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Un manifiesto por la ciencia contra la entropía del Estado

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Fecha de Publicación
2016/12/19
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Despu√©s de leer el ensayo de Pablo Astudillo Manifiesto por la ciencia, publicado recientemente en una coedici√≥n entre¬†Catalonia y Editorial Ciencia & Vida, se me han quedado grabados algunos planteamientos que me parecen claves del texto: 1) no tiene nada que ver con el Manifiesto comunista de Karl Marx (SPOILER ALERT), y nos han soplado que este Marx no¬†es hermano de Groucho, Chico¬†y Harpo, como cre√≠amos;¬†2) la ciencia es fundamental para el desarrollo y el bienestar de la sociedad; 3) en Chile no hay suficiente inversi√≥n (un estancad√≠simo 0,4% del PIB como inversi√≥n para investigaci√≥n y desarrollo en Chile, contra un 2%, 3% y hasta 4% de su PIB en pa√≠ses desarrollados) ni incentivos para la investigaci√≥n cient√≠fica; 4) quienes se han encargado de elaborar pol√≠ticas de desarrollo cient√≠fico en Chile han sido tan competentes como la empresa a cargo de la construcci√≥n del puente Cau-Cau; y 5) claramente, las siglas no ayudan a mejorar la situaci√≥n planteada en el punto 3: Conicyt, Plandecyt, Fondecyt, Fondap, Innova, Corfo, Fondef, Mecesup, ICM, CNIC, CNID, Fontec y FDI son s√≥lo algunas de las siglas (de instituciones, iniciativas, programas, planes, fondos y qui√©n sabe qu√© m√°s) que han estado asociadas a la ciencia en Chile en el √ļltimo cuarto de siglo. Y eso que no hemos mencionado los ministerios.
O sea, la escu√°lida pol√≠tica de ciencia y tecnolog√≠a chilena ni siquiera tiene alg√ļn tipo de unidad que le d√© sentido. As√≠ es que sus iniciativas est√°n tan desordenadas como lo estar√≠a una biblioteca administrada por el demonio de Tasmania (aunque la leche de demonia podr√≠a sernos √ļtil para combatir la resistencia de bacterias)
¬ęBueno¬Ľ, se dir√° usted, ¬ę¬Ņy eso a m√≠ qu√© me importa? ¬ŅPor qu√© deber√≠an pasarle m√°s plata del 19% adicional que le cargan al pan para darle en el gusto a un pu√Īado de hombres y mujeres jugando en sus laboratorios? ¬ŅPor qu√© hacer ciencia en Chile, si todos los avances tecnol√≥gicos, m√©dicos y lo que sea se hacen en pa√≠ses desarrollados? Y, por √ļltimo, si van a financiar a esos holgazanes con mis impuestos, ¬Ņno deber√≠a la gente decirle que investiguen para hacer cosas √ļtiles, como acabar con la delincuencia o los terremotos?¬Ľ.
Precisamente, esas son algunas de las preguntas fundamentales que cruzan todo el libro de Astudillo. ¬ŅDebe la sociedad financiar la labor cient√≠fica? Y, si la financia, ¬Ņdebe orientarla hacia lo que considera mejor?

Est√ļpido, mi ciencia, idiota

El autor quizás le suene porque es uno de los fundadores de + Ciencia Para Chile, movimiento creado en 2010 que busca, entre otros objetivos, que el Estado cree un Ministerio de Ciencia y Tecnología. El movimiento ha sido muy crítico con las políticas en ciencia y tecnología, y ha tratado de influir en ellas exponiendo en el Congreso Nacional y formando parte de comisiones asesoras presidenciales, entre otras acciones.
Astudillo aboga tambi√©n por las y los j√≥venes que intentan iniciar su carrera en la investigaci√≥n cient√≠fica luego de terminar su doctorado a trav√©s del programa Becas Chile y Becas Nacionales. Este programa exige que las personas becadas (tanto en Chile como en el extranjero) se queden en nuestro pa√≠s¬†algunos a√Īos luego de terminar sus estudios. Sin embargo, la baja inversi√≥n en ciencia, lo limitado de las plazas acad√©micas en las universidades y el casi nulo inter√©s de las empresas privadas para contratar doctores es un c√≥ctel nefasto que favorece la cesant√≠a de j√≥venes con talento, o que les empuja a no cumplir con su parte del trato y quedarse en el pa√≠s donde hicieron su doctorado. Y es algo entendible: si usted hizo un doctorado en ingenier√≠a aeroespacial y le ofrecen trabajo en la NASA, ¬Ņpor qu√© regresar√≠a a Chile? ¬ŅPara fabricar cohetes con p√≥lvora y papel de aluminio?
Todos estos son problemas de dise√Īo de las pol√≠ticas p√ļblicas en ciencia y de las incontables instituciones, planes y programas desperdigados al menos en cuatro ministerios distintos. Cada ministerio tiene su propia visi√≥n de lo que deber√≠a hacer la ciencia y c√≥mo debe organizarse. Y lo m√°s bizarro de todo es que en la historia reciente la comunidad cient√≠fica ha estado pr√°cticamente ausente del dise√Īo de estas pol√≠ticas p√ļblicas. O sea, son precisamente las y los cient√≠ficos quienes menos han intervenido en la institucionalidad de la ciencia en Chile, al menos desde el regreso de la democracia.
Entonces, ¬Ņqui√©nes la han construido?
Los villanos principales del libro de Astudillo: los economistas.

La ciencia quiere ser libre como el viento

Si tuvi√©ramos que decir cu√°les son los grupos m√°s influyente en las pol√≠ticas p√ļblicas chilenas desde la d√©cada del 2000, no cabe duda de que Expansiva estar√≠a en los primeros lugares (si es que no se encuentra sentado en el trono). Los miembros de este think tank de la ex Concertaci√≥n impulsaron¬†la idea de que la ciencia no se preocupaba de investigar los problemas esenciales del pa√≠s, postulando que sus esfuerzos deb√≠an tener justificaci√≥n econ√≥mica y estar orientados a aumentar la productividad. Algo que puede sonar perfectamente sensato... para quienes no entienden c√≥mo funciona la investigaci√≥n cient√≠fica.
Volvamos atr√°s en el tiempo.
En 1970, una monja radicada en Zambia, la hermana Mary Jucunda, le escribi√≥ una carta a uno de los directores cient√≠ficos de la NASA. La monja no pod√≠a entender que Estados Unidos gastara miles de millones de d√≥lares en un programa de exploraci√≥n espacial mientras tantos ni√Īos mueren de hambre en este planeta. Cuenta la historia que este hombre, el doctor Ernst Stuhlinger, le respondi√≥ con una carta que se ha convertido en una apolog√≠a a la labor de la ciencia (le invitamos a leer la carta completa aqu√≠).
Stuhlinger recuerda, por ejemplo, que el descubrimiento de las bacterias y la forma en que se transmiten las enfermedades fue realizado por personas ¬ęociosas¬Ľ que se dedicaban a jugar con un aparato √≥ptico llamado microscopio. Que una producci√≥n de alimentos mayor y m√°s eficiente ha sido posible gracias a la investigaci√≥n en agricultura. Y podr√≠amos agregar que, hoy en d√≠a, la investigaci√≥n en gen√©tica ha permitido desarrollar productos agr√≠colas m√°s resistentes a las plagas, las sequ√≠as y las heladas, lo que nos da una pieza adicional para resolver el rompecabezas del hambre mundial.
¬ęBueno¬Ľ, se dir√° usted, ¬ęentonces financien la ciencia, pero que se dediquen a cosas √ļtiles para la humanidad¬Ľ. El problema es que esto asume que la ciencia es como esos programas de televisi√≥n en que al participante le hacen escoger entre un auto cero kil√≥metros, un malet√≠n de billetes, o lo que esconde el animador en su bolsillo. En la investigaci√≥n cient√≠fica, para alcanzar el ¬ęauto¬Ľ el grupo de investigadores (porque pr√°cticamente siempre trabajan en equipo) debe sortear un mont√≥n de obst√°culos, responder incontables preguntas, realizar experimento tras experimento y, para cuando acaben, quiz√°s ni siquiera encuentren un auto, sino una caja llena de diarios viejos. Por otra parte, si investigan ¬ęlo que el animador tiene en su bolsillo¬Ľ, quiz√°s encuentren una roca. Pero si la investigan con microscopios, la rompen, la hacen hervir y la hacen pasar por mil procesos distintos, podr√≠an de pronto descubrir un material que emite un tipo de energ√≠a que no entienden bien, pero que podr√≠a revolucionar el mundo (algo as√≠ le pas√≥ a Marie Curie).
La ciencia no son puertas cerradas que esconden premios, ni tampoco un cuerpo de conocimientos. Carl Sagan afirma que ¬ęla ciencia es una manera de pensar¬Ľ, mientras que Isaac Asimov dice que ¬ęla ciencia es un mecanismo [...]. Es un sistema para testear nuestros pensamientos contra el universo y ver si calzan¬Ľ (ambas citas han sido extra√≠das de la p√°gina 19 del libro de Astudillo). Y, podr√≠amos agregar, la ciencia est√° impulsada por la curiosidad humana: el anhelo de saber qu√© hay m√°s all√° de aquella colina, c√≥mo es el clima de Marte, cu√°l es el origen de la vida...

Preguntas que abren otras preguntas

La ciencia funciona haci√©ndose preguntas sobre el mundo y luego aplicando el m√©todo cient√≠fico para responderlas. Sin embargo, ocurre muy seguido que el cient√≠fico o cient√≠fica descubre cosas que no estaba buscando. As√≠, por ejemplo, la computaci√≥n moderna le debe much√≠simo a la exploraci√≥n espacial, que deb√≠a desarrollar tecnolog√≠a peque√Īa, liviana y cada vez m√°s potente para mejorar las computadoras de navegaci√≥n de las naves espaciales, los sat√©lites y las sondas autom√°ticas que exploran nuestro sistema solar. La medicina le debe much√≠simo tambi√©n a la f√≠sica: las m√°quinas de rayos X, la resonancia magn√©tica y muchos otros implementos m√©dicos jam√°s habr√≠an sido desarrollados s√≥lo por la medicina.
Sin embargo, a estos resultados se puede llegar recorriendo distintos caminos. Utilizando clasificaciones de uso habitual en el √ļltimo tiempo, Astudillo menciona¬†dos ¬ętipos¬Ľ de ciencia de acuerdo al objetivo que las impulsa: 1) ¬ęciencia motivada por curiosidad¬Ľ, en la que el investigador o investigadora decide explorar un tema de su inter√©s y ver qu√© descubre; y 2) ¬ęciencia orientada por misi√≥n¬Ľ, en la que son agentes externos los que proponen el tema a investigar con el fin de resolver un aspecto espec√≠fico del problema.
Astudillo tambi√©n explica que la ciencia se puede clasificar como ¬ęciencia b√°sica¬Ľ (destinada a generar conocimiento fundamental) y ¬ęciencia aplicada¬Ľ (que busca generar soluciones aplicadas a un determinado problema).
Por supuesto, estas clasificaciones son modelos sencillos para entender procesos complejos. Y, adem√°s, son combinables. O sea, se puede hacer ciencia b√°sica por misi√≥n o por curiosidad, y lo mismo con la ciencia aplicada. Todos estos tipos de ciencia e investigaci√≥n son necesarios en la sociedad: no es evidente que alguno sea m√°s ¬ęefectivo¬Ľ o m√°s ¬ębeneficioso¬Ľ que el otro. Y, por lo tanto, todos deber√≠an ser incentivados.
Pero, de cualquier forma, la ciencia, cuando obtiene resultados, beneficia a la sociedad entera en forma mucho mayor a la inversión que se hizo en ella, aunque su impacto es difícil de cuantificar (2). Es decir, la ciencia genera bienestar y riqueza... Aunque es cierto que también genera problemas (contaminación, bacterias resistentes a los antibióticos...). Por suerte, muchos de estos problemas pueden solucionarse con más ciencia... Aunque ciertamente no todos.
De hecho, hay muchas complicaciones de la civilizaci√≥n que no se resuelven s√≥lo con ciencia, y el mismo Stuhlinger lo reconoce. Por ejemplo, y siguiendo con el ejemplo del hambre en el mundo, ¬Ņc√≥mo se sentir√≠a el gobierno y la poblaci√≥n de un pa√≠s peque√Īo si un pa√≠s grande y poderoso (que ha desarrollado magn√≠ficas t√©cnicas para producir mucho alimento no perecible de buena calidad) enviara enormes cargamentos de comida? ¬ŅNo lo ver√≠an como una amenaza a su soberan√≠a o se sentir√≠an obligados a dar algo a cambio? ¬ŅQu√© pasar√≠a si la elite del peque√Īo pa√≠s decide no darle la comida a su pueblo, sino venderla, marginando aun m√°s a la gente pobre? ¬ŅQu√© pasa si lo cambian por armas para enfrentar una guerra civil?
Pero, volviendo a lo nuestro, existen distintos tipos de ciencia y distintos objetivos para orientar la misma. Y, como todos son importantes, Astudillo plantea que resultaría contraproducente impulsar sólo algunos y menospreciar los otros.
As√≠ es que no, economistas. Mejor v√°yanse para la casa y d√©jenle las pol√≠ticas p√ļblicas en ciencia a quienes saben hacerlas, como... como...
*Pasa una planta rodadora*

La revolución de las probetas

Ese es otro de los problemas que identifica Astudillo: no hay muchas personas capacitadas ni interesadas en elaborar estas pol√≠ticas p√ļblicas.
¬ę¬ŅY los cient√≠ficos?¬Ľ, se preguntar√° usted.
Bueno, están bien ocupados. Haciendo investigación científica.
La l√≥gica de la productividad ha permeado tanto en la comunidad cient√≠fica, que lo √ļnico que cuenta para ellos y ellas es la cantidad de art√≠culos que publican y la cantidad de inventos que patentan(3). Involucrarse en divulgaci√≥n cient√≠fica, en el desarrollo de pol√≠ticas p√ļblicas o incluso dedicarle tiempo a perfeccionar las habilidades de docencia universitaria es visto como un suicidio acad√©mico o, en el mejor de los casos, como una p√©rdida de tiempo. De acuerdo a Astudillo, tampoco ayuda el hecho de que la comunidad cient√≠fica se muestra poco unida e incapaz de trabajar en conjunto para ordenar un poco esta situaci√≥n.
Sin instituciones orientadas a apoyar el trabajo de la ciencia, resulta dif√≠cil hacer ciencia de calidad. Pero para tener instituciones, se necesitan recursos. Para tener mayores recursos, las autoridades pol√≠ticas y la poblaci√≥n deben saber lo importante que es la inversi√≥n en ciencia. Digamos que, hoy en d√≠a, se puede justificar aumentos en el presupuesto de la previsi√≥n social, de la educaci√≥n, de la salud y hasta en la ¬ęlucha contra la delincuencia¬Ľ, pero la ciencia no parece un asunto prioritario para la ciudadan√≠a.
Astudillo plantea entonces la necesidad de que la comunidad cient√≠fica no s√≥lo se involucre en pol√≠tica, sino tambi√©n en la divulgaci√≥n de la ciencia. Mostrar los descubrimientos e inventos que se realizan en Chile, desbancar a los charlatanes y chapuceros que se han tomado los medios de comunicaci√≥n y que provocan confusi√≥n, haci√©ndole creer a la gente que se pueden predecir los terremotos o que las vacunas son da√Īinas. ¬ŅQui√©nes son m√°s conocidos en Chile? ¬ŅLos premios nacionales en ciencia o los astr√≥logos y tarotistas de turno?
Por estas y otras muchas razones, le recomendamos leer Manifiesto por la ciencia. El ensayo, adem√°s de desarrollar todos estos temas mucho mejor de lo que podemos hacerlo en un comentario como este, es un fascinante recuento de la historia de las pol√≠ticas p√ļblicas en ciencia. Tambi√©n explica en profundidad c√≥mo funciona la investigaci√≥n, cu√°ntas personas (adem√°s de las cient√≠ficas y cient√≠ficos) trabajan en √°mbitos asociados a la ciencia y por qu√© la comunidad cient√≠fica y la ciudadan√≠a entera no puede quedarse ajena a este debate. Un debate que, esperamos, cobre cada vez m√°s fuerza en el futuro pr√≥ximo.

Manifiesto por la ciencia

Manifiesto por la ciencia. Un nuevo relato para la ciencia en Chile
Editorial Catalonia y Editorial Ciencia & Vida
Santiago de Chile
183 p√°ginas

Referencias

[1] Arturo Quirantes. ¬ŅPor qu√© explorar el espacio? ‚Äď Carta traducida de la original de Ernst Stuhlinger [Internet]. Naukas. 2012. Disponible en: http://naukas.com/2012/08/08/por-que-explorar-el-espacio-carta-traducida-de-la-original-de-ernst-stuhlinger/
[2] Chile. Ciencia y tecnolog√≠a en Chile: ¬Ņpara qu√©? [Internet]. Providencia, Santiago: Comisi√≥n Nacional de Investigaci√≥n Cient√≠fica y Tecnol√≥gica; 2010. 127 p. Disponible en: http://www.conicyt.cl/wp-content/uploads/2012/07/CyTConicytparaque.pdf
[3] Seema Rawat, Sanjay Meena. Publish or perish: Where are we heading? J Res Med Sci. febrero de 2014;19(2):87‚Äď9.