Search

Amor Microbiano

Autor
Categoría
Artículo
Fecha de Publicación
2021/02/14
Temas
6 more properties
ūüí°
Idea original: Cristina Dorador, Ilustración: Alexa Garín-Fernández @microbioale
Y cuando me vaya tu cari√Īo he de llevarme Tal vez ma√Īana regresar√© para quedarme
Illapu
Los humanos somos una convivencia de distintos organismos. Somos bacterias, arqueas, hongos, protistas, virus y células humanas. Todo junto y mezclado configura nuestra esencia, lo que somos. Las relaciones que tenemos con los demás van moldeando esta figura humana que se difumina con su nube microbiana, nos vemos, pasamos por el lado en la calle sin tocarnos, pero nuestra estela orgánica y viva queda en el aire, en el pelo del otro, en las barandas de las escaleras, en el abrazo, en el beso.
Se ha calculado que alrededor de un 50% de nuestras c√©lulas son microbianas, es decir, no podemos decir con certeza que somos ‚Äėpuramente‚Äô humanos; somos m√°s bien un ‚Äėecosistema humano‚Äô, interrelaciones entre distintos organismos que son claves para nuestra existencia ‚Äėhumana‚Äô. Los microorganismos est√°n presentes en todo nuestro cuerpo, impregnados en √©l, profundamente inmersos en los tejidos, huesos y √≥rganos. Hay aproximadamente 200 gramos de bacterias en nuestro cuerpo, la mayor cantidad de microorganismos se ubican en el intestino. Lo que comemos es digerido y consumido por microorganismos presentes en nuestro sistema digestivo, altamente adaptados a las condiciones ambientales del est√≥mago (pH √°cido), intestino delgado e intestino grueso. Somos lo que comemos y nuestras bacterias son nuestro fiel reflejo. Se ha reportado que el microbioma intestinal se adapta r√°pidamente al cambio de dieta, lo cual muestra la diversidad de estilos de alimentaci√≥n presentes en los humanos. Mientras m√°s diverso comamos, m√°s diversidad microbiana tenemos.
Los microorganismos del intestino están relacionados con el cerebro (eje intestino-cerebro), producen neurotransmisores (por ejemplo, serotonina) y su abundancia y diversidad puede relacionarse con distintos estados de ánimo e incluso con enfermedades como el síndrome del colon irritable entre otras.
Cada persona tiene un microbioma diferente, en t√©rminos generales los grupos de microorganismos son similares (a niveles taxon√≥micos superiores), sin embargo, a nivel de especies o tipos microbianos se observan claras diferencias. Los humanos emiten hasta un mill√≥n de part√≠culas biol√≥gicas por hora, es decir, todo el tiempo estamos diseminando partes de nuestro ecosistema humano. De esta forma, cada persona tiene una¬†nube bacteriana distinta que va dispersando en el espacio y el tiempo; si tuvi√©semos ojos de microscopio podr√≠amos apreciar el ‚Äėaura‚Äô microbiana de otros.
Nube microbiana de Pig-Pen
La piel es la interfase f√≠sica que existe con el entorno, por lo tanto es la primera v√≠a de contacto con otros microorganismos. Cada parte de nuestro cuerpo tiene un microbioma diferente. Las bacterias de la cara son diferentes a las de los pies y las de la espalda son distintas a la de las manos. Cada sector de la piel se configura como un h√°bitat particular para grupos microbianos espec√≠ficos. As√≠ nos podemos ir imaginando que la interacci√≥n humana es una transferencia de microorganismos: ‚Äúdame tu amor, dame tus bacterias‚ÄĚ.
El primer amor de la vida es el primer in√≥culo microbiano que proviene de la madre al hijo que est√° por nacer. El intestino del beb√© reci√©n nacido tiene una cantidad baja de microorganismos, cuyo metabolismo est√° relacionado espec√≠ficamente con la degradaci√≥n de la leche materna humana. Es decir, ya antes de nacer hay bacterias esperando convertir el alimento materno en energ√≠a y materia para el crecimiento del beb√©. La leche materna tiene cientos de distintos tipos de az√ļcares (oligosac√°ridos) que son degradados por microorganismos entregando adem√°s factores de inmunidad para la guag√ľita. As√≠ la leche materna se convierte en la v√≠a l√°ctea del Universo microbiano humano. Por todo esto no da lo mismo c√≥mo se nace (parto natural o ces√°rea) y c√≥mo los beb√©s se alimentan.
Las etapas posteriores del desarrollo son encuentros y desencuentros microbianos, vamos conociendo al mundo, nos ba√Īamos en el mar y jugamos con tierra; tenemos mascotas y jugamos con nuestros amigos; as√≠ nuestro microbioma se va complejizando del mismo modo como entendemos nuestra existencia.
El encuentro con alguien de forma amorosa es un evento sin igual, se establecen conexiones emocionales y f√≠sicas entre dos personas; y lo mismo ocurre a nivel microbiano. Son comunidades microbianas diferentes que se encuentran, se mezclan, se reconocen, se alejan, en una danza de texturas, colores y olores. Y en ese trance, Illapu nos dice: ‚ÄúTu voz morena me dio el amor sin ataduras; tu sangre nueva todo tu sol llen√≥ mis venas‚ÄĚ, en la sangre nueva viajan los nuevos microorganismos visitantes de este nuevo cuerpo, dar amor es entregar bacterias.
Durante un beso de 10 segundos se pueden compartir hasta 80 millones de bacterias. Todo depende de si nos lavamos los dientes antes o si nos hab√≠amos comido un completo en la once. As√≠ se conjuga una danza microbiana en nuestra boca, todo depende del tipo de beso, como dice Mon Laferte ‚ÄúUn beso lento, un beso tierno‚ÄĚ o al mismo tiempo ‚ÄúUn beso encendido, un beso gasta'o‚ÄĚ. Las bacterias que se transfieren en un √≥sculo se quedan en la boca, entran al cuerpo, algunas se alojan en el intestino y pueden cumplir funciones espec√≠ficas; as√≠ vamos sintiendo amor: ‚ÄúHoy el sol no hace falta, est√° en receso; la vitamina D me la das t√ļ con un beso‚ÄĚ, y no s√≥lo vitamina D, tambi√©n otros metabolitos.
Transferencia bacteriana, o también conocido como El Beso, Gustav Klimt
Si la relaci√≥n resulta, las parejas pasan m√°s tiempo juntas e incluso viven en un mismo hogar. Esta relaci√≥n consistente en el tiempo produce que los microbiomas de dos personas tiendan a parecerse, el v√≠nculo amoroso se vuelve un v√≠nculo biol√≥gico; un nexo invisible que no podemos borrar de un d√≠a para otro. Estamos impregnados del otro. Shakira si sabe de microbioma humano, en sus canciones relata las distintas partes del cuerpo y sus ganas de vivir el amor: ‚ÄúYa sabes, mi vida, estoy hasta el cuello por ti, si sientes algo asi, quiero que te quedes junto a mi‚ÄĚ. Incluso ha confesado que no se ba√Īa los domingos y con ello su microbioma se enriquece.
Imaginemos la vida junto a otra persona, la rutina de alimentaci√≥n, de interacci√≥n diaria se convierte tambi√©n en din√°micas microbianas. Este microbioma ‚Äėcom√ļn‚Äô se traslada a los hijos e incluso a las mascotas. Tiene sentido microbiano decir que las mascotas se parecen a sus due√Īos (y viceversa).
Las parejas que viven juntas logran tener comunidades microbianas tan parecidas, que es posible conocer las relaciones entre las personas analizando su microbioma. Es decir, las comunidades microbianas de una pareja son distintas a la de otras. Durante una relación sexual se transmiten microorganismos, algunos pueden ser patógenos (enfermedades de transmisión sexual), pero otros no y van conformando y afianzando el amor microbiano.
‚ÄúY nuestros cuerpos festejaron juntos ese deseado y esperado encuentro, y un sol muy rojo te gui√Īaba un ojo, mientras se disfrazaba de aguacero‚ÄĚ.
El amor puede ser una experiencia duradera y estable, esa a√Īoranza por el otro, por el futuro, por seguir juntos como bien se√Īalara V√≠ctor Jara ‚ÄúCuando llego a la casa est√°s ah√≠, y amarramos los sue√Īos‚Ķ Laborando el comienzo de una historia sin saber el fin‚ÄĚ.
Sin embargo, como dice el dicho popular ‚Äėnada es para siempre‚Äô y es posible que el amor termine. La separaci√≥n f√≠sica y emocional es triste y dolorosa; cu√°ntas veces hemos llorado por ese amor que se va y que no vuelve m√°s. Las mismas l√°grimas van lavando de a poco el microbioma del ausente, lentamente, hasta que no queda (casi) nada. A veces un 'clavo saca a otro clavo' y comenzamos otra relaci√≥n, alegr√≠as nuevas, felicidad fresca, amor renovado, flamantes nuevos microbiomas. Y todo florece.
Hay amores que perduran por largo tiempo, nunca realmente olvidamos. Se quedan con nosotros como una marca invisible o como microorganismos en nuestra piel o intestino para siempre. La influencia microbiana de ese amor pasado puede persistir por mucho tiempo y hay que aceptarlo como una contribución a la diversidad de nuestras experiencias y de nuestra biología.
A veces los amores que se van regresan, pero otras no. Se van para siempre. Cerati bien sab√≠a de aquello: ‚ÄúQuedabas esperando ecos que no volver√°n, flotando entre rechazos del mismo dolor, vendr√° un nuevo amanecer. Separarse de la especie por algo superior no es soberbia, es amor‚ÄĚ