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Y todo pese a semejante nariz

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Categoría
biologia
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Fecha de Publicación
2017/07/25
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Por Joaqu√≠n Bara√Īao para Etilmercurio
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Joaquín ha expandido el contenido de su libro, Historia Universal Freak, para presentarlo como un artículo completo en Etilmercurio.
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Imagen de portada: The National Library of Scotland en el Puente George IV, Edinburgo. Fotografía de byronv2, disponible en Flickr.com
Hasta bien entrada la √Čpoca Moderna, no era necesario enrevesar mucho las cosas para explicar la vida sobre la faz de la Tierra. Se trataba simplemente de la Creaci√≥n, tal como nos hab√≠a sido legada hac√≠a algo m√°s de cinco mil a√Īos. Y si la pulga ten√≠a sus piernas exquisitamente adaptadas para alcanzar 110 veces la aceleraci√≥n m√°xima de los transbordadores espaciales (1) y (2) y la inmejorable fisiolog√≠a de la abeja le permit√≠a volar el equivalente a dos millones de kil√≥metros por litro de combustible (3)¬†era porque Dios hab√≠a querido dotar a las pulgas de prodigalidad en sus brincos y a las abejas en su eficiencia aerodin√°mica. Se pod√≠a discutir si acaso los unicornios hab√≠an sido v√≠ctima de su propia belleza o de un capricho de arc√°ngeles, pero eso porque la capacidad del Arca de No√© era limitada y daba pie para encajar una que otra extinci√≥n por aqu√≠ y por all√° sin alterar la esencia del modelo: un stock de biodiversidad que hab√≠a permanecido inamovible, dise√Īado de una vez y para siempre por una inteligencia superior, la √ļnica forma de explicar seres tan milagrosamente complejos como el ser humano. La primera edici√≥n de la Enciclopedia Brit√°nica, de 1771, describ√≠a el Arca como un barco de madera de cipr√©s de tres pisos, suficiente para la diversidad animal que no alcanzaba ¬ę100 especies de cuadr√ļpedos, ni 200 de aves¬Ľ (4). ¬ŅDe qu√© otro modo explicar, por ejemplo, el nivel de sofisticaci√≥n de nuestro sistema respiratorio, cuya superficie alveolar extendida ocupar√≠a la superficie de una cancha de b√°dminton? (5)
En 1677, en Oxfordshire, Inglaterra, fue descubierto un hueso extra√Īo. Para el Reverendo Robert Plot, se trataba del f√©mur de una raza antediluviana de seres humanos gigantes. El ilustrador la calific√≥ de Scrotum humanum, pues le record√≥ a un par de test√≠culos. Fue la manera que la comunidad cient√≠fica de la √©poca tuvo para armonizar en su marco conceptual a uno de los primeros f√≥siles de dinosaurios jam√°s encontrados. En realidad, era un f√©mur de megalosaurus, una bestia de unos 800 kilos de peso que habr√≠a hecho de los ancestros propuestos por Plot seres realmente portentosos (6).
El 12 de febrero de 1809 nacía Abraham Lincoln, el abolicionista más connotado de la historia. El mismo día, pero al otro lado del Atlántico, asomaba sus narices al mundo el quinto hijo de un adinerado médico y nieto de otros dos connotados abolicionistas: Charles Darwin (7) y (8).
Darwin no fue, lo que se dice, un ni√Īo prodigio. En alg√ļn punto de lo que suponemos fue una adolescencia inquieta, su padre le presagi√≥ un oscuro futuro a causa de su falta de disciplina: ¬ęNo te importa nada m√°s que disparar, los perros y cazar ratas, y ser√°s una desgracia para ti mismo y para toda tu familia¬Ľ (9).
Tumba de Pringles Stokes, el otrora comandante del Beagle, cerca de Puerto del Hambre. Teor√≠a del Caos: su tr√°gico final permiti√≥ el nombramiento de FitzRoy como comandante del HMS Beagle, quien, a su vez, permiti√≥ que Darwin abordara e hiciera su famosa expedici√≥n. FitzRoy ten√≠a en ese entonces 23 a√Īos.
En 1831, el capit√°n Robert Fitz Roy preparaba la segunda traves√≠a del HMS¬†Beagle. Hab√≠a asumido el mando tras el suicidio del capit√°n anterior. Necesitaba de un experto en geolog√≠a ‚ÄĒuna ciencia de lo m√°s in por aquellos a√Īos‚ÄĒ, un naturalista y caballero de buena conversaci√≥n, que dignificara su sobremesa en los d√≠as de alta mar. Darwin estaba reci√©n egresado de la universidad y la oferta lo tent√≥. Era una buena oportunidad de ventilarse antes de echar ra√≠ces en lo que ser√≠a su actividad para el resto de su vida: p√°rroco anglicano, un oficio a la altura de sus credenciales (10). Su padre opinaba que el viaje era una p√©rdida de tiempo, pero financi√≥ la aventura a rega√Īadientes. En parte, gracias a la intercesi√≥n de su cu√Īado, quien enfatizaba que el estudio de la historia natural ¬ęes muy apropiada para un cl√©rigo¬Ľ.
Fitz Roy, el primer hombre que intent√≥ en forma sistem√°tica predecir el clima y a quien le debemos la expresi√≥n ¬ępron√≥stico del tiempo¬Ľ, era un personaje singular. Seguidor de Johann¬†Lavater, cre√≠a que el car√°cter de las personas pod√≠a ser inferido por sus rasgos f√≠sicos. Estuvo a punto de rechazar a Darwin por la forma de su nariz, pues dudaba que alguien as√≠ poseyera la suficiente energ√≠a y determinaci√≥n para el viaje (11), pero ante la proximidad del zarpe se resign√≥. Adem√°s, sopesaba, su formaci√≥n teol√≥gica podr√≠a ser √ļtil para hallar evidencia que sustentara una interpretaci√≥n b√≠blica de la historia. ¬°Vaya iron√≠a! Cuatro d√©cadas y media m√°s tarde, Darwin escribi√≥: ¬ęPero pienso que despu√©s estuvo bien satisfecho con que mi nariz hab√≠a hablado en falso¬Ľ.
Durante los cinco a√Īos de viaje, el joven naturalista fue testigo de una variedad de expresiones de biodiversidad muy inusual para su √©poca. Tras observar en Australia la rata canguro de hocico largo y, en especial, el ornitorrinco, lleg√≥ a considerar la hip√≥tesis de ¬ęDoble Creaci√≥n¬Ľ. Respecto a su perplejidad con el ornitorrinco, por cierto, podemos excusarlo: los primeros europeos en observar uno creyeron que se trataba de un montaje y cortaron la piel con tijeras para buscar las costuras, especulando que un taxidermista asi√°tico hab√≠a cosido el pico de pato en el cuerpo de un animal de la familia de los castores (12). Observ√≥ f√≥siles alto en los Andes y los recolect√≥ en cantidades de aquellas que solo en la √©poca de viajes en barco era posible concebir. Experiment√≥ un terremoto (en Chile, era que no) y comenz√≥ a tramar esto de que se necesitaban m√°s que seis d√≠as y uno de descanso para cocinar el fen√≥meno de la vida.
En 1842, seis a√Īos despu√©s del viaje y ya debidamente casado con su prima hermana (13) (al igual que Einstein), hab√≠a acabado de decantar sus ideas en un borrador de 230 p√°ginas... para luego archivarlas por 16 a√Īos fuera de la vista de todo el mundo. Su contenido, estimaba, crispar√≠a demasiados √°nimos.
Pasaron muchos a√Īos antes de que las ideas que lo har√≠an famoso vieran la luz. Parte importante de su esfuerzo en los a√Īos siguientes lo dedic√≥ al estudio de las lombrices de tierra. Ni siquiera la inclinaci√≥n musical de estos an√©lidos escap√≥ a su escrutinio y meticulosamente consign√≥ sus reacciones al exponerlos a las notas de pianos, silbatos y fagots. Es a este periodo que le debemos algunas de sus citas menos grandiosas, como que ¬ęser√≠a dif√≠cil negar la probabilidad que cada part√≠cula de tierra (...) ha pasado a trav√©s del intestino de lombrices¬Ľ.
Esta vida sosegada de deliberaci√≥n sobre la digesti√≥n invertebrada lleg√≥ a su fin en 1858, cuando recibi√≥ el borrador de cierto Alfred Russel Wallace. Se trataba de un perseverante naturalista que hab√≠a reunido m√°s de 120 mil espec√≠menes en sus nueve a√Īos en el Archipi√©lago Malayo, una vez recuperado el √°nimo tras la p√©rdida de todos aquellos cuidadosamente recolectados a lo largo de cuatro a√Īos en la cuenca del Amazonas. ¬ęNunca vi una coincidencia m√°s sorprendente¬Ľ, escribi√≥ Darwin; ¬ęsi Wallace tuviese mi manuscrito con el borrador de 1842, no podr√≠a haber hecho un mejor resumen breve¬Ľ. Era su propia teor√≠a, elaborada en forma independiente.
Darwin no ten√≠a intenciones de perder la primicia. En breve produjo su libro El origen de las especies. El editor del Quarterly Review recibi√≥ un avance, pero consider√≥ que el tema era demasiado estrecho para atraer una audiencia significativa y le sugiri√≥ a Darwin escribir sobre palomas. ¬ęTodo el mundo est√° interesado en las palomas¬Ľ (14). Pudo farrearse la oportunidad de publicar una de las citas m√°s c√©lebres de la historia de la ciencia, the survival of the fittest (¬ęla supervivencia del m√°s apto¬Ľ), de no ser por un detalle: esa expresi√≥n no fue acu√Īada por Darwin, sino por Herbert Spencer, cinco a√Īos despu√©s (15) (de la misma manera que Arthur Conan Doyle nunca puso en boca de Sherlock Holmes la frase ¬ęelemental, mi querido Watson¬Ľ, que reci√©n apareci√≥ en una pel√≠cula de 1929 (16)).
El editor pudo encontrar otras razones para dormir medianamente tranquilo. Los escritos de Darwin no est√°n exentos de sombras. A su juicio, las hembras ‚ÄĒincluyendo la especie humana‚ÄĒ son menos evolucionadas, pues se ven eximidas de la fortificante lucha por la reproducci√≥n. A su modo de ver, los hombres alcanzan ¬ęuna m√°s elevada eminencia, en lo que sea que acometan, que lo que pueden las mujeres ‚ÄĒya sea que requiera reflexi√≥n profunda, razonamiento, o imaginaci√≥n, o simplemente el uso de los sentidos y las manos (...) el poder mental promedio en el hombre debe estar por sobre el de las mujeres (17)¬Ľ.
De cualquier modo, desde Darwin contamos con un modelo conceptual para explicar c√≥mo, a partir de un pu√Īado de amino√°cidos esenciales echados a correr durante eones, hoy compartimos la Tierra con organismos tan diversos y prodigiosos como las ara√Īas, cuyas telas son cinco veces m√°s fuertes que el acero por unidad de peso (18) y tan d√ļctiles que con solo 450 gramos se podr√≠a dar la vuelta al mundo (18). O con las ballenas azules, cuya sola lengua pesa lo que una elefanta asi√°tica (19) y (20) y que, en su periodo de alimentaci√≥n, comen cada d√≠a el peso de una elefanta africana (21).

Referencias

1.
Sutton, Gregory P. Burrows, Malcolm. "Biomechanics of jumping in the flea". Journal Of Experimental Biology. Volumen: 214 N¬ļ 5, marzo de 2011. Pags: 836-847 DOI: 10.1242/jeb.052399 http://jeb.biologists.org/content/214/5/836.full
2.
Bruce Thompson. "How much speed can a body's organs take in space?" NASA, 20 de septiembre de 2000 http://quest.nasa.gov/saturn/qa/new/Effects_of_speed_and_acceleration_on_the_body.txt
3.
Robert Krulwich. "Bee Vs. Car: Who Gets More Miles Per Gallon?" National Public Radio, 17 de febrero de 2010 http://www.npr.org/blogs/krulwich/2010/02/17/123289433/bee-vs-car-who-gets-more-miles-per-gallon
4.
Geoffrey Blainey. "A Short History of the World". Ed. Penguin Books Limited, 2001. ISBN: 9780857969293. Localización 4494
5.
Notter, Robert H. "Lung surfactants: basic science and clinical applications". Ed. Marcel Dekker, 2000. New York. p. 120. ISBN 0-8247-0401-0. http://books.google.es/books?id=pAuiWvNHwZcC&pg=PA120
6.
David E. Fastovsky,David B. Weishampel. "Dinosaurs: A Concise Natural History". P√°g. 295. Ed. Cambridge University Press, 2009 ISBN, 9780521719025 http://books.google.com/books?id=GzrCV2BLcyQC&pg=PA295
7.
Donald, David Herbert. ‚ÄúLincoln‚ÄĚ. Ed. Simon and Schuster, 1996. ISBN 978-0-684-82535-9.
8.
John H. Wahlert . "The Mount House, Shrewsbury, England (Charles Darwin)". Darwin and Darwinism. Baruch College. 11 de Junio de 2001 http://darwin.baruch.cuny.edu/biography/shrewsbury/mount/
9.
Charles Darwin. "The Autobiography of Charles Darwin". Ed. Filiquarian Publishing, LLC., 2008. ISBN: 9781599865706. P√°g. 12 http://books.google.es/books?id=uHE0BcPeRbAC&pg=PA12
10.
Browne, Janet; Neve, Michael (1989), "Introduction", in Darwin, Charles, Voyage of the Beagle: Charles Darwin's Journal of researches, London: Penguin Books, ISBN 0-14-043268-X
11.
Charles Darwin. "The Autobiography of Charles Darwin". Ed. Filiquarian Publishing, LLC., 2008. ISBN: 9781599865706. P√°g. 40 http://books.google.es/books?id=uHE0BcPeRbAC&pg=PA40
12.
Ann Moyal, "Platypus: The Extraordinary Story of How a Curious Creature Baffled the World". Ed. Allen & Unwin. 2002. ISBN 9781865088044 P√°gs. 4-10 http://books.google.com/books?id=WFGuUUQsFYoC&pg=PA4
13.
Nora Barlow (ed). "Darwin and Henslow: The Growth of an Idea; Letters, 1831-1860". Ed. University of California Press, 1967 http://books.google.es/books?id=tby1F6Fb01QC&pg=PA15
14.
Bryson, Bill. "A Short Story of Nearly Everything". Ed. Black Swan, 2004. ISBN 0552997048. P√°g. 462
15.
Herbert Spencer. ‚ÄúPrinciples of Biology‚ÄĚ. 1864, vol. 1, p. 444
16.
Keyes, Ralph. "The Quote Verifier". Ed. St. Martin's Griffin; 1¬į ed: mayo de 2006. ISBN: 978-0312340049
17.
Charles Darwin. "The Descent of man". Ed. D. Appleton and Company, 1871
18.
Zhengzhong Shao, Fritz Vollrath. "Materials: Surprising strength of silkworm silk". Nature, 15 de agosto de 2002. Doi: 10.1038/418741a http://www.nature.com/nature/journal/v418/n6899/full/418741a.html
19.
The Scientific Monthly, 1915. American Association for the Advancement of Science, p. 21.
20.
Mcdonald, D. (2001) The New Encyclopedia of Mammals. Ed. Oxford University Press, 2001
21.
John D. Skinner, Christian T. Chimimba. "The mammals of the southern African subregion". Ed. Cambridge University Press, 2005 ISBN 9780521844185. P√°g 614