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Especial Etilmercurio - El espejismo del litio: el verdadero costo de la energía verde (Parte 1)

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Fecha de Publicación
2018/12/07
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Parte 1: el litio viene del Sur y los autos eléctricos del Norte

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Colaboración: Dra. Joseline Tapia @pepeline; Dra. Bárbara Jerez @barbarajerezh; Dra. Ingrid Garcés; Dra. (c) Carolina Cubillos @CaroFCubillos
Si hasta hace una década no podíamos concebir el mundo sin petróleo, en la actualidad no podemos imaginarlo sin el litio.
Lo encontramos en todo tipo de baterías: las de los notebooks, de los teléfonos inteligentes, de vehículos eléctricos, satélites, cámaras digitales, marcapasos... El litio, el más blando de los metales, se ha vuelto fundamental para el almacenamiento de la energía eléctrica. Y como cada día nos preocupan más los devastadores efectos del cambio climático, asociados al aumento de las concentraciones de CO2, parece de toda lógica abandonar los combustibles fósiles y apostar por energías amigables con el medio ambiente, como la electricidad generada por fuentes renovables no convencionales. Y para adoptar esta energía necesitamos el litio, ya que es fundamental para las baterías que almacenan la energía. O sea, el litio sería el componente esencial de un futuro más verde.
La explotaci√≥n del litio, entonces, puede parecer una buena noticia para el planeta ‚ÄĒy una excelente noticia para los pa√≠ses ricos en litio‚ÄĒ, pero no lo es tanto para los ecosistemas de donde se extrae. ¬ŅEcosistemas? ¬ŅQue el litio no se extrae del desierto? ¬ŅQu√© vida se puede encontrar ah√≠?
Pues mucha. Y de muchos tipos. El problema es que es un tipo de vida menos visible que la de los exuberantes bosques de la Patagonia, pero no por ello menos valiosa. ¬ŅEstamos dispuestos como sociedad a cargar con ese costo?
Antes de responder esa pregunta, deberíamos saber cuáles son esos costos.

El tri√°ngulo del litio

En 2008, la revista Forbes llam√≥ a Chile la ¬ęArabia Saudita del litio¬Ľ. Hay razones para ello: solo el Salar de Atacama podr√≠a concentrar el 27% de todo el litio del mundo, litio que se encuentra en forma de salmuera (aguas extremadamente salinas). M√°s a√ļn: entre dicho salar, el Salar de Uyuni en Bolivia y el Salar Hombre Muerto en Argentina (seg√ļn las iniciales de los pa√≠ses, el ¬ęABC¬Ľ del litio), podr√≠a concentrarse hasta el 85% de las reservas de litio conocidas.
_ Esta es la zona conocida como ABC del litio. (A) Ubicaci√≥n del Altiplano-Puna en el continente Sudamericano; (B) mapa de elevaciones en la zona lim√≠trofe del noroeste de Argentina, suroeste de Bolivia, noreste de Chile y sureste de Per√ļ. Se observa que la zona con salmueras ricas en este metal se ubica sobre los 3.000 m s.n.m._
As√≠, Chile es ahora uno de los mayores productores de litio en el mundo (2). Esto deber√≠a llenarnos de orgullo: ¬Ņcu√°ntos autos el√©ctricos, bater√≠as de notebooks y smartphones se habr√°n fabricado con litio chileno, extra√≠do gracias al esfuerzo y el ingenio de mucha gente?
Pero antes de felicitarnos, recordemos que si hay litio es gracias a las condiciones geol√≥gicas, ecol√≥gicas y clim√°ticas √ļnicas de algunas zonas geogr√°ficas. Aunque este elemento se encuentra en pegmatitas y campos geotermales ‚ÄĒentre otros‚ÄĒ, en Chile se atesora fundamentalmente en las aguas con elevadas concentraci√≥n de sales minerales (o ¬†sea, salmueras) de los salares altoandinos del Norte Grande. De hecho, Chile es el n√ļmero uno en extracci√≥n de litio a trav√©s de salmueras.
Estos salares se formaron a trav√©s de la evaporaci√≥n de paleolagos (lagos antiqu√≠simos, ahora secos) ubicados en la zona lim√≠trofe de Argentina, Bolivia, Chile y Per√ļ, y en lo que actualmente se conoce como la cuenca del Altiplano-Puna. El paleolago m√°s joven del que se tiene registro tiene entre 12 mil y 16 mil a√Īos de edad (3). La evaporaci√≥n y las condiciones de aridez extrema en esta cuenca endorreica produjeron una hiperconcentraci√≥n de sales disueltas, donde destacan elementos como boro (B), ars√©nico (As), litio (Li) y potasio (K), adem√°s de cloruro de sodio ‚ÄĒen lenguaje de cocina, sal‚ÄĒ (4). Son estos elementos altamente concentrados en la poca agua que queda en el lecho de los paleolagos los que forman las llamadas salmueras.
El Salar de Atacama posee una costra salina muy gruesa y dura, sobre todo en la zona denominada ¬ęn√ļcleo del salar¬Ľ, ubicado en el sector sur. Dicha costra es removida para poder bombear desde el interior una salmuera rica en litio (0,2%), que luego es depositada en grandes estructuras. Estas son denominadas piscinas o pozas de evaporaci√≥n, de 300 metros de ancho, mil de largo y tres metros de profundidad, que poseen en el fondo una geomembrana de PVC para contener y separar las salmueras del suelo.
Piscinas de evaporaci√≥n de litio en la parte sur del Salar de Atacama vistas desde la Estaci√≥n Espacial Internacional. Los diferentes colores se relacionan con el tipo de sal que poseen las piscinas: la celeste es salmuera natural; la verde, salmuera con alta concentraci√≥n de litio. Cada una de las piscinas tiene un tama√Īo equivalente a ocho canchas de f√ļtbol. Cr√©ditos: @sergeyISS

Aguas no renovables

De acuerdo con el Código de Minería (que data de 1979), el litio es un elemento estratégico y no concesible, por lo que puede ser explotado solo por el Estado, empresas estatales y/o a través de concesiones administrativas o contratos especiales de operación (CEOL). Los permisos para extracción de litio son otorgados por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), una agencia estatal dependiente del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, que posee la concesión del Salar de Atacama, pero que ha establecido contratos especiales de operación con dos empresas mineras que explotan el territorio: SQM y la actual empresa Albemarle, ex Rockwood Lithium (5), ex Sociedad Chilena del Litio.
Seg√ļn la normativa chilena, la salmuera es considerada una ¬ęmena¬Ľ (es decir, un mineral del cual puede extraerse un metal) y no agua enriquecida en sales disueltas. Por lo tanto, a nivel institucional, las salmueras de los salares son tratadas como yacimientos mineros y propiedad minera, y no como lo que realmente son: sistemas lacustres complejos y altamente sensibles a cambios ambientales.
¬ŅY si extraemos el litio con cuidado y esperamos a que alguna lluvia de esas que est√° trayendo el cambio clim√°tico rellene los salares? Pues no, eso es poco factible. En el caso espec√≠fico del Salar de Atacama, se estima que el 80% de sus aguas son ¬ęaguas f√≥siles¬Ľ, es decir, no pueden ser renovadas con las precipitaciones actuales. Por ello, su agua deber√≠a ser tratada como lo que es: un recurso no renovable (6).
En el Salar de Atacama existen distintas lagunas con agua superficial con una belleza paisaj√≠stica inigualable que lo sit√ļan desde hace varios a√Īos entre los dos primeros atractivos tur√≠sticos del pa√≠s a nivel internacional y entre los 25 mejores destinos tur√≠sticos de Sudam√©rica. Del mismo modo, los salares altipl√°nicos son grandes reservorios de agua y de biodiversidad. Algunos de ellos son √°reas protegidas por el Estado: eso no significa que est√©n libres de intervenci√≥n, pero requieren de una protecci√≥n especial que permita su conservaci√≥n. Para las distintas especies de aves que habitan estos ecosistemas (donde destacan las tres especies de flamencos presentes en Chile), los salares son su h√°bitat natural: en ellos viven, se reproducen e interact√ļan con el resto de las especies. Cada uno de ellos alberga una biodiversidad end√©mica, √ļnica e irrepetible.
Adem√°s de esta flora y fauna m√°s carism√°tica, muy destacada en las gu√≠as de viaje, existe un verdadero ¬ęuniverso microbiano¬Ľ que vive en h√°bitats impensados, como las mismas salmueras naturales (7) y en las salmueras de litio (9). All√≠ se encuentran microorganismos altamente resistentes a la radiaci√≥n ultravioleta, capaces de soportar las temperaturas de extremo fr√≠o y calor del desierto, que pueden darnos claves sobre la vida en otros mundos y, adem√°s, juegan su propio papel en la regulaci√≥n del clima (8).
Laguna Puilar en el sector Soncor del Salar de Atacama, hábitat microbiano y sitio de nidificación de las tres especies de flamencos que viven en Chile. Créditos de la fotografía: @criordor.
Llegado este punto, quiz√°s usted se habr√° dado cuenta de que hemos puesto especial atenci√≥n en los conceptos. En la secci√≥n de econom√≠a de los medios de comunicaci√≥n se suele asociar el litio a palabras como ¬ęyacimiento¬Ľ, ¬ęmena¬Ľ, ¬ędesierto¬Ľ, ¬ębien¬Ľ, ¬ęproducto¬Ľ y, en ingl√©s, conceptos como commodity o wasteland (esta √ļltima palabra es especialmente enga√Īosa, porque no significa simplemente ¬ędesierto¬Ľ, sino que hace alusi√≥n a un territorio yermo, inh√≥spito, inhabitable e inhabitado).
Pero cuando hablamos solamente usando estas palabras, olvidamos lo que ya hemos contado: los salares no son eriales cuyo √ļnico valor es el metal o elementos qu√≠micos negociables que esconden. All√≠ hay ecosistemas complejos y fr√°giles, hay fauna y flora √ļnica en el mundo, hay recursos no renovables, hay aguas que no se pueden recuperar, incluso si vuelven a ser bombeadas (como ocurre con el Salar de Llamar√°). Hasta hay comunidades humanas cuyo estilo de vida est√° ligado a estos ecosistemas desde hace siglos y milenios.
¬ŅVale la pena sacrificar todo esto por la riqueza temporal que nos brindar√° la venta del litio, tal como lo demanda la revoluci√≥n energ√©tica verde? Depende de c√≥mo valoremos ambas riquezas y de cu√°n a futuro pongamos nuestra mirada. Eso es algo que exploraremos en la segunda parte de este art√≠culo.

Referencias

1.
Comisión Chilena del Cobre (Cochilco, 2017). "Mercado internacional del litio y su potencial en Chile". Comisión Chilena del Cobre, Ministerio de Minería. Disponible acá.
2.
United States Geological Survey (2018). "Mineral Commodity Summaries 2018: Lithium". Consultado el 07/12/2018. Disponible ac√°.
3.
Fornari, M., Risacher, F., Féraud, G. 2001. Dating of paleolakes in the central Altiplano of Bolivia, Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 172(3-4), 269-282. https://doi.org/10.1016/S0031-0182(01)00301-7
4.
Tapia, J., Gonz√°lez, R., Townley, B. et al. Antonie van Leeuwenhoek (2018) 111: 1273. https://doi.org/10.1007/s10482-018-1024-x
5.
Comisión Nacional de Litio (2015). Litio: Una fuente de energía, una oportunidad para Chile. Informe Final. Ministerio de Minería, Gobierno de Chile.
6.
Anlauf A. (2015). ‚Äú¬ŅSecar la tierra para sacar litio?. Conflictos socio-ambientales en la miner√≠a del litio‚ÄĚ. En: ABC del litio sudamericano, 1a ed., Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires. Ediciones del CCC Centro Cultural de la Cooperaci√≥n Floreal Gorini, Quilmes, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.
7.
Haferburg, G., Gröning, J. A., Schmidt, N., Kummer, N. A., Erquicia, J. C., & Schlömann, M. (2017). Microbial diversity of the hypersaline and lithium-rich Salar de Uyuni, Bolivia. Microbiological research, 199, 19-28.
8.
Singh B. K., Bardgett R. D., Smith P., Reay D. S. (2010). Microorganisms and climate change: terrestrial feedbacks and mitigation options. Nature Reviews Microbiology, 8, 779‚Äď790. Disponible aqu√≠: https://www.nature.com/articles/nrmicro2439
9.
Cubillos, C. F., Aguilar, P., Gr√°geda, M., Dorador, C. (2018) Microbial communities from the world's largest lithium reserve, Salar de Atacama, Chile: Life at high LiCl concentrations. Journal of Geophysical Research - Biogeosciences (in press) https://doi.org/10.1029/2018JG004621