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Una odisea espacial: Star Wars y la ciencia en el espacio

Autor
Categoría
Astron√°utica
Astronomía
Biología
Física
Ingeniería
Fecha de Publicación
2016/12/22
Temas
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Uno podr√≠a pensar que la cantidad de cosas que se han escrito sobre Star Wars es inmensa (como la cantidad de trozos de Alderaan). Entonces, ¬Ņpor qu√© debemos leer algo m√°s sobre esa maravilla √©pica fant√°stica, que la papada hecha hombre llamada George Lucas dise√Ī√≥? Por uno de los motivos m√°s nobles conocidos por la especie humana: trollear a alguien.
Pero en Etilmercurio sabemos que probablemente usted ya hizo cuanto test de conocimiento hay sobre Star Wars; sabe que Kashyyyk es el planeta natal de los wookies y que los mon calamari son una raza de guerreros muy respetados. Sabemos que usted reconoce a un corelliano por las l√≠neas rojas de su pantal√≥n y que sabe del santuario de cristales en Ilum. Sabemos que usted sabe, y sabemos que sabe que sabemos, pero queremos acercarle la ciencia necesaria para que los artefactos de la saga cinematogr√°fica m√°s importante de la historia de nuestro sistema solar puedan ser (alg√ļn d√≠a) realidad.

Sables de luz

El sue√Īo de todo ni√Īo, ni√Īa (y adult@) fan de Star Wars. Una espada con la potencia para cortar lo que se ponga por delante, con colores brillantes y que haga ruiditos geniales. Pero la pregunta es, ¬Ņes posible crear un arma de este tipo? Como hemos descubierto en el tiempo que llevamos divulgando ciencia para ustedes, √©sta tiene respuesta para todo. Pero primero veamos la teor√≠a detr√°s de los sables.
Es... hipnotizante...
Estas armas, suficientemente peque√Īas para usarse con una mano, deben tener una fuente de energ√≠a poderosa y compacta, con la que son capaces de traspasar metales como si fueran mantequilla. Sin embargo, un sable no puede traspasar a otro sable (o los duelos ser√≠an bastante aburridos). Poseen una longitud limitada (cercana al metro y medio) y pueden tener una amplia variedad de colores (azul, verde, rojo, blanco, amarillo, violeta, negro, entre otros).
La primera opci√≥n que se viene a nuestras mentes es que sean (tal como los conocemos en los pa√≠ses de habla hispana) sables l√°ser. Sin embargo, esto no cumple con dos de los requisitos b√°sicos: el l√°ser no tiene una longitud fija (como lo comprueba cada verano el tontito con el l√°ser en el Festival de Vi√Īa). Y, a no ser que se encuentren en un lugar con humo o polvo en suspensi√≥n, un l√°ser es pr√°cticamente invisible visto desde los lados.
Entonces, ¬Ņcon qu√© podemos hacer un sable de luz? ENTER THE PLASMA. El plasma es otro estado de la materia (¬ŅRecuerda cuando le dec√≠an que la materia ten√≠a tres estados? ¬ŅS√≥lido, l√≠quido y gaseoso? Bueno, se les olvid√≥ mencionar el estado plasm√°tico y como 12 m√°s) al que se puede someter un elemento cuando se le calienta al extremo de aumentar o reducir el n√ļmero de electrones de sus √°tomos en un proceso llamado ionizaci√≥n. Este estado tambi√©n puede alcanzarse por otros medios, como poderosos campos electromagn√©ticos, l√°seres o generadores de microondas.
Aunque nos suene muy 100tifiko, todos conocemos y hemos visto aplicaciones del plasma en los tubos fluorescentes (esos que siempre titilan) y en las luces de ne√≥n. Estos plasmas poseen una baja energ√≠a cal√≥rica, debido a la baja densidad del gas en el que se generan. Sin embargo, podemos encontrar plasmas a altas temperaturas en equipos conocidos como ¬ęantorchas de plasma¬Ľ. En ellos, se hace pasar un gas ionizado a trav√©s de dos electrodos con un alto voltaje, lo que convierte el gas en plasma.
Pero, en este momento, usted debe estar diciendo: ¬ęEtilmercurio, ¬Ņqu√© es eso? ¬ŅUn sable l√°ser para hormigas?¬Ľ. Por suerte, como el plasma est√° compuesto de part√≠culas cargadas, puede ser manipulado mediante campos electromagn√©ticos. De hecho, algunas de las tecnolog√≠as m√°s promisorias en el campo de la fusi√≥n nuclear se basan en el confinamiento del plasma. [1] Con eso tenemos solucionado el problema del tama√Īo. [Nota del Editor: no insertar tallas respecto del tama√Īo ac√°. No hacerlo]
El mismo campo electromagn√©tico puede ayudarnos con el problema del choque entre sables. ¬ŅHa tratado de juntar alguna vez dos imanes por el lado de la misma polaridad? Lo mismo pasar√≠a al chocar dos sables, ya que ambos poseen campos electromagn√©ticos que confinan el plasma.
Con respecto al color: éste dependerá del gas utilizado para crear el plasma. Si queremos un sable jedi, podemos usar cloro para tener un plasma azul. Si nos volvemos al lado oscuro, el helio se convertirá en plasma rojo. Y tenemos un abanico suficiente como para hacer la bandera LGBT (y más).
Finalmente llegamos al punto cr√≠tico: necesitamos una fuente de energ√≠a de alto voltaje para convertir el gas en plasma, que a la vez sea lo suficientemente peque√Īa para caber dentro de la empu√Īadura. Y despu√©s de aceptar todas nuestras suposiciones anteriores, √©sta es la m√°s inveros√≠mil. Si bien nosotros no estamos tan cerca de crear una fuente de estas caracter√≠sticas (utilizando pistas de las pel√≠culas, podemos calcular que la potencia requerida por el sable es de aproximadamente 28 kW [o 56 hervidores de agua funcionando al mismo tiempo]), aceptemos que los jedis tienen una tecnolog√≠a mucho m√°s avanzada que la nuestra.

This battle station is fully operational

Creemos que todos han mirado las estrellas (o la galactea o el fondo del alma). Como explicamos anteriormente, esas bolas de plasma escupen radiación electromagnética mientras se morfan toneladas de hidrógeno para convertirlo en helio (y luego helio para convertirlo en carbono, carbono para convertirlo a neón…). La radiación electromagnética del Sol que llega a nuestro planeta es la encargada de mover el ciclo hidrológico, de alimentar energéticamente a las plantas para realizar fotosíntesis y darnos el bronceado fascinante que se transforma, usualmente, en cáncer de piel.
¬ŅCu√°nta energ√≠a llega a la superficie de la Tierra de esa bola caliente que nos quiere matar? Si medimos la energ√≠a en Joules (que ser√≠a la energ√≠a necesaria para mover un metro una masa de kilo sujeta a una fuerza de 1 Newton), esto es algo as√≠ como 10710^{7} Joules por segundo. En n√ļmeros para diputados: en un segundo, la energ√≠a que nos llega del Sol es casi la misma que se necesitar√≠a para hacer funcionar un aparato de aire acondicionado para cada habitante homosapiens de la Tierra durante un a√Īo.
Son n√ļmeros gigantes, pero pueden serlo a√ļn m√°s. ¬ŅCu√°nta energ√≠a se necesita para destruir un planeta, digamos, uno como la Tierra? S√≥lo para ponerle un nombre, llam√©moslo Alderaan. Y, s√≥lo como referencia, pensemos que destruimos ese planeta con un rayo mortal (s√≠, as√≠ lo llamaremos‚Ķ s√≥lo como referencia). La energ√≠a requerida por el rayo mortal de la Estrella de la Muerte (la primera) es del orden de 102710^{27} J (algo as√≠ como la energ√≠a que el Sol genera en una semana). Puede sonar rid√≠culo, pero para el universo eso no es una cosa de locos. Por ejemplo, hace aproximadamente 1.400 millones de a√Īos dos agujeros negros colisionaron a 40 mil millones de kil√≥metros de distancia, enviando ondas gravitacionales que fueron medidas por el observatorio LIGO (Large Interferometric Gravitational wave Observatory) en septiembre de 2015. Esas ondas fueron la consecuencia de un evento que disip√≥ cerca de 5‚čÖ10475 \cdot 10^{47} Joules). La potencia energ√©tica de ese evento fue 50 veces m√°s grande que toda la que generan las estrellas visibles de nuestro universo.
Ahora, también es cierto que, al disparar su rayo mortal, la Estrella de la Muerte saldría disparada en dirección contraria a la del rayo y seguramente sería desintegrada por la impulsión. Así que esa estación espacial de combate totalmente operacional debe tener un sistema de compensación de retroceso de proporciones épicas, o la Alianza Rebelde no habría tenido que mover ni un Ala-X para destruirla.

That’s no moon

Hace un tiempo, la misi√≥n Rosetta despleg√≥ su ¬ęlander¬Ľ Philae sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko para estudiar sus propiedades (su composici√≥n, su geomorfolog√≠a, su gravedad y los compuestos que lo conforman). Philae rebot√≥ m√°s de 1 kil√≥metro luego del primer impacto debido a la baj√≠sima gravedad del cometa.
La Estrella de la Muerte tambi√©n generar√≠a una peque√Īa aceleraci√≥n de gravedad que puede ser estimada. Suponiendo¬†que la estructura hueca de 357 niveles y 120 kil√≥metros de radio sea de metal (digamos, aluminio), uno podr√≠a estimar la aceleraci√≥n de gravedad que √©sta generar√≠a si suponemos que tiene una densidad uniforme (10% aluminio, 90% aire) y es esf√©rica. Usando las Leyes de Newton (en realidad sus teoremas sobre la atracci√≥n de gravedad generada por c√°scaras esf√©ricas), la aceleraci√≥n de gravedad en la superficie de la estaci√≥n espacial ser√≠a algo as√≠ como un 5% de la que se siente en la Tierra. Esta aceleraci√≥n incluso es diferente en diferentes lugares de la superficie de la Estrella de la Muerte, porque la densidad de material en realidad no es uniforme.
Esto nos muestra que, para que la estación espacial esté completamente operacional, es necesario un sistema de generación de gravedad. Para quienes nos digan que eso no existe actualmente, les presentamos el efecto de la rotación que genera pseudo-fuerzas (o lo que llamamos fuerza centrípeta, que un poderoso aliado es). Si no nos quiere creer, Jeff Williams en la ISS los saluda desde el espacio exterior.

Gravedad en exoplanetas

Una de las caracter√≠sticas de los diversos planetas en los que ocurre nuestra √≥pera espacial es que en la mayor√≠a de ellos nuestros h√©roes y villanos no tienen problema alguno con la gravedad. Ya sea en el fr√≠o Hoth o en el des√©rtico Jakku, todos parecen tener una gravedad muy cercana a la que tenemos en la Tierra. ¬ŅEs esto posible?
Imaginamos que a estas alturas ya sabr√°n la respuesta. Un grupo de f√≠sicos espa√Īoles public√≥ en mayo de este a√Īo un paper [2] relativo a la gran cantidad de exoplanetas descubiertos en las √ļltimas d√©cadas, principalmente gracias al telescopio espacial Kepler, que ha descubierto casi la mitad de los m√°s de 2000 exoplanetas que conocemos hoy. Mientras Kepler avista estos planetas observando la ligera disminuci√≥n de la luz que producen al pasar frente a una estrella, otros telescopios miden el ¬ębamboleo gravitacional¬Ľ que estos planetas producen en la estrella. Este bamboleo entrega una estimaci√≥n de la masa m√≠nima del planeta.
As√≠, los autores clasifican los exoplanetas descubiertos en tres categor√≠as: 1) con masas menores a la Tierra (por ejemplo, Marte), 2) una zona de transici√≥n con ¬ęs√ļper Tierras¬Ľ, Neptuno y algunos planetas del sistema solar, 3) gigantes gaseosos con masas cientos de veces mayores a la de la Tierra. Sorpresivamente, la ¬ęzona de transici√≥n¬Ľ tiene varios planetas an√°logos en nuestro propio sistema solar con gravedad superficial similar a la Tierra: Venus, Urano, Neptuno y Saturno. Si bien no existe claridad en la relaci√≥n entre las masas de estos planetas y su di√°metro (para una masa definida podemos tener diversos tama√Īos, dependiendo de la composici√≥n del planeta y su atm√≥sfera), los modelos de formaci√≥n de planetas entregan pistas y restricciones acerca de sus tama√Īos. De hecho, telescopios ya han comprobado la existencia de ¬ęs√ļper Tierras¬Ľ con formaci√≥n rocosa, atm√≥sfera y una gravedad cercana a la de nuestro planeta, por lo que en √©sta, Star Wars no est√° tan lejos de la realidad. Los autores terminan el paper dici√©ndolo: ¬ęPor lo tanto, si mientras ve The Force Awakens el lector observa a Harrison Ford caminando en Takodana como si estuviera dando un paseo por el Hollywood Boulevard, no sea tan cr√≠tico. Despu√©s de todo, esto podr√≠a no ser tan incorrecto¬Ľ.

Hablando de planetas…

Estimado lector, para este punto, no nos crea a nosotros. CŇēeale a la NASA. El d√≠a del lanzamiento de Rogue One, el sitio web de la agencia espacial gringa nos entreg√≥ un listado con los tipos de planetas existentes en el universo Star Wars y sus posible s√≠miles en el nuestro. Ac√° les hacemos un resumen al estilo Etilmercurio.

Planetas con doble sol

Tatooine. Hogar de los Skywalker. También el nombre de un planeta de nuestra galaxia, cuyo nombre técnico es Kepler-16b. Al igual que el hogar de Jabba the Hutt, este planeta está iluminado por dos soles.
Acá sí que los santiaguinos no reclamarían por el horario de invierno.
El Tatooine de nuestra galaxia es del tama√Īo de Saturno, se encuentra a 200 a√Īos luz en la constelaci√≥n Cygnus y en √©l tendr√≠amos dos sombras. Despu√©s de una tormenta, aparecer√≠an dos arcoiris y cada puesta de sol ser√≠a √ļnica, ya que las estrellas est√°n constantemente cambiando su configuraci√≥n. Ahora, con ese tama√Īo, probablemente se trate de un planeta joviano (gaseoso), as√≠ que la √ļnica forma de aterrizar por all√≠ ser√≠a en uno de sus hipot√©ticos sat√©lites naturales.

Mundos desérticos

Algo que parece ser del gusto de Lucas son los planetas des√©rticos. Al conocido Tatooine se le suman Jakku, Geonosis, Calama, Korriban y una montonera m√°s. Y la existencia de estos planetas no est√° muy lejos de la realidad, seg√ļn Shawn Domagal-Goldman, un astrobi√≥logo de la NASA. ¬ęLos planetas des√©rticos son posibles. Tenemos uno ac√° mismo en nuestro sistema solar (Marte). Creemos que los planetas des√©rticos en otros lugares pueden ser incluso m√°s habitables que Marte¬Ľ. Adem√°s, comenta que la existencia de estos planetas puede ser m√°s com√ļn de lo que pensamos y ser lugares calientes como Tatooine y Jakku, o fr√≠os como Marte o Jedha.

Planetas de hielo

Al igual que con Tatooine, existe otro planeta del universo Star Wars que tiene su s√≠mil en el nuestro. Nos referimos al planeta helado Hoth. El 2006 se descubri√≥ una ¬ęs√ļper Tierra¬Ľ helada, designada como OGLE 2005-BLG-390L, pero a los nerds cient√≠ficos de la NASA les record√≥ tanto a la base rebelde que le dieron el nombre no oficial de Hoth.
Si bien el Hoth de nuestra galaxia es demasiado fr√≠o para albergar vida (aunque no es tan helado como Conce en invierno, lo sabemos), existen otros planetas o lunas en los que s√≠ es posible la evoluci√≥n de vida debajo de la capa de hielo. De hecho, la NASA se encuentra trabajando en una misi√≥n para buscar vida bajo la c√°scara de hielo de Europa (la luna de J√ļpiter, no el continente donde va de vacaciones el zorr√≥n de mi primo). Y la luna de Saturno, Enc√©lado, tambi√©n posee un oc√©ano bajo la capa de hielo que podr√≠a ser hogar de vida extraterrestre.
Enc√©lado. Nunca tan fr√≠o como la taza del ba√Īo en invierno. By NASA/JPL/Space Science Institute [Public domain], via Wikimedia Commons

Mundos acu√°ticos

No, no hablamos del cl√°sico joligudense de Kevin Costner, sino de planetas cuya superficie est√° cubierta de agua l√≠quida. En el universo Star Wars tenemos como ejemplo el hogar de los clones, Kamino. Tambi√©n se habla de Mon Cala (lugar de nacimiento de Gial ¬ęIt‚Äôs a trap!¬Ľ Ackbar) o el m√°s recientemente conocido Scarif. Si bien hasta la fecha no se han encontrado planetas con agua l√≠quida en su superficie, s√≠ conocemos mundos con oc√©anos bajo su superficie (ver el punto anterior) y esperamos que, en un futuro cercano, podremos identificarlos gracias al destello de sus oc√©anos. De hecho, fue este destello el que, el 2009, nos permiti√≥ confirmar que Tit√°n, la luna m√°s grande de Saturno, est√° cubierta de grandes lagos de hidrocarburos l√≠quidos.

Planetas bosque

Si bien los bosques de la luna de Endor que conocimos en El Retorno del Jedi, as√≠ como Takodana en El despertar de la Fuerza, contaban con una vegetaci√≥n verde como la que encontrar√≠amos en cualquier bosque del sur de Chile que no ha sido quemado por un turista israel√≠, la astrobiolog√≠a piensa que la vida vegetal en otros mundos podr√≠a tomar otros colores. Por ejemplo, el planeta Kepler-186f orbita la hipot√©tica zona habitable de su estrella, una enana roja (una estrella mucho m√°s fr√≠a y m√°s roja que el Sol) que emite sobre todo radiaci√≥n infrarroja. Esto podr√≠a influir en la fotos√≠ntesis de su hipot√©tica vegetaci√≥n, creando una paleta de colores muy alejada del verde de nuestro planeta (y probablemente muy cercana al negro, aunque este tema fue sujeto de debate en el comit√© editorial de Etilmercurio: algunos a√ļn sue√Īan con la hegemon√≠a del rojo).
¬ŅPara√≠so comunista o infierno UDI?

Mi pap√° es un cyborg

Para los que han seguido la saga, sabr√°n que en el universo de Star Wars las amputaciones no se curan con homeopat√≠a (spoiler: nada se cura con homeopat√≠a, it‚Äôs a trap). En Mustafar, ese c√°lido planeta lleno de parrilladas, en un confuso incidente (que algunos insisten en llamar problemas de convivencia escolar), la joven promesa Sith (me corrigen por interno que ahora se dice ¬ęalt-Jedi¬Ľ) Anakin Skywalker perdi√≥ algunas de sus extremidades. Afortunadamente, lleg√≥ el mism√≠simo Benedicto XVI a rescatarlo e hizo un milagro: le otorg√≥ un traje-pr√≥tesis con el que pudo caminar, jugar al cachip√ļn y ahorcar gente a distancia, y todo eso controlado con su mente. Algunos a√Īos m√°s tarde, este maravilloso padre le dar√≠a una oportunidad similar a su hijo luego de cortarle su mano en Bespin.
‚ÄėTIS BUT A SCRATCH!
Actualmente, no sólo existen manos, brazos y piernas artificiales que se usan para reemplazar miembros perdidos (que se pueden construir en impresoras 3D EN SU PROPIA TRAM… casa); algunos de estos aparatos son controlados directamente por el sistema nervioso, recibiendo y ejecutando las órdenes motoras generadas por el cerebro. Falta tiempo e investigación para que estas prótesis cyber-físicas se masifiquen y funcionen adaptándose al cerebro de cada uno, pero vamos bien encaminados.

Robots médicos

Los que siguen series de ciencia ficci√≥n marca Acuenta, me dir√°n que el tricorder sirve como dispositivo m√©dico de bolsillo y blah blah blah beam me up Scotty, y cosas as√≠. En el universo de Star Wars, incluso en la trilog√≠a inicial creada¬†en los a√Īos '70 se puede ver c√≥mo la atenci√≥n m√©dica est√° en manos de robots. En la actualidad, si tienes un apellido vinoso, puedes acceder a cirug√≠a rob√≥tica (cirug√≠a asistida por robots) en los centros de salud p√ļblica privada m√°s cercanos a tu mansi√≥n. Pero ya en 2016 se ha logrado la primera operaci√≥n quir√ļrgica aut√≥noma sobre tejido blando en pacientes vivos.

We are caught in a tractor beam!

Nombres simp√°ticos para planetas es s√≥lo una parte de lo que esta √≥pera espacial entrega a la inspiraci√≥n de la ciencia. Si usted cree lo contrario es que no ha pensado mucho en el rayo tractor. ¬ęAaaah, pero eso s√≠ que es pura ciencia ficci√≥n¬Ľ, se podr√≠a pensar. Bueno, no. La idea del rayo tractor parte en la d√©cada de 1930 con el libro Spacehounds of the IPC, del padre del g√©nero de las √≥peras espaciales, Edward Elmer (s√≠, ELMER) Smith.
¬ęYaaaa, ¬Ņpero c√≥mo vamos a hacer eso si va en contra de las leyes de Newton?¬Ľ. Bueno, no. En realidad, son las mismas leyes de Newton las que hoy permiten generar rayos tractores de part√≠culas. El ejemplo paradigm√°tico es la pinza √≥ptica [3], que se construye con un haz l√°ser focalizado mediante un lente sobre una part√≠cula pl√°stica en un fluido. Al colocar el punto de mayor intensidad del l√°ser sobre la part√≠cula, √©sta queda atrapada en el punto de m√°xima intensidad del haz debido a la refracci√≥n de la luz, lo que permite mover la part√≠cula hacia donde uno lo desee. S√≠, ya cach√≥: como un rayo tractor. Alguien con vigorexia pensar√°, luego de extenuantes sesiones de eso que llaman crosspit (sic), ¬ęAaaaah, pero eso s√≥lo funciona con part√≠culas del orden del micr√≥n y no con objet‚ÄĒ¬Ľ. Bueno, no. Se pueden generar rayos tractores usando la presi√≥n ac√ļstica (sonido) para mover objetos [4]. O sea, podemos atraer con un rayo de sonido (no de luz) objetos livianos, o hacerlos levitar. Claro, se podr√≠a argumentar que son fuerzas casi despreciables. Eso era lo mismo que dec√≠an del efecto transistor y mire qu√© bien se ve esta p√°gina en su computador.

¬°Escudos al m√°ximo!

En un universo en el que las batallas entre destructores estelares, cazas, TIE, cruceros de batalla, etc. suelen terminar con explosiones (s√≠, de esas que van en contra de la f√≠sica), sin duda se deben poner muchos esfuerzos en la tecnolog√≠a que ayude a evitar tal final. Es por eso que pr√°cticamente todas las naves poseen escudos deflectores que les entregan alg√ļn tipo de protecci√≥n contra las armas enemigas. Para ser m√°s exactos, existen dos tipos de escudos deflectores: 1) escudos de rayo o de energ√≠a, que protegen contra armas de energ√≠a como los bl√°sters y ca√Īones l√°ser; y 2) escudos de part√≠culas, que protegen contra ataques de armas f√≠sicas, como misiles de impacto y torpedos de protones, y adem√°s sirven para colisiones contra asteroides y otras naves.
¬ŅCu√°n posible es esta tecnolog√≠a en nuestro universo? Resulta que bastante. Un grupo de estudiantes de F√≠sica de la Universidad de Leicester se tom√≥ un descanso de la eterna parranda que viene acompa√Īada con la carrera (?) para estimar la factibilidad de que un escudo de este tipo sea construido con tecnolog√≠a actual. [5] Y las conclusiones a las que llegaron son prometedoras: asumiendo que el escudo es producido conteniendo plasma ajustado a una frecuencia que pueda deflectar ciertas ondas electromagn√©ticas (de manera similar a lo visto con los sables de luz), concluyeron que se requiere generar un campo magn√©tico de una magnitud menor a 5 Teslas (donde un Tesla es la unidad de medici√≥n de la inducci√≥n magn√©tica, no el genio al que todos admiramos).
Por muy sexy que esto sea…
Si consideramos que¬†el mayor campo magn√©tico creado en la Tierra es de 91,4 Tesla, podemos asumir que con la tecnolog√≠a existente (o en v√≠as de desarrollo, como nosotros)¬†se puede generar este campo en el espacio. ¬ęPero [siempre hay un pero con ustedes], Etilmercurio, ¬Ņno nos acaba de decir que este plasma bloquear√≠a el paso de las ondas electromagn√©ticas? ¬ŅNo es acaso la luz visible una parte de esta radiaci√≥n electromagn√©tica? Por ende, ¬Ņno es cierto que el escudo no permitir√≠a que la luz pasara a trav√©s de √©l y los pilotos no podr√≠an ver nada hacia afuera y probablemente morir√≠an en una impresionante explosi√≥n espacial?¬Ľ.Bueno, s√≠.¬†Pero este problema puede ser solucionado simplemente aplicando filtros ultravioleta a las ventanas.¬†¬°Tanto que le gusta complicarse a usted, querido lector!

NOTA 1:

Algunos de nuestros lectores¬†GUI√ĎO, GUI√ĎO¬†estar√°n tentados a balbucear sobre la f√≠sica inconsistente de Star Wars: que los sonidos en el espacio, que el fuego en el espacio, que la cacha de la espada en el espacio y dem√°s. Es un buen punto, o lo ser√≠a, si la obra intentara ser una pel√≠cula de ciencia ficci√≥n y no una¬†√≥pera espacial. En este g√©nero, las licencias creativas para construir el universo donde se desarrolla la acci√≥n tienen consistencia interna, permitiendo que se produzca la¬†¬ęsuspensi√≥n de la incredulidad¬Ľ¬†necesaria para el disfrute de la obra cinematogr√°fica. Cosa que no sucede, por ejemplo, con la f√≠sica inconsistente de Madagascar, de la cual hablaremos m√°s adelante.

NOTA 2:

En nuestro nuevo √°nimo de clickbaiters: ¬ŅQu√© elemento de la ciencia de Star Wars no tratamos y debimos haberlo hecho? Ojo, si piensa en f√≠sica de explosiones, puede tomar n√ļmero en su consultorio m√°s cercano.

Referencias

1.
European Fusion Development Agreement. Confinamiento magnético [Internet]. Disponible en: https://www.euro-fusion.org/wpcms/wp-content/uploads/2011/11/energy_es.pdf
2.
Fernando J. Ballesteros, B. Luque. Walking on exoplanets: Is Star Wars right? Disponible en: https://arxiv.org/pdf/1604.07725v1.pdf
3.
Ashkin A, Dziedzic JM, Bjorkholm JE, Chu S. Observation of a single-beam gradient force optical trap for dielectric particles. Optics Letters. 1 de mayo de 1986;11(5):288.
4.
Démoré CEM, Dahl PM, Yang Z, Glynne-Jones P, Melzer A, Cochran S, et al. Acoustic Tractor Beam. Physical Review Letters [Internet]. 30 de abril de 2014 [citado 22 de diciembre de 2016];112(17). Disponible en: http://link.aps.org/doi/10.1103/PhysRevLett.112.174302 J. McGuire, A, A. Toohie, A. Pohl. Shields Up! The Physics of Star Wars. Journal of Physics Special Topics [Internet]. noviembre de 2013; Disponible en: http://physics.le.ac.uk/journals/index.php/pst/article/view/678/486