he sostenido despu√©s de publicar el art√≠culo original, me hicieron darme cuenta de que estoy suponiendo que la tasa de lesiones reportados por el INDH es igual al n√ļmero de impactos actuales. Lo m√°s probable es que exista un cierto n√ļmero de personas heridas por perdigones que no buscaron atenci√≥n m√©dica y, por eso, estar√≠an fuera de las cifras originales, mientras la mayor√≠a de lesiones oculares probablemente iban a la urgencia. Esto tendr√≠a el efecto de aumentar la tasa actual de lesiones oculares por perdigones versus personas impactadas por perdigones, lo que har√≠a m√°s probable que las lesiones oculares ocurrieran solo por azar. Pero para explicar todas las lesiones oculares por azar se requerir√≠a que las personas baleadas por Carabineros fuesen al menos tres veces m√°s que las indicadas por el INDH. Es decir, un total de >5,000 (ver nota de pie 3).
2.
El código de Matlab está disponible en GitHub aquí.
3.
El modelo de dispersi√≥n es una simulaci√≥n Monte Carlo simple de la dispersi√≥n de perdigones de una escopeta a una distancia espec√≠fica y un n√ļmero de disparos. El modelo se basa en los siguientes principios: 1) un porcentaje conocido de perdigones disparados a cierta distancia desde una escopeta de ca√Ī√≥n cil√≠ndrico debe entrar en un c√≠rculo de 30 pulgadas (alrededor de 76 cm); y 2) que la dispersi√≥n de perdigones en el patr√≥n de disparo es gaussiana. Se usan valores conocidos (¬†Oberfell and Thompson, 1960¬†) para crear una curva logar√≠tmica (r¬†2¬†= 0.9983) que describe la dispersi√≥n de perdigones en la distancia. Se grafica el impacto de 12 perdigones por disparo en coordenadas polares, definiendo rho como un valor al azar distribuido normalmente con respecto a la dispersi√≥n anticipada a una distancia espec√≠fica y se define theta como un valor al azar. El proceso se repite 5.000 veces a 15, 20, 25, 30, 35 y 40 metros. Los impactos de perdigones se escalan a 0,8 cm (el di√°metro de una munici√≥n ¬ęde goma¬Ľ) y los impactos en el ojo se cuentan manualmente como impactos que caen total o parcialmente en dos pol√≠gonos de 4,0 x 3,5 cm ubicados a 29 cm del centro de masa, lo que se aproxima al √°rea de dos √≥rbitas oculares a una distancia est√°ndar del centro de masa. El ¬ęcentro de masa¬Ľ se define como la ¬ęzona A¬Ľ en el blanco est√°ndar de la IPSC.
4.
Otra forma de enfocar el tema es considerar que si la prueba a 30 m produjera una cantidad de heridas oculares similar a la realidad (n=169) y si dichas heridas ocurrieran solo por una dispersión azarosa, debería haber alrededor de 5.000 personas con heridas de escopeta en los hospitales.
5.
La prueba bal√≠stica es en verdad exasperante. Cualquier prueba bal√≠stica medianamente decente ubicar√≠a el arma de fuego en un soporte y alinear√≠a de forma apropiada el ca√Ī√≥n utilizando un eje de punter√≠a (ver un ejemplo aqu√≠) o, al menos, pondr√≠a el tirador en una posici√≥n de disparo m√°s estable. Un disparo √ļnico a cada distancia (l√©ase como un punto de dato) es penosamente inadecuado para evaluar los efectos bal√≠sticos de una nube de perdigones ‚ÄĒpara qu√© decir del patr√≥n‚ÄĒ. A nivel conceptual, podr√≠amos decir que contabilizar los proyectiles que fallaron el blanco es un fracaso, ya que el objetivo de la prueba era evaluar las heridas que podr√≠an causarse a civiles a distancias determinadas. ¬°Lo √ļnico que deber√≠an haber hecho era instalar una plancha de madera m√°s grande! Mi intenci√≥n original era usar la prueba de Carabineros como una forma de calibrar la dispersi√≥n de los perdigones ¬ęde goma¬Ľ usando datos duros, pero este es uno de esos casos en los que los datos son tan defectuosos que son incluso peores que el modelo.

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