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Hasta que choque el hueso: ¬Ņqu√© pas√≥ con nuestro baculum?

Autor
Fecha de Publicación
2016/12/15
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Estuvimos casi media hora pensando en c√≥mo partir este post sin parecer vulgares (o sin parecer que somos parte de la Asexma). Porque es un tema sin duda interesante, pero que har√° sonrojar a m√°s de un conservador. Pero la pregunta es simple: ¬Ņqu√© pas√≥ con nuestro hueso peneano? ¬ŅLo ten√≠amos? En el caso del ¬ęnegro de Whatsapp¬Ľ, ¬Ņes un f√©mur?
Lo siento, no pudimos (N.d.E.: a pesar de que se lo advertimos)
Como usted ya debe saber, efectivamente el pene en los machos humanos no tiene hueso (es verdad, no insista). Sin embargo, algunos de nuestros parientes cercanos, como macacos y bonobos, s√≠ lo tienen, aunque sea peque√Īo. Recordemos que √©stos pasan gran parte del d√≠a teniendo todo tipo de relaciones sexuales. ¬ŅPodr√≠a haber alguna relaci√≥n?
Este simp√°tico y juguet√≥n huesito es conocido en el mundo de las ciencias como ¬ęb√°culo¬Ľ, ¬ębaculum¬Ľ o simplemente ¬ęhueso peneano¬Ľ.
Pero vamos con algunos datos interesantes sobre el b√°culo (1313). Este hueso es considerado como ¬ęel m√°s diverso de todos los huesos¬Ľ [1], ya que presenta una enorme variedad de¬†tama√Īos, formas, ancho, largo, etc. en aquellos mam√≠feros que lo poseen [2].
Baculum de un macaco japon√©s o de cara roja:Macaca fuscata . No se nos ocurri√≥ ning√ļn chiste.
Algo relevante al respecto es que el b√°culo no se encuentra de forma uniforme entre los mam√≠feros.¬†De hecho, s√≥lo es posible encontrarlo en 8 √≥rdenes: Afrosoricida (tenrecs y topos dorados), Carnivora (osos, c√°nidos, felinos, etc), Chiroptera (murci√©lagos), Dermoptera (lemures voladores), Erinaceomorpha (erizos de tierra), Primates (gorilas, orangutanes, bonobos y quienes escriben), Rodentia (ratones, hamsters, etc.) y Soricomporpha (musara√Īas, t√°lpidos, solenodones, etc.) [3,4].¬†Recientemente se ha descubierto a un lagomorfo (como los conejos) que tambi√©n posee un peque√Īo b√°culo [5], a pesar de que en este orden no hab√≠a sido descrito previamente. Esto sugiere que la presencia de este hueso es mucho m√°s prevalente entre los mam√≠feros de lo que pens√°bamos.
Como usted puede imaginar, dentro de todos estos órdenes en donde se ha descrito la presencia del báculo hay, por cierto, excepciones. Por ejemplo, dentro de los primates, los tarsios (Tarsiidae), algunos monos del nuevo mundo (Platyrrhines) y, por supuesto, nosotros los humanos, carecemos de tal hueso.
Una de las hipótesis que se han propuesto para las grandes variaciones morfológicas en el báculo entre los mamíferos es que esta se debe al resultado de la selección sexual (particularmente post-copulatoria). La morfología genital está sin duda expuesta a este tipo de presiones selectivas.
Cuando hay mucha competencia, todo vale.
Hay algunos estudios que sugieren que el tama√Īo del b√°culo en algunos roedores polig√°micos (Mus domesticus) es un predictor significativo del √©xito reproductivo en machos [6]. Otros estudios incluso han logrado manipular de forma experimental el b√°culo, alterando las presiones de selecci√≥n sexual en ratones. Es decir, ofreciendo a un grupo de ratones muchas hembras y otros una √ļnica hembra en ausencia de otros machos. Durante los experimentos, mientras el grupo experimental estaba luchando arduamente por poder traspasar su material gen√©tico, compitiendo con varios machos igual de capaces, sus amigos del grupo de control ya se estaban fumando un cigarro y roncando a pata suelta.
Luego de 27 generaciones, aquellas poblaciones con niveles forzosamente altos de competencia post-copulatoria (altas presiones de selección sexual), desarrollaban báculos mucho más gruesos que sus amigos a los cuales los habían forzado a la monogamia (donde la selección sexual está ausente). ¡Mirá de quién te burlaste!

¬ŅQu√© nos hace pensar esto?

Bueno, que las presiones de selecci√≥n de tipo sexual podr√≠an estar modelando no s√≥lo los tama√Īos y formas, sino la presencia/ausencia de este hueso.
Basado en esta idea, y para intentar establecer alguna hip√≥tesis acerca de por qu√© algunos primates tienen b√°culo y otros no, es en donde se encuentra emplazado el estudio recientemente publicado que hoy nos convoca: ¬Ņtendr√°n que ver nuestras estrategias copulatorias con la ausencia de b√°culo en los humanos?
Brindle y Opie [8] intentaron ¬ętrazar¬Ľ la historia evolutiva de este hueso a trav√©s del tiempo para poder reconstruir algunos estados ancestrales y tratar de¬†establecer d√≥nde y bajo qu√© condiciones perdimos esta caracter√≠stica. Algo importante, y aqu√≠ nos ponemos a hablar en jerigoncio, es que los autores quieren poner a prueba que la ¬ęhip√≥tesis de intromisi√≥n (if you know what I mean ;) ) prolongada¬Ľ, o para los amigos, qu√© tanto tiempo penetra el pene durante la c√≥pula, ser√≠a¬†un predictor para la presencia/ausencia del b√°culo a lo largo de la evoluci√≥n de los primates. Esto se basa en que la presencia de este hueso facilita intromisiones prolongadas e incrementa la proximidad al cervix, lo que¬†reduce los niveles de competencia esperm√°tica y, por lo tanto, aumenta el √©xito reproductivo.
¬ŅD√≥nde hay m√°s competencia esperm√°tica? Bueno, justamente en especies polig√°micas, donde muchos machos copulan con una misma hembra y todos esos espermatozoides de distintos machos deben competir por fecundar. Los autores se√Īalan que ¬ęla duraci√≥n de la intromisi√≥n se espera que est√© relacionada con la presencia del b√°culo en el curso de la evoluci√≥n. Especies con intromisiones prolongadas deber√≠an tener b√°culos elongados. Y, por √ļltimo, aquellos grupos en donde las presiones selectivas de tipo sexual, particularmente las post-copulatorias son altas, como aquellas especies polig√°micas, deber√≠an tener b√°culos m√°s grandes que aquellos con niveles m√°s bajos de presiones post-copulatorias¬Ľ.
Nos encantaría darle detalles de cómo lo hicieron, pero mi tío Markov es un poco tímido. Iremos directo a lo que nos interesa.
El principal resultado es que el baculum evolucion√≥ primero entre 145 y 95 millones de a√Īos atr√°s, seg√ļn los autores, lo que sugiere que estaba presente en el ancestro com√ļn de todos los primates y carn√≠voros [8]. Una de las posibles razones que proponen los autores para la p√©rdida del huesito en humanos tiene que ver justamente con las distintas pr√°cticas reproductivas: en primates, la presencia del hueso peneano estar√≠a relacionada con el incremento en la duraci√≥n de la intromisi√≥n. De hecho, los autores muestran evidencia positiva significativa para una correlaci√≥n entre la presencia del b√°culo y la duraci√≥n de la intromisi√≥n en primates [8].
En este sentido, intromisiones más largas a menudo ocurren en especies con prácticas poligámicas, como en bonobos y chimpancés, pero no en humanos. Esta estrategia implica una competencia intensa por la cópula (fecundación) y una forma de limitar el acceso de otros machos a las hembras es, justamente, acaparar: pasar más tiempo copulando con una misma hembra para que esta no esté disponible, aumentando la probabilidad de éxito de la fecundación en un ambiente competitivo. Este hueso facilita esta estrategia, apoyando el pene durante el sexo, manteniendo la uretra abierta y evitando cualquier constricción.
En humanos esto no ocurre. De hecho, hay machos que gastan muy poco tiempo en la intromisi√≥n :( (N.d.E.: =( ). Pero, si nos abstraemos de aspectos culturales del sexo y pensamos que el objetivo del var√≥n es s√≥lo eyacular dentro de la hembra para poder fecundarla y as√≠ transferir su material gen√©tico (los cient√≠ficos somos muy preco... fr√≠os... digo), podr√≠amos sugerir que los humanos tenemos tiempos de intromisi√≥n muy reducidos. Como los humanos tendemos a ser mon√≥gamos (o m√°s bien la poligamia no es tan com√ļn), la competencia post-copulatoria es muy baja, debido a que, en general, la hembra copula con un solo macho (ah√≠ hay otro tipo de competencia, basada en qu√© espermatozoide ser√° finalmente el que fecunde). De hecho, los autores se√Īalan que el hecho de que no tengamos intromisiones muy prolongadas ni competencia post-copulatoria ¬ęnos podr√≠a dar luces acerca de por qu√© el b√°culo se perdi√≥ en el linaje de los humanos¬Ľ.
Ahora, usted se preguntar√°: ¬ępero si no tenemos hueso, ¬Ņpor qu√© se fractura?¬Ľ.
Y es cierto: esto ocurre en humanos machos. Pero, m√°s que una fractura, se trata de un desgarro de los cuerpos cavernosos.
Al lector macho lo dejo con esa imagen mental. La lectora hembra, si lo desea, puede obviar ese cuadro (o reírse de él).

Referencias

1.- ¬†Patterson BD, Thaeler CS. 1982 The mammalian baculum: hypotheses on the nature of bacular variability. J. Mammal. 63, 1‚Äď15. (doi:10.1890)
2.- ¬†Eberhard W. 1993 Evaluating models of sexual selection: genitalia as a test case. Am. Nat. 142, 564‚Äď 571. (doi:10.1086/285556)
3.- Perrin WF, Wursig B, Thewissen JGM (eds). 2009 Encyclopaedia of marine mammals, 2nd edn. London, UK: Academic Press.
4.-Martin RD. 2007 The evolution of human reproduction: a primatological perspective. Yearb. Phys. Anthropol. 50, 59 ‚Äď 84. (doi:10.1002/ ajpa.20734)
6.- Stockley P, Ramm SA, Sherborne AL, Thom MDF, Paterson S, Hurst JL. 2013 Baculum morphology predicts reproductive success of male house mice under sexual selection. BMC Biol. 11, 66. (doi:10. 1186/1741-7007-11-66)
7.- Simmons LW, Firman RC. 2013 Experimental evidence for the evolution of the mammalian baculum by sexual selection. Evolution 68, 276 ‚Äď 283. (doi:10.1111/evo.12229) 9. Harcourt AH, Harvey PH, Larson SG, Sh
8.- Matilda Brindle and Christopher Opie, 2016. Postcopulatory sexual selection influences baculum evolution in primates and carnivores. Proceeding of the Royal Society B. 283: 20161736.