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Greta Thunberg y el fin de los eufemismos

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Fecha de Publicación
2019/03/15
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En 1995, hace 24 a√Īos, miles de j√≥venes protestaban en Chile por un evento que ocurrir√≠a a miles de kil√≥metros de distancia. Ese a√Īo, Francia proyectaba realizar pruebas nucleares en el Atol√≥n de Mururoa en la Polinesia Francesa.
La sola idea de ver en vivo y en directo la f√ļngica explosi√≥n en medio del Oc√©ano Pac√≠fico era aterradora. Pese a las protestas en todo el mundo, Francia incluida, la prueba se hizo de todas formas. Chile, en particular, fue uno de los pa√≠ses m√°s activos: para muchos, fue la primera protesta postdictadura.
De hecho, Chile es un país en el que las protestas por la protección del medio ambiente movilizan a mucha gente: Hidroaysén, los glaciares amenazados por Barrick Gold, los proyectos mineros en el Parque Nacional Lauca, las centrales termoeléctricas, las centrales hidroeléctricas Ralco y Alto Maipo...
Pero el desafío que enfrentamos hoy es mucho mayor. No es algo que afecte solo a Chile, no es un problema de una corporación minera, de una empresa forestal, de algunas salmoneras o siquiera de un gobierno. Es el sistema económico mundial, la forma de entender la riqueza y hasta nuestra vida diaria lo que nos está matando. No solo a los seres humanos, sino a miles de especies en el planeta.
No es exageración: nuestra civilización está a punto de colapsar y actuamos como si no pasara nada. Como si el agua dulce, las tierras cultivables, los peces y los bosques fuesen recursos infinitos.
Cada d√≠a, nos levantamos a hacer nuestra rutina comport√°ndonos como si todo fuese a seguir igual ma√Īana. Como si siempre hubiese existido la Coca-Cola, la miner√≠a a gran escala, los computadores y las casi infinitas variedades de comidas que se pueden encontrar en restoranes y supermercados. Y actuamos como si todo esto fuese a continuar as√≠, para siempre.
Nada m√°s lejos de la realidad.
Muchos ni√Īos, ni√Īas y j√≥venes de hoy son mucho m√°s conscientes de lo que est√° en juego. Saben que el mundo actual se parece m√°s a una pel√≠cula de terror que a una publicidad de un mall. Los bosques est√°n siendo destruidos en masa o se est√°n quemando en incendios monstruosos que ni una flotilla de ¬ęsupertankers¬Ľ podr√≠a apagar. Los insectos est√°n desapareciendo. Los arrecifes de coral est√°n muriendo. No hay playa que no tenga basura de alg√ļn tipo ‚ÄĒincluso lugares tan remotos como las islas Azores en el Oc√©ano Atl√°ntico o Rapa Nui, a miles de kil√≥metros de cualquier continente, reciben toneladas de desperdicios pl√°sticos‚ÄĒ.
La globalizaci√≥n no significa solo outsourcing, televisores de √ļltima generaci√≥n a precios bajos y Amazon a domicilio: la rapi√Īa medioambiental y los desechos son un subproducto de la industrializaci√≥n. Son requisitos de esta.
La pésima gestión de desechos (en los que se incluye también los gases de efecto invernadero) en los países industrializados (y los no tan industrializados) ha reducido enormemente la biodiversidad mundial. Se han perdido especies emblemáticas y muchas otras que ni siquiera alcanzamos a describir.
La fragmentaci√≥n del h√°bitat y las pr√°cticas asociadas a la industrializaci√≥n nos est√°n asfixiando. La desigualdad hace que los m√°s pobres (no solo los pa√≠ses, sino tambi√©n las zonas m√°s pobres de pa√≠ses ricos), mujeres y ni√Īos sean los m√°s afectados por el cambio clim√°tico y los desechos.
En pa√≠ses como Chile, donde el modelo econ√≥mico depende √≠ntimamente de la extracci√≥n indiscriminada de los recursos naturales, no hay casi esperanzas. ¬ŅC√≥mo se puede regular una industria cuyo esp√≠ritu es la destrucci√≥n del ecosistema? Toda acci√≥n de mitigaci√≥n del impacto de la miner√≠a o de la industria forestal es loable, pero sigue siendo eso: mitigaci√≥n.
Basta ver los efectos en las cuencas h√≠dricas en el norte debido a la miner√≠a a gran escala y a la producci√≥n de litio, el recambio de cerros milenarios por tranques de relaves, la epidemia de balsas jaulas con salmones hacinados revueltos en antibi√≥ticos en lagos y mares del sur o la marea de pesticidas y carbono en el centro del pa√≠s. Todo eso sumado a los desastrosos efectos del cambio clim√°tico ‚ÄĒcada vez m√°s cotidianos‚ÄĒ delinean un panorama que podr√≠a ser catalogado como ¬ędantesco¬Ľ si el periodismo no hubiese abusado del concepto hasta despojarlo de todo significado.
La producción de CO2, el principal gas de efecto invernadero y el villano principal del calentamiento global, no se detiene. Pese a que existen acuerdos y tratados que buscan disminuir las emisiones, este no ha sido un tema que se haya tomado en serio: hay líderes mundiales que niegan la existencia del cambio climático o solo se preocupan por el impacto en la productividad que tendría enfrentar el tema con seriedad.
Generalmente, cuando se habla de cambio clim√°tico o efectos en el ambiente, el lenguaje es muy condescendiente, est√° lleno de eufemismos. Los t√©rminos son neutrales y tienden a bajar el perfil de los hechos. Podr√≠amos dejar de hablar de ¬ęcambio clim√°tico¬Ľ y decir, en cambio, ¬ęcaos clim√°tico¬Ľ o ¬ęruptura clim√°tica¬Ľ. No son t√©rminos exagerados: los efectos que est√° teniendo el aumento de la temperatura global pueden conducir a una extinci√≥n masiva de especies, tal como ocurri√≥ hacia el final del periodo P√©rmico. Hablar de ¬ęescepticismo hacia el cambio clim√°tico¬Ľ suaviza en exceso la situaci√≥n: alguien que se reh√ļsa a creer en las evidencias del desastre que se viene no es un esc√©ptico, es un negacionista.
Propuesta de cambios en conceptos relacionados con el calentamiento global para dar cuenta de lo urgente que es reaccionar. El lenguaje crea realidad. Fuente: @GeorgeMonbiot

Y esa es la voz que trae desde la diferencia Greta Thunberg.

El 20 de agosto de 2018, una ni√Īa llamada Greta Thunberg comenz√≥ su protesta contra el cambio clim√°tico. Se sienta fuera del parlamento sueco todos los viernes (#FridaysForFuture) con un cartel que dice: ¬ęSkolstrejk f√∂r Klimatet¬Ľ (¬ęprotesta escolar por el clima¬Ľ). De a poco, sus compa√Īeros de colegio y de ciudad se fueron sumando y as√≠, como una congregaci√≥n de gaviotas en el mar, fueron ellos, los m√°s j√≥venes del planeta, los que salieron a la calle.
Actualmente, las protestas de los viernes son frecuentes en Londres, Berlín, Sydney, París y cientos de ciudades más.
Protestas de los viernes desde agosto del 2018. La marcha de este 15 de marzo es el mayor evento contra el clima realizado a nivel mundial. Fuente: https://www.fridaysforfuture.org/events/graph
Greta Thunberg ha tenido la oportunidad de hablarles directamente a los l√≠deres mundiales, esos hombres de terno y corbata que se movilizan en aviones privados y guardan sus riquezas en para√≠sos fiscales. A los presidentes del mundo, a los que deciden d√≥nde ser√° el siguiente conflicto armado. Les habl√≥ mirando a los ojos: ¬ęI don‚Äôt want you to be hopeful. I want you to panic. I want you to feel the fear I feel every day. And then I want you to act¬Ľ (¬ęNo quiero que sean optimistas. Quiero que entren en p√°nico. Quiero que sientan el miedo que yo siento todos los d√≠as. Y luego quiero que act√ļen¬Ľ).
En su discurso en la Conferencia COP24 de Cambio Clim√°tico de la ONU (la misma que se realizar√° en Chile en Diciembre de 2019), Greta Thunberg dijo: ¬ęWe cannot solve a crisis without treating it as a crisis. We need to keep the fossil fuels in the ground, and we need to focus on equity¬Ľ (¬ęNo podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis. Necesitamos mantener los combustibles f√≥siles bajo tierra y necesitamos enfocarnos en la equidad¬Ľ).
Ya no hay tiempo. Se acabó.
Su voz ha sido tan profunda que ha movilizado a millones de personas en todo el mundo. Este 15 de marzo, se realiza una marcha mundial en contra del cambio climático, un evento inédito cuya mayor artífice es, sin duda, Greta.
Su revoluci√≥n (porque eso es), hizo que se le otorgara el galard√≥n de la mujer del a√Īo en Suecia. Recientemente, ha sido propuesta como candidata a recibir el Premio Nobel de la Paz. Greta, una joven de 16 a√Īos que tiene trastorno del espectro autista, mutismo selectivo y sufri√≥ depresi√≥n hace unos a√Īos, asegura que esta protesta ha sido su terapia. Ella dice: ¬ęMe siento con m√°s energ√≠a, m√°s feliz, puedo tener algo que tiene sentido, algo que hacer¬Ľ. Quiz√°s ese haya sido el empuj√≥n para que muchos levanten su mirada hacia el horizonte y, con una lucidez ind√≥mita, hoy salgan a las calles.
Greta Thunberg en Estocolmo, Suecia.

Discurso de Greta Thunberg en COP24, Polonia, Diciembre 2018

Mi nombre es Greta Thunberg. Tengo quince a√Īos. Soy de Suecia. Hablo en representaci√≥n de ¬ęClimate Justice Now¬Ľ. Mucha gente dice que Suecia es un pa√≠s muy peque√Īo y que no importa mucho lo que hagamos. Pero he aprendido que nunca eres lo suficientemente peque√Īo como para no poder hacer una diferencia. Y si unos pocos ni√Īos pueden aparecer en titulares alrededor del mundo solamente por faltar a clases, imagina lo que podr√≠amos hacer todos juntos si realmente nos lo propusi√©ramos. Pero, para hacer eso, tenemos que hablar fuerte y claro, sin importar lo inc√≥modo que pueda ser lo que tengamos que decir. Ustedes solamente hablan de ¬ęcrecimiento econ√≥mico verde eterno¬Ľ porque tienen demasiado miedo de ser impopulares. Solo hablan de avanzar con las mismas malas ideas que nos han llevado a este desastre, incluso cuando la √ļnica opci√≥n sensata que va quedando es apretar el freno de emergencia. Ustedes no son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son: hasta ese problema nos lo dejan a nosotros, los ni√Īos. Pero a m√≠ no me interesa la popularidad. Me interesa la justicia clim√°tica y el planeta viviente. Nuestra civilizaci√≥n entera est√° siendo sacrificada para que un n√ļmero muy peque√Īo de personas puedan seguir ganando cantidades enormes de dinero. Nuestra bi√≥sfera est√° siendo sacrificada para que gente rica en pa√≠ses como el m√≠o viva llena de lujos. Los sufrimientos de muchos pagan los lujos de unos pocos. En el a√Īo 2078, voy a celebrar mi cumplea√Īos n√ļmero 75. Si tengo hijos, quiz√°s pasen ese d√≠a conmigo. Quiz√°s me pregunten por ustedes. Quiz√°s me pregunten por qu√© ustedes no hicieron nada cuando todav√≠a hab√≠a tiempo para actuar. Ustedes dicen que aman a sus hijos por sobre todas las cosas y aun as√≠ est√°n rob√°ndoles su futuro frente a sus propios ojos. Hasta que no comiencen a enfocarse en lo que de verdad hay que hacer en vez de en lo que es pol√≠ticamente factible, no habr√° esperanzas. No podemos solucionar una crisis si no la tratamos como si fuera una crisis. Debemos mantener los combustibles f√≥siles bajo tierra y necesitamos enfocarnos en la equidad. Y si no es posible encontrar soluciones usando las reglas del sistema, quiz√°s es porque el mismo sistema es el que debe ser cambiado. No hemos venido ac√° a rogarle a los l√≠deres mundiales. Nos han ignorado en el pasado y nos ignorar√°n de nuevo. Se nos han agotado las excusas y se nos est√° agotando el tiempo. Hemos venido ac√° a hacerles saber que el cambio va a venir, qui√©ranlo o no. El verdadero poder pertenece al pueblo. Gracias.
¬ŅQu√© nos queda por hacer? Mucho. Actuar y ahora. Nuestras ni√Īas, ni√Īos y j√≥venes ya lo est√°n haciendo y cuando les toque ser adultos y tomar decisiones ya no quedar√° planeta que proteger.