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Greenpeace, o cuando el activismo se disfraza de ciencia

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Fecha de Publicación
2016/09/08
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11/09/2016: Se ajusta el análisis a partir de la liberación del anexo metodológico del informe revisado inicialmente. También se ajustan las conclusiones de este post.
La crisis socioambiental que afectó Chiloé el año 2016 fue causada por un afloramiento algal nocivo sin precedentes en muchos niveles: tanto en su extensión geográfica como en su concentración de microalgas tóxicas como en los efectos sociales que provocó.
Una floración de este tipo depende de diversos factores, entre los cuales están la radiación solar, la temperatura, la cantidad de nutrientes disponibles, el movimiento del agua, el pH, etc. Es difícil predecir cómo interactúan de forma exacta esos factores, por lo que solo fuimos capaces de percibir sus efectos a posteriori y no adelantarnos a la situación.
Diversos actores estuvieron intentando aportar desde sus trincheras para tratar de entender qué es lo que estaba pasando en la zona, algunos más mediáticos que otros, algunos más rigurosos que otros.
Uno de los actores más mediáticos fue la ONG Greenpeace, que llegó con sus banderas y sus cámaras de alta definición a constatar in-situ la catástrofe. Aseguraba ser la voz independiente que develaría el misterio, pues no responderían a ningún interés salvo a la verdad. Lamentablemente, Greenpeace no se ha caracterizado por su rigurosidad científica y el informe que ha publicado recientemente nos confirma aquello.
Este se presenta como un estudio independiente, que contradice la versión oficial y la de las comunidades científicas expertas en el tema. Es fácil entender la importancia que se le da al informe de Greenpeace: una visión disidente en este tema sería de gran utilidad para comprender el fenómeno que ocurrió y tratar de explicarlo… Siempre que el estudio esté hecho de manera seria y rigurosa, lo que en este caso simplemente no ocurre.
¿Cuál es el problema? Los datos que se presentan en este informe en su mayoría ya estaban disponibles hace cuatro meses y pertenecen a bases de datos públicas (NASA-MODIS, NOAA, etc). Aunque Greenpeace lo reconoce al inicio del informe, el problema es que estos datos son interpretados de forma errónea y antojadiza. Cada gráfico que se presenta va apoyando mágicamente su hipótesis de trabajo: las toneladas de salmones vertidas actuaron como fertilizante desatando el desastre. Si bien a nivel local este hecho pudo haber afectado, los datos que ellos mismos muestran no permiten establecer ninguna relación causal entre el vertimiento y la intensificación de las floraciones algales nocivas.
El propósito de este artículo es analizar algunos de los argumentos que presenta Greenpeace y dejar en evidencia que el informe carece de la más mínima rigurosidad que se le debe exigir a quien pretende responder una pregunta de manera científica.
Queremos dejar en claro que esto no representa una defensa al Gobierno ni a su actuar. Cabe perfectamente la posibilidad de que en el manejo de la crisis sí se hayan violado protocolos legales o haya habido un manejo imprudente a nivel social. Por supuesto, ese tipo de acciones deben ser escrutadas y analizadas por la ciudadanía. Sin embargo, estos asuntos están fuera de nuestra competencia. Nos enfocaremos especialmente en el aspecto técnico del informe de Greenpeace y queremos desarticularlo centrándonos en los principales argumentos que proponen.

Contra la corriente

Uno de los argumentos de Greenpeace es que al analizar las velocidades superficiales del mar se podría explicar cómo el vertimiento de salmones fue el hecho que desencadenó la crisis ambiental en Chiloé. Veamos qué dice el informe:
Velocidades superficiales. 11 de marzo de 2016.
«Adicionalmente, al realizar el análisis de velocidades superficiales del mar es posible observar que el desplazamiento desde el punto de vertimiento era hacia el sur y no hacia el norte. Por lo tanto, el patrón de circulación del vertido y los tiempos de resistencia de este se vieron afectados, generando que estuviesen disponibles como alimentos de las microalgas ya presentes».
Es decir, argumentan que la dirección de la corriente es hacia el sur en la zona de vertimiento. Sin embargo, a pesar de que se ven movimientos leves en esa dirección, pues la oceanografía de la zona es compleja, el propio gráfico que se presenta muestra que la dirección predominante cerca de la costa es... ¡hacia el norte! De hecho, a los 42º S (donde se ubica Chiloé) es justamente donde comienza la gran corriente de Humboldt, que recorre nuestras costas de sur a norte hasta el centro sur de Perú. Usando los mismos gráficos del informe, incluso se puede hipotetizar que es poco probable que los nutrientes producidos por los desechos del vertimiento hayan migrado hacia la costa por efecto de las corrientes.

Me sube la clorofila

Otro de los argumentos presentados por Greenpeace tiene que ver con la concentración de clorofila. Este se basa en dos puntos: el primero es que una concentración alta de clorofila indicaría la presencia de afloramientos tóxicos, o sea, marea roja. El segundo, es que la concentración alta de clorofila coincidiría exactamente con la ruta del vertimiento de salmones. Por estas dos razones, el vertimiento de los salmones habría causado el desastre ambiental.
Sin embargo, cuando se apunta a la concentración de clorofila, podemos ver que el argumento es esencialmente circular y, por tanto, inválido. El hecho de que las concentraciones de clorofila en la zona hayan sido tremendas en las fechas donde las FAN (Floraciones Algales Nocivas) llegaron a su peak es bastante obvio, pues un aumento exponencial en la productividad primaria debido al afloramiento masivo de estos organismos (son organismos fotosintéticos) conlleva un aumento en la concentración de clorofila en el medio. No aporta nada respecto a la hipótesis de trabajo.
Aun así, de forma bastante inentendible, el informe asegura que la traza de clorofila coincide con la ruta del vertimiento. Tomando en cuenta que esta floración se extendió por todo el mar exterior de Chiloé, esta traza podría coincidir prácticamente con todo lo que recorre el mar exterior...
Pero el punto más falaz es indicar que la concentración de clorofila solo fue alta en la zona de la ruta del vertimiento de salmones. Hubiera sido interesante que Greenpeace hiciera una comparación con los niveles de clorofila en otras «zonas de alta productividad» que son características de la corriente de Humboldt. Los niveles de clorofila (indicador de productividad primaria) son regularmente altos en estas zonas, lo que no implica afloramientos tóxicos. Algunos ejemplos de estas «zonas de productividad» son Punta Lengua de Vaca o Mejillones. Por lo tanto, una comparación con estas zonas de productividad podrían indicar si efectivamente los niveles de clorofila son anormalmente altos y si estos niveles se observan solo en la zona de Chiloé o solo en la ruta del vertido de salmones. Con esta información, el lector podría darse una idea de qué es alto o qué es bajo en términos de niveles de clorofila y dónde se presentan las anomalías.
Extracto informe Greenpeace.
Para estudiar este punto, podemos reconstruir los datos satelitales para esas fechas, pero vistos desde más «lejos», para ver si los efectos se presentaban solo en la zona de Chiloé o no, y comparar otras zonas fuera del área afectada. De esta forma, podríamos potencialmente establecer algún tipo de relación con las rutas de vertimiento, como sugiere el informe.
La respuesta, como muestra la siguiente figura, es que no existe dicho tipo de relación: los niveles de clorofila fueron altos hacia el norte de la zona afectada, en toda la zona del mar exterior de Chiloé y en el Golfo de Penas. Dichos niveles de clorofila solo indican una alta productividad primaria en ese período de tiempo, pero no necesariamente la presencia de marea roja. La figura corresponde a las mismas fechas que se incluyen en dicho informe (9 de marzo, anterior al vertimiento y 25 de marzo, posterior al vertimiento).
Concentración de clorofila A. 25 de marzo de 2016.
Concentración de Clorofila A. 25 de marzo de 2016.
Concentración Clorofila A. 9 de marzo de 2016. Fuente: MODIS-NASA.
Más aún, como la primera versión no incluía metodología, solo fue posible saber a través de la prensa que se hicieron muestreos de aguas siguiendo la ruta de vertimiento. Greenpeace liberó en los días posteriores aspectos metodológicos de este informe, en el cual se puede intuir un despliegue logístico importante y un manejo técnico adecuado, pero sin un diseño experimental claro. Estos muestreos mostraron, por razones obvias, niveles altísimos de toxicidad (traducido en la presencia de especies tóxicas en concentración de nutrientes). En ese sentido, si la hipótesis (o conclusión) del trabajo era que el vertido de salmones actuó como fertilizante, llama la atención que no se haya hecho un muestreo en varias zonas incluyendo un control. Un análisis comparativo incluyendo zonas fuera de la ruta de vertimiento, pero afectadas por la marea roja, hubiera sido un parámetro interesante para ver si realmente hay un efecto causal del vertimiento con la intensificación de este afloramiento. Por otra parte, los expertos no recomiendan usar este tipo de gráficos para establecer relación directa con la biomasa fitoplanctónica, debido a que de la forma en que esta es medida (se basa en la coloración del agua que el satélite detecta mediante sensores de radiación electromagnética), podría estar enmascarando sedimento de plumas de ríos, influencia de agua dulce en del mar interior (en el caso de la zona) u otras partículas.

El Niño travieso

Respecto al efecto del fenómeno de El Niño (ENSO, El Niño-Southern Oscillation), la interpretación de los datos es bastante poco rigurosa. De hecho, los autores se encargan de bajarle el perfil al efecto de un ciclo que fue tan intenso como aquel que tuvimos en 1997-1998, el más intenso de toda nuestra historia instrumental. Hacen parecer relevante el hecho de que El Niño venía a la baja en los meses de marzo-abril, lo que es evidente ya que es justamente cuando termina el ciclo para dar origen a La Niña. Fenómenos como El Niño suelen tener efectos retardados en el tiempo, por lo que esto normalmente no viene al caso. Si creen que en este caso el efecto fue inmediato, deben justificarlo o al menos respaldarlo con referencias bibiográficas adecuadas. No hicieron ninguno de los dos.
Uno de los aspectos relevantes de El Niño es el desplazamiento de aguas ecuatoriales subsuperficiales hacia el sur de los 40º S. Esta es una «vía de alto nutriente», es decir, la presencia de estas aguas aumenta de forma significativa los nutrientes disponibles para este tipo de organismos. A este fenómeno recurrente le podemos sumar otros fenómenos climáticos específicos a este año que hicieron más fuerte la marea roja: un sistema anticiclónico fortalecido y desplazado hacia al sur, particularmente durante el verano de 2016, que produjo cielos despejados y vientos en dirección al sur. Este tipo de fenómenos climáticos favorecen las llamadas «surgencias costeras», que consisten en el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes. Estas explican en parte los afloramientos masivos de algas (como por ejemplo, de aquellas tóxicas que causan las mareas rojas).
Resumamos los posibles efectos climatológicos: el verano de 2016 fue anormalmente seco para la zona (70% menos de precipitaciones que un año normal). Esto provocó que los índices de radiación aumentaran, los cuales, junto al aumento de temperatura producto de El Niño, a las «vías de alto nutriente» de origen ecuatorial y las «surgencias costeras inusuales», podrían perfectamente explicar esta floración tan intensa.
Sin embargo, en ninguna parte del informe de Greenpeace se puede ver una referencia a cualquiera de estos fenómenos.
Cuando ocurre algo de esta magnitud uno debe preguntarse ¿ocurrió antes?, ¿está ocurriendo en otra parte? Estas preguntas relevantes no son estudiadas por el informe, que solo explora a nivel local estos parámetros. Sin embargo, este ciclo de El Niño potenció anormalmente las floraciones algales nocivas a nivel global. De hecho, hay reportes de un fenómeno bastante similar en la costa este de EE. UU. a mediados de 2015, causando la mortalidad de decenas de ballenas, siendo esta marea «la mayor de su tipo jamás registrada».
Sin ir más lejos, la mortalidad de las ballenas en Aysén y las toneladas de salmones muertos en los meses previos tienen también como causa los efectos de afloramientos de diatomeas tóxicas (Pseudonitzchia y Pseudochatonella) dadas por un verano anormalmente seco, sumado a los efectos de El Niño.
Afloramientos con presencia de PSP (toxina paralizante) durante 2015-2016 y 1970-1971. Fuente: WHOI.
Estos datos indican que la arista climatológica tuvo un factor muy importante en el desastre medioambiental de Chiloé. Pero, reiterando, podemos ver que el informe de Greenpeace omite completamente el estudio de dichos factores.

Conclusión

El informe de Greenpeace incluye una precaria metodología, que fue publicada hace apenas algunos días. Cabe sospechar si se publicó como respuesta a las críticas sobre la carencia de este importante apartado en el informe inicial. No obstante, este continúa siendo un informe sin diseño experimental claro, que no explica su estrategia de análisis, sin referencias bibliográficas que apoyen sus afirmaciones (los artículos citados solo son válidos para aspectos metodológicos) y la publicación se realizó en su propia web. Es simplemente una colección de gráficos interpretados de forma sesgada en pos de una conclusión que se decidió a priori, no a posteriori como se hace regularmente en la investigación científica. Dicho en pocas palabras: el informe, de científico, no tiene nada.
Para que un informe de investigación sea válido y confiable debe exhibir justamente todo lo que Greenpeace no muestra: hipótesis de trabajo, metodología, apoyo bibliográfico, etc. Lamentablemente, esta falencia fundamental no impidió que el informe fuera difundido en varios medios de comunicación sin poner en duda su contenido en ningún momento. Esto solo da cuenta (una vez más) de la escasa preocupación periodística por chequear si las fuentes tienen el mínimo de rigurosidad antes de presentarlas como tal. Incluso, en su afán por figurar, Greenpeace fue a presentar este informe a la comunidad afectada. La gente estaba visiblemente sorprendida mientras Greenpeace les hacía creer que había sido «sacrificada» por el gobierno de turno.
Este artículo no debe leerse como una defensa al gobierno. El gobierno, con sus acciones, ha demostrado ser culpable de una incultura científica similar a la que se le adjudica a la prensa. Esto lo ha llevado continuamente a tomar decisiones erróneas y a dar pasos en falso en temas que tienen un importante componente científico, como este.
Es fácil decir que una opinión, una hipótesis antojadiza o un informe tienen respaldo «científico» aunque no lo tengan. Nuestro objetivo es aportar un granito de arena para que los interesados sepan distinguir un poco mejor quiénes están hablando desde la ciencia y quiénes están utilizando terminología científica de forma sensacionalista sin el respaldo metodológico necesario, con un objetivo político particular.

Referencias

1.
Alejandro Buschmann, Daniel Varela, Fabian Tapia, María Teresa Ruíz, Mónica Vásquez, Laura Farías. Informe de Avance: Comisión Científica Academia Chilena de Ciencias Descarta Relación Causal entre Marea Roja y Vertimiento de Salmones [Internet]. 2016 [citado 7 de septiembre de 2016]. Disponible en: [www.academiadeciencias.cl]
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Greenpeace. Reporte Crisis Social Ambiental en Chiloé. Resumen Ejecutivo [Internet]. 2016 [citado 5 de septiembre de 2016]. Disponible en: [www.greenpeace.org]
3.
Datos satelitales concentración de clorofila A. [Internet]. [citado 5 de septiembre de 2016]. Disponible en: [worldview.earthdata.nasa.gov]
4.
Alejandro Clément, Leandro Lincoqueo, Marcela Saldivia, Carmen Brito, Francisca Muñoz, César Fernández, et al. Exceptional Summer Conditions and HABs of Pseudochatonella in Southern Chile Create Record Impacts on Salmon Farms. An IOC Newsletter of toxic algae and algal blooms. [Internet]. 2016 [citado 5 de septiembre de 2016]. Disponible en: [hab.ioc-unesco.org]
5.
Earth System Research Laboratory. Multivariate ENSO Index (MEI) [Internet]. [citado 5 de septiembre de 2016]. Disponible en: [www.esrl.noaa.gov]
6.
Woods Hole Oceanographic Institution. Distribution of HABs throughout the World [Internet]. [citado 5 de septiembre de 2016]. Disponible en: [www.whoi.edu]
7.
Jaime González. La misteriosa marea de algas tóxicas que afecta a la costa oeste de EE.UU. BBC Mundo [Internet]. 28 de agosto de 2015 [citado 5 de septiembre de 2016]; Disponible en: [www.bbc.com]
8.
Ernesto Molina Balari. Reporte Crisis Social Ambiental en Chiloé: Anexo Metodológico [Internet]. 2016 [citado 11 de septiembre de 2016]. Disponible en: [www.greenpeace.org]