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Kraftwerk, tecnología y música

Autor
Categoría
Arteimerosal
Tecnología
Fecha de Publicación
2016/11/30
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Soester, Alemania, 1970. Los asistentes están algo desconcertados: se escucha un sonido grave que se alarga y se alarga, que proviene de un extraño cilindro con un teclado. Alguien pifia. Luego le acompaña el compás de una batería, mientras alguien entre el público hace sonar un silbato (con esto, podemos concluir que los silbatos y la música electrónica han estado unidos desde el comienzo: Colectivo Euphoria, te pensamos). Se trata de Kraftwerk, presentando su primer concierto en vivo.
Santiago de Chile, 2016. Los asistentes están expectantes y casi tan apretados como si estuviesen en el metro a hora punta (DG Medios y la sobreventa). En sus rostros, todos lucen unos lentes 3D (una de nosotras usa dos: los ópticos y los 3D; poco glamoroso, pero necesario). En el escenario, cuatro músicos y una gran pantalla. Se oyen los primeros compases de «Numbers», los números vuelan fuera de la pantalla e, instintivamente, tratamos de tocarlos. Una emoción infantil se apodera de todos nosotros y no se pueden evitar exclamaciones como «ohhh», «guauu», «¡la raja!».
Es Kraftwerk y está presentando el primer concierto de música 3D en Chile.
Durante la noche disfrutamos de sus clásicos «Autobahn», «Computer World», «Man Machine» y «We Are the Robots», entre muchos otros que no podían faltar. Todo acompañado con imágenes en 3D y un público que disfrutaba de una experiencia que mezclaba la música con juegos tecnológicos.
Uno de los momentos memorables fue cuando tocaron «Spacelab» y disfrutamos soñando con ser astronautas... Al menos por un rato.
Pero, ¿de dónde vienen estos alemanes bizarros, que se parecen a los Maestros de la Robotecnia?
Protocultura musical.
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La música es ciencia

Los sonidos son vibración, ondas, resonancia... La música siempre ha estado vinculada a la tecnología; la búsqueda de nuevos sonidos ha permitido que músicos se conviertan en ingenieros e ingenieros en músicos. Esta antigua alianza se hace aún más patente en Kraftwerk que, desde los años 1970, ha aportado al desarrollo de tecnologías vinculadas al sonido.
Como muchos sabrán, a estos alemanes se les considera los padres de la música electrónica. Su influencia se despliega como un árbol genealógico, llegando inclusive al hiphop y el postpunk. La historia cuenta que Ralf Hutter y Florian Schneider Esleben, dos jóvenes que habían estudiado música clásica, querían crear un sonido completamente electrónico, pero no tenían los medios económicos para poder adquirir un equipo digno de sus aspiraciones. Entonces, Ralf y Florian improvisaron técnicas y construyeron por su cuenta todos los instrumentos que requerían (1).
Lo que empezó como una necesidad acabó convirtiéndose en su sello: a lo largo de su carrera, Kraftwerk ha empujado los límites de la tecnología de la música con algunas innovaciones notables hechas a su medida. Por ejemplo, el grupo siempre ha percibido su Estudio Klang Kling  como un instrumento de música compleja, así como un laboratorio de sonido. Florian Schneider, en particular, desarrolló una fascinación por la tecnología de la música, por lo que los aspectos técnicos de la generación de sonido y la grabación se convirtieron gradualmente en sus principales campos de actividad dentro de la banda. Alexei Monroe señaló que los Kraftwerk «fueron los primeros artistas de éxito en incorporar representaciones de sonidos industriales en el ambiente no académico».
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We are Robots

Ralf Hutter y Florian Schneider, a través de los años, patentaron todos sus desarrollos en música electrónica. Filtros de voz como el Robovox, baterías electrónicas, diversos secuenciadores como el Synthanorma y hasta la app para móviles Kling Klang Machine No1 (lanzada en 2011), que genera música algorítmicamente y a voluntad del usuario. Lo que, según las malas lenguas, los ha vuelto muy, muy ricos.
Vocoder de principios de 1970, hecha a la medida para Kraftwerk
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Entre sus inventos más reconocidos se encuentra una batería electrónica con paneles sensores, que fue presentada en julio de 1975 y aceptada en junio de 1977. Esta debe ser golpeada con baquetas de metal conectadas al dispositivo para completar un circuito que desencadena sonidos de percusión sintético analógicos (¡analógicos!). La banda presentó por primera vez en público este dispositivo en 1973, en un programa de televisión alemán.
En 1976, Hütter y Schneider crearon el «Synthesizerstudio Bonn, Matten y Wiechers» con el fin de diseñar y construir el Synthanorma Sequenzer con Intervallomat. Se trata de un sistema paso secuenciador de 4 × 8/2 × 16/1 × 32 con algunas características que los productos comerciales no podían proporcionar en ese momento. El secuenciador de música fue utilizado por la banda por primera vez para el control de las fuentes electrónicas y la creación del sonido rítmico del álbum Trans-Europe Express.

La cinética

Los espectáculos de Kraftwerk están basados en conceptos dinámicos. El movimiento es una de sus grandes obsesiones, pero el movimiento asociado a conceptos gráficos cargados de épica o nostalgia, como los trenes, las bicicletas o los autos.
Algunos asistentes al concierto del sábado 26 de noviembre lo describieron como una experiencia de arte cinético  y no podemos estar más de acuerdo con ello: Kraftwerk en 3D fue un viaje por el arte, la ciencia y la tecnología.
¿Qué nos depara esta alianza entre música y tecnología en el futuro? Dejemos esa pregunta abierta para un próximo Artimerosal.

Referencias

1.
Erlantz Bikendi Gonzalez. Kraftwerk [Internet]. Historias de Rock. Disponible en: http://historiasderock.es.tl/Kraftwerk.htm